The Objective
Tadeu

Carmen Pano, porque era verdad

A la luz de las últimas revelaciones del 'Leiregate', una cosa queda clara: creyeron que Carmen Pano estaba en venta, a buen precio, y se equivocaron de plano

Opinión
Carmen Pano, porque era verdad

Ilustración de Alejandra Svriz.

La entrada en Ferraz de la Guardia Civil («No es un registro, se trata de un requerimiento», se revolvía el sandio Sánchez donde el Papa de Roma, toma) para documentar la guerra sucia contra el Estado por parte del partido gobernante marca un hito inédito en la democracia española, solo superable el día en que se entre en Moncloa para otro «requerimiento», esta vez a su inquilino. Cuando el único argumento socialista consiste en aludir desesperadamente con un «y ella igual o más» a la anterior cloaca por la que en su día evacuaba el Partido Popular, es que… hemos tocado fondo.

La benemérita institución no deja de subir enteros (la UCO, junto a la UDEF de la Policía Nacional, asustan al corrupto y reconfortan al honrado) gracias a su denuedo en proteger el Estado de derecho, limpiando así una imagen nefasta que arrastraba desde el golpe de Tejero, el delincuente Roldán y la guerra sucia de los GAL. Nadie queda de aquella época, por inexorable ley de vida. Y hoy, a diferencia de ayer, sus agentes pueden operar con el orgullo de quienes sienten el respaldo de la población a la que sirven. Que siga infradotada y con salarios de miseria (como la Policía Nacional), y con indecentes agravios comparativos con las dos policías autonómicas «nacionalizadas», es una de las más graves vergüenzas y sangrantes asignaturas pendientes de los diferentes gobiernos de todo signo político.

En efecto, es gracias a la UCO y su perseverancia, así como a su reserva, sigilo y sagacidad (y a su capacidad de resistir a las injerencias incluso en su propio fuero e intentos de desestabilización), que la fiscalía y los jueces pueden llevar a cabo las tareas que les son propias, sin olvidar el papel impulsor, muchas veces imprescindible, de las acusaciones particulares (esas piedras en los zapatos del sanchismo que Bolaños intenta eliminar de la ecuación).

¡No se entiende que no circulen ya veraniegas camisetas y gorras de visera estampadas con un «Viva la UCO y la madre que la parió»!

Cuando se quiere descalificar a la Guardia Civil o a la Policía Nacional tildándolas de «policía patriótica», se comete un lamentable error conceptual: se apunta a una posible corrupción para proteger los desmanes del poder. Pero la trama Kitchen no era una policía patriótica, sino lo contrario. Y el Leiregate es justamente otra operación falsamente patriótica para desacreditar a los que investigan al sanchismo. Buscaban acabar con un guardia civil, un fiscal y un juez, según consta en autos, a los que temían más que a siete viejas porque sabían que nada les detendría. No sabemos si llegaron a recabar material para su acoso y derribo. Lo que sabemos es que no lograron su finalidad.

Luego está la imprescindible colaboración con la justicia de los conocidos como arrepentidos, es decir, de aquellos que participaron en las tropelías y que, por la razón que fuere, buscando beneficios penales o por vergüenza torera, deciden entonar el canto que permite que la justicia una los puntos y dé contenido y forma a los procedimientos.

Ketty Garat aludió amplia y merecidamente a la arrepentida Carmen Pano el día de la presentación de su libro en Madrid (aquí). Ella estaba presente y visiblemente emocionada. Tuve ocasión de charlar con ella al acabar el acto (ella había comprado el libro, pero prefería no hacer cola para obtener la dedicatoria de la autora; ya habría ocasión…). A la pregunta de por qué confesó ante Ketty, el notario y la UCO (quiso ir sin abogado, «no tenía nada que ocultar») y ratificó ante el juez su participación en la trama, contestó, a media voz: «Porque era verdad». Su horizonte penal por lo que hizo, más allá de las razones por las cuales lo hizo, es sin duda incierto, si bien su participación directa parece lo bastante acotada como para que no pinte demasiado ominoso. Sin embargo, a la luz de las últimas revelaciones del «Leiregate», una cosa queda clara: creyeron que estaba en venta, a buen precio, y se equivocaron de plano: ni precio barato ni precio caro. Hay personas a las que ya no se puede comprar una vez han decidido colaborar con la justicia. Esos personajes secundarios en las tramas de corrupción (como los guardias civiles o policías que avisaron de los manejos de sus colegas corruptos) son los que hacen que la verdad aflore y la justicia funcione.

