De azote de la corrupción a candidata de Alvise en Almería: «La política es un deporte de riesgo»
Inmaculada Jaén se presenta a las elecciones del 17-M tras representar a la acusación popular en el juicio del ‘caso Koldo’

Inmaculada Jaén, candidata de SALF por Almería. | Fran Muñoz
Mar y desierto. Almería tiene dos almas. Como Inmaculada Jaén, una jerezana que se mudó hace 13 años a esta tierra y que lo mismo ejerce como azote de la corrupción que encabeza la candidatura de Se Acabó la Fiesta (SALF) en su provincia de acogida. Comenzó a militar en la formación tras conocer a su líder, el eurodiputado Luis Alvise Pérez, en un viaje a la Eurocámara. Al volver a España, se dio cuenta de que era su lugar. Ahora lucha por obtener un escaño en el Parlamento de Andalucía y convertirse en una pionera en el movimiento de las ardillas.
Reacia a decir su edad, Inmaculada Jaén es licenciada en Derecho y diplomada en Relaciones Laborales. Apasionada del deporte, es entrenadora personal y conferenciante. Considera que la política es un deporte de alto riesgo. La candidata de SALF por Almería en las elecciones andaluzas del próximo 17-M también es una persona muy concienciada con los derechos de los animales. De hecho, creó una asociación, Zeolandia, para defenderlos. Sin embargo, su rostro se ha convertido en mediático por ser una de las abogadas de Liberum, una de las acusaciones populares en el juicio de las mascarillas contra José Luis Ábalos y Koldo García en el Tribunal Supremo.
PREGUNTA.- ¿Cómo llegó a SALF?
RESPUESTA.- No soy política ni lo pretendo. No comparto ni los programas de ningún partido ni planteamientos. Conocí a Alvise Pérez en un viaje que realicé al Parlamento Europeo en noviembre del año pasado por motivos profesionales. Hablamos de todo lo que rodeaba el partido. Me llegaron su calidad humana y preocupación por los ciudadanos. Al volver del viaje, me afilié. Ir en la lista ha sido una casualidad.
P.- ¿Su salto a la política resta credibilidad o imparcialidad a su función como acusación popular?
R.- Son cuestiones o ámbitos distintos que no se excluyen. Creo en la libertad de pensamiento y el pluralismo político. Mis opiniones o preferencias políticas no influyen ni afectan mi profesionalidad. He colaborado y colaboro como abogada con diferentes asociaciones. SALF comenzó como una agrupación en las elecciones al Parlamento Europeo, pero, para poder operar en las elecciones en España, vio imprescindible la creación de un partido. Lo hacemos con las manos libres porque no recibimos ayudas públicas.
P.- A Liberum le acusan de ser negacionista y de extrema derecha. ¿Su inclusión en la candidatura de SALF alienta a los críticos?
R.- Son simples etiquetas que no merecen atención. El negacionista no es quien se hace preguntas, sino quien decide no dar respuesta. La verdad es que SALF es un partido anticorrupción. Lo de extrema derecha es para quienes siguen anclados en el pasado, quizás porque les interese por diversos motivos dividir a la ciudadanía entre izquierda y derecha, azules o rojos. Para mí, SALF es simplemente sentido común. Tanto mis clientes como las asociaciones con las que colaboro tienen personas y socios de todas las sensibilidades e ideologías.
P.- ¿Había estado antes en otro partido?
R.- Hace muchos años, cuando llegué a Almería, fui en las listas de Pacma. No por ser un partido, sino para contribuir a los derechos de los animales. Es público que en las últimas elecciones europeas formé parte de la candidatura de Iustitia Europa. La política es un deporte de riesgo. Debería haber un plus para caminar por la calle.
P.- ¿Hay que hacer una enmienda a la totalidad a la política actual?
R.- Tenemos que cambiarla, hay que devolver a la gente lo que es suyo. Se le está destrozando con chiringuitos e instituciones podridas. A la política, como está planteada, hay que darle una vuelta. Y eso pretendemos.
«Hay que devolver a la gente lo que es suyo. Se le está destrozando con chiringuitos e instituciones podridas. A la política, como está planteada, hay que darle una vuelta»
P.- Pero no hay varitas mágicas, ¿no temen ser acusados de ejercer la antipolítica?
R.- No es cuestión de ser antipolítica, como si el arte de la política fuera en sí mismo algo malo o negativo. El problema es el sistema político de nuestro país y de buena parte de Europa, que, en vez de contribuir a mejorar la vida de los ciudadanos, se ha preocupado de su propio bienestar o de sacar ventaja personal. Hay corporaciones o entidades supranacionales que no albergan ni el más mínimo interés por los españoles. Esas políticas han sembrado el caos que vivimos en España y en Europa. Si no hacemos nada, en muy poco tiempo nuestro país será un Estado fallido.
