The Objective
El buzón secreto

El día que los espías del PNV pincharon el teléfono a Garaikoetxea

Pocos saben tanto de espionaje como el partido vasco y la Ertzaintza. Lo sufrió el ‘exlehendakari’ fallecido esta semana

El día que los espías del PNV pincharon el teléfono a Garaikoetxea

El exlehendakari Carlos Garaikoetxea. | Iñaki Berasaluce (EP)

El Gobierno vasco creó su propio servicio secreto en 1937, hace casi ya 90 años. Fue una decisión de José Antonio Aguirre, el primer lehendakari del Gobierno Provisional del País Vasco, cargo que compaginaba con el de consejero de Defensa. Lo llamaron Servicio Vasco de Información (SVI), aunque las primeras personas que me hablaron de su existencia lo denominaban «Sector Servicios» y lo vinculaban directamente con el PNV. Era lógico, Gobierno vasco y PNV tenían la misma esencia.

Otro lehendakari, Carlos Garaikoetxea, el primero que ocupó ese puesto tras la aprobación del Estatuto de Guernica, ha muerto esta semana a los 87 años tras dedicar toda su vida a la política. Una parte en el PNV y otra en Eusko Alkartasuna, el partido que fundó a costa de activar en su contra a las alcantarillas del nacionalismo conservador.

No existe un solo partido en España tan arraigado en el mundo del espionaje como el PNV. Desde la creación del SVI, Aguirre escogió a sus dirigentes entre su personal de confianza del partido. Tenían dos lealtades que se confundían, aunque en el fondo, en esa época de guerras, eran prácticamente lo mismo.

El SVI o Sector Servicios nació en la Guerra Civil, lo que les llevó a crear con rapidez una unidad operativa que trabajó en el interior de España contra el bando franquista y también contra el republicano. Tras la victoria de Franco, se instalaron en Francia, se unieron a la Segunda Guerra Mundial y establecieron relaciones con los servicios secretos de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos.

En los siguientes 30 años, el Gobierno vasco en el exilio y los dirigentes del PNV nunca renunciaron a la idea de disponer de la mejor información posible del interior de España procedente de su propio servicio secreto. De hecho, investigadores vascos expertos en la materia han asegurado que con la llegada de la democracia todavía seguía activa esa red y que fue el Sector Servicios el encargado de poner en marcha la Ertzaintza y la selección de sus candidatos.

Espiado por enfrentarse al PNV

Garaikoetxea conocía perfectamente la historia de lucha durante la dictadura de Luis María Retolaza, al que designó consejero de Interior de su Gobierno. Un viejo guerrero nacionalista conocedor de sus alcantarillas se convirtió en el encargado de montar la policía autónoma y de mantener su vinculación con el PNV. Los dos pertenecían a la misma estructura hasta que el lehendakari se salió de la fila y se enfrentó abiertamente al partido, comandado por un tozudo Xabier Arzalluz.

Garaikoetxea, presidente vasco, perdió la guerra contra Arzalluz, presidente del PNV. Se fue dejando claro que un sector del partido estaba con él y que pensaba crear una alternativa, más tarde bautizada como EA. Lo que le pasó después lo interpretó él mismo como una petición del PNV a sus hombres en la Ertzaintza, una tapadera para las actividades de agentes del Sector Servicios.

Pincharon el teléfono particular de Garaikoetxea sin orden judicial y sometieron a seguimientos a él y a gente de su confianza vinculada a la creación del nuevo partido escindido del PNV. La investigación no salió bien y se produjeron tres detenciones; la principal fue la del sargento de la policía autónoma Joseba Goicoechea, jefe de la unidad de información. Fue juzgado y condenado a 6 años de inhabilitación por los pinchazos. Los dirigentes del PNV le contrataron —sin duda por su vinculación al Sector Servicios— y el 22 de noviembre de 1993, ETA le asesinó en el centro de Bilbao.

Retolaza, el consejero de Interior y supuesto responsable político del espionaje, salió indemne, como si toda la operación hubiera sido ideada por la policía vasca sin conocimiento de sus jefes, un hecho repetido con demasiada frecuencia en la política española. El espionaje vasco, dirigido por el PNV, seguía activo.

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