Vox acusa a Génova de estar detrás del manifiesto de los críticos para desestabilizarles
José María Figaredo califica de «delirio» el texto firmado por exdirigentes del partido de Abascal

El secretario general del grupo parlamentario de Vox, José María Figaredo | Europa Press
Vox ha enmarcado este miércoles el manifiesto de los críticos del partido exigiendo un congreso extraordinario en una estrategia de la dirección nacional del PP para «malmeter», intentar «desestabilizar» y «socavar la moral» de los simpatizantes.
Así lo ha dicho en declaraciones a los periodistas en los pasillos del Congreso el secretario general del grupo parlamentario de Vox, José María Figaredo, quien ha considerado un «delirio» el manifiesto de los exdirigentes del partido, entre los que figuras Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith.
Figaredo ha rechazado que en Vox no haya democracia interna: «Se vota cada cuatro años y es un afiliado un voto» para elegir al Comité Ejecutivo Nacional, lo que «no se produce en ningún partido».
«Aquí se vota directamente y a Santiago Abascal le han votado antes de ayer y ha salido elegido» de acuerdo a los estatutos, los mismos -ha recalcado- que fueron aprobados con los votos favorables de todos los «díscolos» que estaban en el Comité Ejecutivo Nacional de la formación.
Preguntado por cómo puede afectar esa supuesta estrategia de Génova a las negociaciones de los gobiernos autonómicos, ha respondido que llevan tiempo en Vox con «la sensación confirmada de que hay muchos PP» y de que «están peleados entre sí».
«Hablamos con Aragón y es un tenor, una tónica; con Extremadura otra y, de repente, aparece Génova y se pone celosa de que Extremadura o Aragón o Castilla y León puedan acercarse», ha dicho.
A partir de ahí, ha relatado, sale la dirección nacional del PP y manda un manifiesto en una «ofensiva brutal» de entrevistas de los «díscolos» en los medios de comunicación afines.
Una actitud que ha contrastado con la de Vox, que está en «una estrategia de negociar de forma muy responsable y muy seria en cada una de las regiones».
Figaredo no cree además que un congreso extraordinario pudiera acallar a los críticos porque «no quieren congreso ni congreso, lo que quieren es desestabilizar». «No va más allá», ha zanjado.