Pero hay algo escalofriante y alucinante en el Leiregate.  Y es que el pago a los encargados de la operación corriera a cargo del partido, mediando facturas. ¿A quién se le ocurre dejar semejante rastro contable de una operación de mano negra de semejante magnitud? ¿No había otros conductos opacos, gastos reptilianos ultrareservados, triangulaciones noctívagas para sufragar y recompensar las operaciones de los leales soldados de la guerra sucia? ¿Era tal el grado de sensación de impunidad por parte del secretario de organización —¿por qué sigue libre siendo tan poco cooperador con la justicia?—  como para considerar que los pagos debían llevar hasta un IVA? 

El tiempo judicial, lento pero seguro, aclarará este y otros extremos.

Coda 1 ) Jurisprudencia Delcy. Trump decide que el buen hacer de Delcy Rodríguez, su colaboración con EEUU, merece no solo que se levanten sanciones contra el país, sino que los fiscales abandonen cualquier veleidad penal personal contra ella. No en vano la ha reconocido como la única y legítima jefa de Estado de Venezuela, permitiéndole restablecer lazos con los bancos occidentales y trabajar más libremente con inversores estadounidenses interesados en acceder a las mayores reservas de petróleo del mundo.  Las sanciones europeas quedan así desactivadas de facto. Esta, llamémosla jurisprudencia Delcy, que intenta asentar Trump, apunta al modelo que desea para Cuba, negociando por lo bajini con los tiranos castristas. Libertad, ¿pa’ qué?, como escribiera Lenin.

Más complicado es que el Delcymetro resuelva el pulso americano con Irán, donde los barbudos de Alá adoran a un dios que no es tan menor como el del comunismo, y donde la población está paralizada por haber ya pagado un tributo excesivo de sangre joven como para salir de nuevo a las calles. Salvar los muebles para Trump sería ya meramente controlar el estrecho de Ormuz y que Netanyahu se quede quietecito.

Volviendo al triste sino de Venezuela: María Corina Machado, humillada pero estoica, tendrá que esperar su momento, que será el de la transición a la democracia: tarde o temprano llegará, lo quiera o no el tramposo Trump, y sería justicia poética que la caída de Zapatero contribuyese a ello.

Coda 2 ) Ahora RumaníaVon der Leyen y sus toses interesantes, ahora por Rumanía… ¿Hasta cuándo la carraspera? Da igual que sean drones rusos desviados (todo en Putin es desviado) que caigan en las Bálticas exsoviéticas, en la Polonia hermanada con Ucrania o ahora en la europeísima Rumanía (cuya capital era conocida como la pequeña París de entreguerras): por error o por intención o por error intencionado, estos drones son ataques firmados contra la Unión Europea y la OTAN, monta tanto. 

De la OTAN, tristemente, poco cabe esperar desde que el bucanero Trump decidió sabotearla y de sus mecanismos semiautomáticos de solidaridad. Tenía razón el presidente en que Europa debía dejar de vivir del cuento y pagar su cuota para beneficiarse del paraguas americano, pero eso supondría inmediata y automáticamente que la Organización del Tratado del Atlántico Norte fuera un verdadero órgano colegiado con mayorías cualificadas y sin derecho a veto americano. A falta de una reacción de la OTAN («en muerte cerebral», tal como dijo Macron), corresponde a la UE suplirla y dar una respuesta como mínimo suficiente a las agresiones rusas; es decir: usar las fuerzas otanescas europeas desplegadas en los países agredidos para contraatacar, golpe por golpe: el lugar del que salió el dron debe ser «neutralizado» con un proyectil, por usar la eufemística jerga militar. ¿Habría sido diferente la respuesta de haber muerto alguno de los rumanos heridos?

Europa, en cualquier caso, ya es cobeligerante por interés propio, siendo Ucrania la trinchera de Europa (lástima el haber tardado tanto… y otro gallo cantaría en Kiev y miles de vidas habrían sido salvadas de haber cobeligerado antes) y, por lo tanto, tiene la obligación moral y estratégica de intervenir ya sin ambages en la guerra en Ucrania, que es nuestra guerra. Si no, ¿por qué Ucrania sería candidata a la adhesión?  

