Emilio Delgado: ¿un díscolo que actúa solo o un dirigente con apoyos ocultos en Más Madrid?
Su pulso con Mónica García es respaldado por los marginados del partido, entre ellos antiguos afines a Íñigo Errejón

Emilio Delgado con Mónica García, ambos dirigentes de Más Madrid.
«Emilio tiene su objetivo, que es ser el líder, y Mónica le tiene miedo». Con esa frase, fuentes de Más Madrid resumen la crisis interna desatada después de que Mónica García, actual ministra de Sanidad, se postule como próxima candidata del partido en las autonómicas madrileñas, y las acusaciones del grupo de Emilio Delgado de modificaciones de los reglamentos para evitar una confrontación democrática interna. Como publicó este diario, la clave de la cuestión atañe a las modificaciones del reglamento de las primarias, que, al diferenciar entre «militante» y «simpatizante», reduce el censo de votantes. Ante el movimiento de Delgado, se ha abierto una pregunta en la formación sobre si el diputado autonómico está actuando en solitario o si tiene apoyos en la sombra por parte de sectores de su formación.
De entrada, el primer alejamiento de Delgado de la dirección de Más Madrid, con actuaciones como el encuentro con Gabriel Rufián que soliviantó a la formación, se entendió como una acción «en solitario». Desde Más Madrid, el grupo afín a Mónica García sostiene que Delgado está actuando sin apoyos sustanciales en el partido. Reducen su propuesta a la búsqueda de visibilidad personal, es decir, a una acción condicionada por el «ego», y que «no tiene a nadie con peso». «Tiene poder mediático para hacer daño, pero no lo tiene en Más Madrid».
Según la versión esgrimida por las fuentes más cercanas al aparato, parece que Delgado respondería más a un interés personal, y estaría actuando «solo». De ser así, las opciones de Delgado se reducirían a llegar a un pacto con García, aunque los partidarios de la actual ministra de Sanidad avisan que, de producirse, no será demasiado generoso. Este diario ya publicó que un sector de Más Madrid era partidario de ofrecer a Delgado un puesto en la próxima lista de las generales para frenar el choque interno, aunque esta opción podría resultar algo arriesgada precisamente por ser el díscolo del partido, entre otras cosas porque las generales se prevé que se celebren después de las autonómicas de 2027.
Censo de las primarias
Todos coinciden en que Delgado lucha para lograr un cambio in extremis del reglamento de las primarias. Después de los últimos cambios, aprobados a finales de 2025 y con modificaciones puntuales en las últimas semanas, el partido ha decidido limitar el número de inscritos con derecho de voto en esas primarias. El mecanismo prevé obligar a demostrar su presencia en los actos del partido a todo aquel que quiera ejercer dicho derecho, lo que reduciría hasta un 90% el número de votantes respecto a anteriores procesos. Es decir, pasar de 7.000 en 2019 a menos de 1.000.
Delgado tiene la ventaja de acusar a la dirección de limitar los mecanismos de democracia interna. En términos de relato o narrativa, se trata de una reivindicación que le otorga cierta fuerza. La segunda ventaja es la proyección mediática. Delgado se vio arrinconado cuando buscó esta proyección, explican fuentes internas en Más Madrid. Y ese capital mediático nadie se lo puede arrebatar, agregan. Pero otras fuentes sostienen que Delgado «no es un estratega», y su debilidad orgánica y falta de recursos lo convierten en un candidato débil. Siempre y cuando no logre tejer a su alrededor unos apoyos que le conviertan de facto en el líder de una «corriente».
Exdirigentes de Más Madrid
Después de trascender a nivel público el choque con García, algunos dirigentes o exdirigentes de Más Madrid han empezado a respaldar las tesis críticas de Delgado. Estos han sido, entre otros, Pablo Perpinyà, ex portavoz de Más Madrid, que lanzó un mensaje sobre la necesidad de legislar a nivel nacional los mecanismos de primarias de los partidos. Hay que añadir al concejal Nacho Murgui, que ha apelado a ampliar el censo de las votaciones, y a Alberto Oliver, exdiputado de Más Madrid, quien también ha cuestionado el cambio del reglamento de las primarias.
Oliver y Perpinyà han sido miembros de la corriente errejonista, mientras que Murgui estuvo en el equipo municipal de Manuela Carmena. Las fuentes consultadas sostienen que ahora se ha acercado a Delgado tras el acto con Rufián, debido fundamentalmente a verse excluido de las próximas listas electorales.
En definitiva, según las fuentes consultadas, Delgado estaría cosechando apoyos a nivel de militancia entre aquellos que consideran a García una candidata perdedora, pero también entre dirigentes y exdirigentes que pueden entender que su pulso representa una oportunidad para revertir los equilibrios internos. «Cualquier enemigo de Mónica y Rita y todos aquellos que se ven excluidos se están agarrando al clavo de Emilio», explican las fuentes consultadas para describir los apoyos que el líder crítico empieza a cosechar.
No son estos los únicos nombres esgrimidos, puesto que se añadirían también antiguos concejales, asesores o cargos menores, también interesados en recuperar fuelle gracias a Delgado. Aunque la verdadera pregunta es si, más allá del voluntarismo, queda algo de plan estratégico en el movimiento del diputado rebelde. «Él se siente el último intérprete de lo nacional-popular», comentan algunos, en referencia a la tesis del errejonismo desde el nacimiento de Podemos y después Más Madrid. Y en esa herencia errejonista podría quedar una parte de los apoyos más o menos en la sombra que Delgado cosecharía. Aunque se trataría de moverse con cautela, para evitar dar a Mónica García municiones sobre la relación amistosa que Emilio Delgado mantuvo durante años con Íñigo Errejón.
