Mónica García ofrece una lista única a Emilio Delgado a cambio de frenar la guerra interna
El sector oficialista muestra su optimismo ante la idea de llegar a un pacto y sigue esgrimiendo «la opción nacional»

La ministra de Sanidad, Mónica García, durante una comparecencia ante la Comisión de Sanidad en el Senado. | EP
Más Madrid tiene un objetivo de fondo que consiste en evitar que la pugna interna se convierta en una lucha sin cuartel, como ocurrió en Podemos antes y después del congreso de Vistalegre II (2017). El partido no quiere repetir esa deriva y por ello la dirección capitaneada por Mónica García confía en llegar a un acuerdo de mínimos con Emilio Delgado, el diputado autonómico que pide una confrontación abierta en las primarias para decidir el rumbo de la formación.
La opción de la inclusión de Delgado en una lista conjunta para las primarias es la solución salomónica sobre la que —con entusiasmo o sin él— el sector de García parece decantarse. El partido muestra desgaste electoral, y el objetivo a corto plazo es evitar que se rompan las costuras. Así que los afines a García vuelven al planteamiento inicial (algo que estuvo sobre la mesa hace tiempo): ofrecer a Delgado un puesto destacado en la lista de las primarias y, de ahí, un cargo en el grupo parlamentario autonómico, a cambio de que en cuanto se celebren las elecciones generales, se marche al Congreso.
Un reciente sondeo de Sigma Dos para El Mundo dio ánimo a los afines a Mónica García, que se vieron como los preferidos por los encuestados que dicen votar a Más Madrid. Pero es una victoria pírrica, porque Más Madrid perdería el cetro de la primera fuerza de izquierda, cediéndolo al PSOE. El triunfalismo en las redes sociales por parte de los afines a García resulta algo forzado si se asume la tesis de fondo de Delgado, quien apela a una reformulación ideológica y táctica para recuperar fuelle electoral.
Dos frentes
Pero Delgado tiene un problema. El diputado goza de proyección mediática y presencia en las redes, pero en el partido su peso orgánico es limitado. Delgado es un «paria» en el grupo parlamentario de Más Madrid, sostienen fuentes del partido, en el que sus no quieren revoluciones. Los desterrados en municipios, en cambio, sí se acercan a Delgado, pero él «no quiere fotografiarse con ellos», agregan.

Se le empieza a tachar de traidor y desleal, y crece el temor a que un sector de errejonistas vea su oportunidad para recuperar fuerza. En el ámbito de las bases, los apoyos de Delgado son algo dispersos: cosecha entusiasmo en los ayuntamientos del sur de la Comunidad de Madrid, sobre todo entre los jóvenes, pero no tiene capacidad real para desbancar a García. O esto es, al menos, lo que esgrimen desde el frente oficialista.
El nuevo reglamento de las primarias, que los afines a Delgado han impugnado con argumentos sólidos, favorece a García. Y este es otro hecho. Así que Emilio Delgado está ante una encrucijada: pelear hasta el final en las primarias, aunque considere que el proceso electoral está corrompido, o envainar la espada y aceptar la oferta de Mónica García.
Lista conjunta
La primera hipótesis contempla, además, dos escenarios alternativos. Por un lado, concurrir a las primarias, aunque sea para perderlas, y arriesgarse a que la oferta de García caduque, o romper incluso con su partido poco antes de que se celebren las votaciones internas. Si decide romper, la alternativa sería crear un proyecto (una «plataforma»), en una especie de jugada a todo o nada, que algunos afines a Delgado alientan, pero otros rechazan.
La vía de la conciliación, que es la que en este momento contempla García, consiste en absorber al diputado disidente en una lista unificada de las primarias. Después, se le prometería un cargo en la Asamblea de Madrid, asegurándole luego ser la opción de Más Madrid para el escaño en el Congreso que la nueva coalición de Sumar debería garantizar.
Un grupo de afines a Delgado defiende que esa propuesta es la más realista y conveniente, y la que mejor aseguraría un futuro al dirigente y sus partidarios. Pero también hay quien susurra al oído del diputado que tiene la capacidad de ir a por todas. El «ego» y su fuerza, resumen fuentes conocedoras de ese dilema en Más Madrid, resolverán el dilema.