Bien es cierto que algunos líderes díscolos, animados por el postureo sanchista, arrastrarían los pies, arguyendo grotescas prioridades nacionales y otras zarandajas soberanistas. Da igual. Francia y Alemania, sin olvidar al Reino Unido, antes de que bascule en el aislacionismo de Farage, se sobran y bastan para organizar una force de frappe que ponga a Putin (y al gallino de Trump) donde les corresponde. Los bombardeos de la OTAN en la antigua Yugoslavia llegaron tarde, pero llegaron. Ucrania es más importante que Yugoslavia y sus guerras civiles, pues de su victoria depende el futuro de la Europa libre.

Coda 3) El uno, el cero y el infinito. ¿Será la visita del pontífice un momento de tregua papal entre el PSOE y el PP, o bien una extensión del campo de la lucha? ¿Cuál será la actitud de Vox? Y en Barcelona, ¿Junts hará un pan como unas hostias en presencia del muy apostólico y romano Salvador Illa? (Lo que haga la izquierda anticlerical ya ni siquiera importa a su feligresía, tan de capa caída). 

Para Sánchez, que sueña con las ventajas contantes y sonantes de ser más papista que el papa, Barcelona bien vale una misa, pues de sus «cristians pel socialisme» depende la entelequia de volver a formar un nuevo Frankenstein. La encíclica Magnifica Humanitas para desarmar a la IA tiene más de una lectura, pero siendo Prevost bachiller matemático, sabe de unos y de ceros. La semana que viene nos las contará de viva voz.

Coda 4) Athletic y De la Fuente. Muy comentado ha sido que el rey haya presentado —en una filmina— la lista de jugadores de España para el Mundial de fútbol. Bien está. Sobre todo porque se ha evitado la horterada de que fuera Sánchez, quien ya debía de tener la camiseta roja preparada en la percha, para ponérsela encima de la camisa: el único gesto de modestia que se le ha conocido en ocho años, pudiendo habérsela puesto sobre su cuerpo gentil. Ahora bien, la camiseta problemática es otra: la expansionista del Athletic de Bilbao con ese escudo anticonstitucional, expansionista y sedicioso, un escudo que invade Navarra (y un cacho de Francia, ellos sabrán..) que merecería una respuesta por parte de la federación y, por ende, del seleccionador español De la Fuente, un hombre, dicen, que de principios. ¿Sería excesivo, como por ejemplo, desconvocar a los jugadores del club vasco por cooperadores necesarios de la camisetada? Tal vez.  Pero al menos dejarles la oportunidad de discrepar del escudo invasor…  Es algo tan sencillo como que en el  equipo de España no pueden jugar quienes atentan contra España. Se opondrá que los jugadores catalanes del Barça se dejaron manosear por la pendencia y que se guardan muy mucho de sacar a pasear la senyera y menos la estelada cuando ellos ganaban con España, como algunos de sus compañeros hacen con la bandera de su comunidad autónoma. No todo el mundo puede ser un héroe… (Mientras a Yamine Lamal no le ocurra la jaimitada y saque la bandera de Marruecos…).

Coda 5) Deslenguado. Boualem Sansal, el escritor francoargelino que salió hace unos meses de las cárceles argelinas sigue sin morderse la lengua: «El islam es una celebración permanente del orden patriarcal, de la violencia asfixiante de la tradición, de la promiscuidad moral, de la miseria espiritual y de la hemiplegia mental» (De su último libro de inminente publicación en francés en la editorial Grasset, La Légende; «La leyenda»: así se le conocía en las cárceles argelinas).

Cuestionario Mostaza

Una semana más, entrevista con Manu Mostaza Barrios, politólogo, contra esto y contra aquello…

PREGUNTA.- El viernes arrancó la 85.ª Feria del Libro de Madrid y parece que en España hay más lectores que nunca: dos de cada tres españoles leen por ocio, récord histórico. Pero la OCDE y el Pew Research nos alertan sobre el declive de la «lectura profunda» en Occidente, y la IA ahora hace los resúmenes de los libros que nadie quiere leer enteros. ¿Estamos ante un país que lee más o ante un país que se ha convencido de que hojear es leer?

