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La batalla soterrada del PSOE: Lastra y Cerdán pugnan por controlar el aparato del partido

La batalla soterrada del PSOE: Lastra y Cerdán pugnan por controlar el aparato del partido
Biel Aliño|EFE

«Esto no es un congreso, es el Oktoberfest», fue la frase más repetida en la explanada exterior de la Feria de Valencia, donde se congregaba la inmensa mayoría de los delegados del congreso. A la ebullición congresual que tradicionalmente se suceden en estos cónclaves, con reuniones de agrupaciones de madrugada, negociaciones intempestivas y recuentos de votos, la sustituyó otra multitud alineada militarmente en las casetas de los tickets de bebidas. La fiesta de la cerveza socialista no fue una fiesta bávara sino búlgara, aunque bajo la espuma se escondiera la efervescencia de una sutil tensión orgánica.

Pasadas las 18:00 horas del sábado 16, dos despachos de la segunda planta del pabellón central ejercían las veces de confesionarios, lugar al que las agrupaciones van a besar el anillo de los herederos del poder orgánico para hacerse con un hueco en la dirección federal. De un lado, la vicesecretaria general, Adriana Lastra, recibía al secretario general de Castilla y León para cerrar «los últimos flecos»; del otro, el secretario de Organización, Santos Cerdán, esperaba al murciano para hacer lo propio. Y de forma simultánea, el secretario general, Pedro Sánchez, bendiciendo cada movimiento y reuniéndose con las piezas de caza mayor para medir al milímetro el peso de las federaciones territoriales que, como siempre sucede, lograron mantener sus cuotas en una ejecutiva mucho mayor de lo previsto y carente del prometido adelgazamiento.

El entorno de Lastra atribuyen toda la negociación a la vicesecretaria general «mano a mano con Pedro», pero el papel compartido con Cerdán se evidenció en que este también recibió en su despacho a «todos los secretarios provinciales y presidentes autonómicos», haciendo gala de sus aspiraciones a heredar las funciones de Ábalos en la fontanería de Ferraz, que ha despertado enormes recelos en la vicesecretaría general del partido.

«Está habiendo demasiada tensión para ser un congreso de paz», se lamentaban fuentes gubernamentales a THE OBJECTIVE rompiendo el mantra de la unidad socialista. Claro que la reconciliación y la sonrisa fueron las notas dominantes del 40 Congreso del PSOE, pero más allá de la imagen proyectada a la galería, tuvo lugar una batalla política soterrada. La lucha de poder que se libra en Ferraz desde hace meses entre los aspirantes al control del partido se produjo en la oscuridad de los despachos.

«Adriana y Santos están claramente enfrentados, hay mucha tensión», explican fuentes socialistas. «Es cierto que la número dos es Lastra pero habrá que ver las funciones. Puede haber un dos con funciones mermadas y un tres empoderado y la delimitación de tareas la tiene que decidir el secretario general tras su primera reunión ejecutiva».

Según las fuentes consultadas por este periódico, «Lastra tendrá funciones institucionales pero no la visibilidad», que recae en un hombre de su máxima confianza, Felipe Sicilia, a quien ella misma propuso sin éxito para las primarias del PSOE de Andalucía que encumbraron al «hombre de Santos», Juan Espadas. De hecho, fue el propio Santos quien tuteló en la sombra esta contienda con una campaña alejada de la confrontación de Susana Díaz y con una escrupulosa ausencia de la dirección federal y el Gobierno. Con el éxito de Espadas, Santos se apuntó un primer tanto en la fontanería del partido, cuya interlocución territorial ya dirigía él como número dos de su predecesor, José Luis Ábalos.

Pero su handicap es su perfil mediático. «Santos es un tipo gris, no es un animal político y mediático como Ábalos», y como demostró en las contadísimas ruedas de prensa que ofreció en Ferraz tras la caída en desgracia de su jefe. De hecho, ello motivó que las funciones en la portavocía del partido se repartieran entre Lastra, Sicilia y Cristina Narbona, la presidenta del partido que repite «en pago a sus servicios. Cristina era la única que hacía las tareas del partido en Ferraz cuando Ábalos estaba en el Ministerio y Adriana en el Congreso».

De ahí la elección de Felipe Sicilia como portavoz de la Ejecutiva ofreciendo las ruedas de prensa tras la Ejecutiva que comenzará a hacer desde este mismo lunes. De esta forma, «Adriana evita quemarse públicamente y aspira a centrarse en lo orgánico» mientras suma a un aliado para limitar el poder de Santos Cerdán aunque este se guarde también un as bajo la manga. Según explican fuentes socialistas a THE OBJECTIVE, «el que manda es quien nombra al gerente del partido y al Director de Comunicación», y la noticia es que esto está a punto de producirse. «Sánchez va a echar al gerente» de la cuerda de Lastra y a petición de Cerdán. Y lo haría de forma inminente una vez que echen a andar las primeras reuniones orgánicas.

El equilibrio de poder está aún por concretarse pero de momento la balanza no se decanta por ningún ganador. «Adriana 1-Santos 1. Hay empate», explican desde el PSOE ya que la caída del gerente «se compensaría con la entrada de Felipe Sicilia como portavoz». Tras la «enorme tensión de los últimos meses», Santos Cerdán y Adriana Lastra miden sus fuerzas bajo la falsa apariencia de inquebrantable.

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