P.- ¿Y qué proponen?
R.- En SALF tenemos un contrato de ocho puntos. Hablamos de vivienda, de okupación, de inmigración irregular, de seguridad ciudadana…
P.- ¿No sería caer en el populismo?
R.- Con rotundidad, no. Más bien, populismo es lo que hacen los viejos partidos: crean un problema para después ofrecer una exigua solución a costa de la pérdida de libertades con la única intención de generar voto cautivo. Eso sí es populismo. Nuestras propuestas son sencillas, es cierto, y de sentido común.
P.- Continúe.
R.- No es cuestión de tener una varita mágica, sino de hacer realmente cosas a favor de los andaluces y españoles sin crear dependencia de lo público. SALF no percibe ayudas públicas. En cambio, los partidos políticos que gobiernan sí reciben mucho dinero de todos nosotros, creándose un bucle de dependencia mutua. Los partidos dependen de la financiación pública y a su vez riegan de dinero a sus votantes. Eso sí que es populismo.
P.- ¿Cuáles son los problemas de Almería?
R.- Tenemos varias problemáticas: acceso a la vivienda, la defensa del campo, de los productos autóctonos, la okupación… Almería es la cuarta provincia española con más okupación. También la inmigración irregular, la regularización que se está haciendo y la seguridad ciudadana.
«La vieja política los oculta o manipula para hacer creer que todo va bien. Pero la gente de a pie ve y siente la realidad»
P.- Sin datos es populismo.
R.- Buscamos los datos allá donde estén, los contrastamos. Los datos están ahí, pero la vieja política los oculta o manipula para hacer creer que todo va bien. Pero la gente de a pie ve y siente la realidad. Hay muchos incidentes en las calles de Andalucía y de España, todos los días. Yo misma he sido testigo de dos agresiones en las últimas semanas.
P.- ¿Y cuáles son los problemas de Andalucía en general?
R.- Los mismos, pero también hay que añadir la sanidad. Hay que acortar las listas de espera, la elección de especialista… También hay que fomentar la natalidad. La gente no tiene capacidad económica y necesita medidas que les ayuden a tener hijos.
P- ¿Qué proponen para remediarlo?
R.- Extender los horarios de atención y de quirófanos, concertar con clínicas privadas andaluzas diferentes procedimientos cuando la pública no dé abasto y sin coste para el paciente y publicar cada mes la evolución de las listas de espera por hospital. Transparencia absoluta. Para el fomento de la natalidad proponemos un alivio fiscal, una deducción de cinco puntos de IRPF por hijo y cheque bebé por cada nacimiento o adopción.
P.- ¿Y para el resto?
R.- La idea es impulsar una ley autonómica antiokupación y exigir al Estado cambios legislativos urgentes para que la Policía pueda desalojar las viviendas en un plazo máximo de 24 horas. Mientras no se produzcan esos cambios, se creará una nueva deducción por okupación de vivienda en la cuota del IRPF. También pretendemos que ningún okupa pueda gozar de ayudas sociales en Andalucía y crearemos una base de datos de okupas.
P.- En caso de que la decisión dependa de SALF: ¿Juanma Moreno o María Jesús Montero?
R.- No me voy a pronunciar. Esa es una cuestión de la cúpula. No comulgo con ninguno.
P.- ¿Qué sensaciones le deja el juicio de las mascarillas?
R.- Creo que han quedado muchas cosas en entredicho. No sabemos el resultado, pero me deja una sensación de que han quedado cosas sueltas. No quiero entrar en detalles.
P.- Si hay condena a Ábalos y Koldo García, ¿tiene miedo de que obtengan un indulto o lo arregle el Tribunal Constitucional?
R.- Lo tememos todos porque es algo que contemplamos. Si sucede, podríamos decir que no hay una verdadera justicia. Nos quedaríamos los ciudadanos con un Estado de derecho sin garantías.
P.- Eso implicaría algún tipo de pacto con el PSOE o con el Gobierno.
R.- Indudablemente, algo se nos escaparía.
P.- Se ha hablado mucho del papel de Sánchez.
R.- Ha salido en muchas ocasiones su nombre. No hay que olvidar que uno de los acusados directamente lo nombra y acusa. Hay una pieza separada en la Audiencia Nacional sobre la financiación del PSOE. Hay que esperar a que se desarrolle la investigación.
P.- ¿Estas elecciones en Andalucía pueden ser un castigo a su gestión?
R.- Claro que sí, debido a su extensa población, Andalucía puede ser un termómetro o fotografía de las futuras elecciones nacionales. A mí, lo que realmente me interesa es ofrecer nuevas ideas y soluciones a los andaluces mediante el contrato electoral de SALF.