RESPUESTA.- Algo de las dos cosas hay. La lectura funciona como un marcador social positivo y, hasta hace cuatro días, como una herramienta para el ascenso social. Ahora bien, cada vez nos cuesta más concentrarnos, a todos, y la lectura es un ejercicio solitario que exige concentración…

P.- Hay varias aplicaciones que resumen ensayos, como Blinkist, la más popular a nivel mundial. Condensa miles de ensayos y libros de no ficción en resúmenes llamados «blinks» (lit.: «parpadeos»), disponibles en formato tanto de texto como de audio. ¿Qué hay de malo en ello, si además permite acceder a muchos más libros, para centrarse uno en los que potencialmente te puedan interesar?

R.- Para un adulto razonablemente formado, ninguno, porque sabe que está leyendo un resumen y que puede haber más cosas de interés en el texto original. El problema es quien se socializa en la lectura sin consultar la fuente original, o quien considera que es irrelevante acceder al texto completo. La vida es generacional… y debemos preocuparnos por los que vienen detrás…

P.- El libro impreso no decae: ventas globales subiendo un 8% en 2025, colas en la Feria del Retiro… Pero los algoritmos están tomando las riendas de la cadena de producción (generación de textos, recomendaciones, resúmenes automáticos, posicionamientos). La mitad de los títulos de ficción que se vendan en los próximos años podrían haberse generado con asistencia de IA, según algunos agoreros. ¿Qué celebramos exactamente?

R.- Celebremos el acto de leer, ese invento fascinante del ser humano que le permite transformar símbolos en conocimiento. Lo importante es no perder el hábito y que la lectura no pierda su condición de marcador social positivo. La irrupción de la IA es una novedad de alcance tectónico, pero no hay que tenerle miedo.

P.- Ha habido el caso reciente de un relato que ha ganado un premio de la Commonwealth con sospecha de haber utilizado, al menos parcialmente, la IA (aquí). Arcadi Espada, en cambio, no le ve ningún problema de autoría («Es como preguntar si escribes a mano o a máquina»). Tal vez ese texto bajo sospecha (aquí en español) es plenamente original, pues solo se podría haber generado a base de esos y no otros prompts

R.- Sí, se lo leí a Espada. No sé si estoy de acuerdo con la comparación, porque en ambos casos, a mano o a máquina, la inteligencia era la humana. Ahora, y mucho más en el futuro, otra inteligencia complementará al ser humano. Yo uso la IA para editarme los textos, y funciona de manera razonable, pero no creo que esté preparada para ir mucho más allá.

P.- ¿Qué le parece esto que se hace con los libros de las librerías de viejo (aquí)? Los compran las empresas americanas de IA, los escanean para alimentar sus bases de datos y luego los destruyen…

R.- Sorprendente, desde luego, pero tiene una cierta lógica desde el punto de vista del negocio, ¿no? Si no pueden alimentar a la IA con contenidos protegidos, lo suyo es buscar los que lo están, digamos, menos. Pero abre una tanda de preguntas fascinantes: ¿sesgará esto de alguna manera las respuestas digitales? ¿Verá la IA el mundo con un enfoque pasadista en vez de futurista? No parpadee, que se lo pierde…

P.- De nuevo la pregunta obligada: ¿qué libro tiene entre manos esta semana?

R.- Acabo de terminar De cero a uno, de Peter Thiel. Lo compré, no sé si para escandalizar a mis compañeros de oficina, y me ha gustado mucho. No solo por algunas de las ideas que expone. Thiel es el más leído de todos los tecnobros, y permite entender cómo nos ve la élite que ahora rodea al presidente Donald Trump. Lo de los europeos como «pesimistas indefinidos» me ha parecido una definición magnífica de nuestro lugar en el mundo.

P.- Cambio de tercio. Pasemos a la economía. El INE publicó esta semana el dato adelantado de inflación de mayo: tercer mes seguido por encima del 3%, la subyacente sube al 2,9% y Funcas ya avisa de que podemos llegar al 4% en verano. Esto ya no es solo el petróleo de Irán: la inflación se está enquistando en los servicios. ¿A qué se debe este repunte?

R.- Quién sabe, la economía ya sabe que se explica siempre mejor a posteriori. Nuestro consumo interno sigue fuerte (el turismo tira mucho del consumo) y eso presiona al alza los precios. El problema es que la subyacente también está subiendo, y esta es más difícil de bajar. No son buenas noticias…

P.- ¿Pasará factura electoral? El sanchismo tiene otros indicadores de la supuesta excelente salud de la economía española, como sus tasas de crecimiento por encima de la media europea…

R.- Da igual, uno tiene a veces la sensación de que los que rodean al presidente no saben mucho de economía, no entienden ni cuándo va bien ni cuándo va mal. Los salarios reales llevan años estancados y eso lo nota el votante en su bolsillo. Además, aquí la izquierda juega en campo contrario: la narrativa de la economía es la del PP, la suya es la del reparto… cuando las cosas van bien. Pero si empiezan a ir mal…

P.- Vox sube, de acuerdo con la bola de Tezanos (aquí). ¿Le está premiando su electorado los pactos con el PP?

R.- No quiero ser maleducado, Tadeu, pero prefiero no comentar las estimaciones de voto de este CIS. No son sondeos para describir la realidad, sino para cambiarla, y eso, además de parecerme poco ético, no me interesa desde un punto de vista profesional. En el sondeo que se ha publicado esta semana a cargo de DyM, Vox muestra una recuperación muy leve sobre la encuesta de marzo: creo que es aún pronto para saber si estos pactos le premian, aunque mi opinión es que, desde luego, no le castigan.

P.- El PP lleva a Tezanos a los tribunales, ¿qué le parece?

R.- Imagino que para el PP es una forma de protestar y de poner en la agenda una situación que es insoportable. De manera sistemática, en los barómetros del profesor Tezanos las posibilidades de la izquierda siempre aparecen sobreestimadas, las horquillas son enormes… No parece que sea una casualidad, pero tampoco será fácil probar que se está cometiendo un delito. El CIS es un ejemplo del destrozo de la institucionalidad que lleva años cometiendo el gobierno, y será un reto, para el que lo sustituya, devolverle su carácter institucional, porque la tentación para hacer lo mismo será muy grande…

P.- Según el Informe sobre pobreza y exclusión social 2025 de Eurostat, España tiene la tasa de pobreza infantil más alta de Europa, casi un 30%, por encima de Rumanía y Bulgaria. ¿Esto qué significa?

R.- Que todo lo bueno era propaganda. ¿Se acuerda de lo que le preocupaba al que ahora es presidente y a todo su ecosistema de palmeros mediáticos, la pobreza infantil? Los reportajes en la prensa, los documentales «folloneros»… Hasta un alto comisionado hubo que se creó para «poner el acento de las políticas del Gobierno en la lucha contra la pobreza infantil». Nada se hizo, todo era palabrería. Pura propaganda, muy al estilo del entorno del presidente y de su lenguaraz jefe de gabinete. En fin… Imagino que el tema volverá a la agenda en cuanto la izquierda salga del Gobierno.

P.- La OIT señalaba hace unos meses (Organización Internacional del Trabajo, Tendencias Sociales y del Empleo 2026, febrero de 2026) que el problema ya no es el desempleo juvenil, sino que el 20% de los jóvenes del mundo ni estudia ni trabaja, los famosos «ninis». ¿Hacia dónde vamos?

R.- Hacia un mundo incierto, desde luego. Tener una cohorte de jóvenes que no se forman y no trabajan es condenarlos a la irrelevancia social y cultural. Personas que carecerán de herramientas para afrontar el mundo que les va a tocar vivir, y eso más allá de rentas básicas o de que tengan cubiertas sus necesidades más inmediatas.

P.- La caída de Zapatero y el caso Leire parecen no ser suficientes; pero si algún juez imputara al PSOE por financiación irregular, ¿sería la última línea roja inasimilable por Sánchez? ¿Lo harían por fin caer sus socios?

R.- No hay ninguna línea roja, Tadeu. Mientras la corrupción sea de los suyos, mirarán para otro lado hasta que la situación se les convierta en insoportable desde el punto de vista electoral. Solo si ven en peligro sus resultados electorales, por llegar a un punto en el que este Gobierno sea tóxico para ellos, lo dejarán caer. La decencia era también una excusa.

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