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Política

Albares coloca a miembros de su gabinete en embajadas justo al final de la legislatura

El ministro empieza una serie de relevos en Exteriores para recompensar a sus diplomáticos más fieles

Albares coloca a miembros de su gabinete en embajadas justo al final de la legislatura

José Manuel Albares (c) junto algunos de sus secretarios de Estado y personas de máxima confianza en Exteriores. | MAEC

El Ministerio de Asuntos Exteriores es un hervidero de rumores en los últimos días después de que el jefe de la diplomacia, José Manuel Albares, haya empezado a colocar a miembros de su núcleo duro en organismos internacionales y embajadas. Unos movimientos que se producen en el tramo final de la legislatura y que pueden condicionar a un Gobierno de distinto signo político que saliese de las urnas tras las elecciones generales, según advierten fuentes diplomáticas a THE OBJECTIVE.

El primer síntoma de que había movimientos dentro de la cúpula de Exteriores se produjo el pasado lunes con el anuncio de Naciones Unidas de que el director de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), Antón Leis, dejará su puesto en breve para convertirse en alto cargo dentro del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). La vacante la podría cubrir ahora Jorge Mijangos, director de Cooperación con América Latina y el Caribe dentro de la citada agencia española y que durante seis años —de marzo de 2019 a septiembre de 2025— dirigió el departamento de protocolo de Pedro Sánchez en Moncloa. Así que buena parte de su trayectoria profesional se ha desarrollado dentro de Presidencia del Gobierno.

El siguiente relevo en el gabinete de Albares afecta a Ander Ruiz de Gopegui, uno de sus vocales asesores, quien será el próximo embajador en Serbia en sustitución de Juan José Sanz, que apenas lleva dos años y medio en el país balcánico. Ruiz de Gopegui entró en el gabinete del ministro en enero de 2024 y antes de ello ocupó las segundas jefaturas en las embajadas de Sudán y Namibia, por lo que la legación en Belgrado será su primera embajada desde que ingresó en la Carrera Diplomática en 2009.

Las citadas fuentes también deslizan próximos relevos en el equipo que rodea a Albares. Dos de sus hombres de máxima confianza —su jefe de gabinete, Sergio Cuesta, y su subsecretario, Xavier Martí— podrían ocupar en verano alguna de las embajadas en las que se esperan cambios. Las que están en el disparadero son las de México y Filipinas, donde sus titulares —Juan Duarte y Miguel Utray— llevan cuatro años allí destinados.

En el caso de que se materializase la salida de Martí, su puesto lo podría ocupar María Sebastián de Erice, que desde hace dos años es la embajadora de España ante la Oficina de Naciones Unidas y Organismos Internacionales con sede en Viena. Para el actual subsecretario también sería su primera embajada, mientras que Cuesta ya dirigió la de Haití en el pasado.

Otra salida que se da por descontada en las próximas semanas es la de María Luisa Benítez, jefa de gabinete del número dos de Exteriores, Diego Martínez Belío. En su caso, las citadas fuentes apuntan a una embajada europea —también sería la primera para ella—. En breve quedará vacante la de Países Bajos, ya que su titular, Consuelo Femenía, será nombrada embajadora en Brasil próximamente, tal y como adelantó THE OBJECTIVE, si bien la plaza de La Haya tiene aún varios candidatos que optan a ella.

Albares se ha decantado en los últimos años por rodearse de directores generales y asesores más jóvenes que él —solo hay una excepción, Alberto José Ucelay, que lleva el área de Política Exterior—, con el fin de que «no le hagan sombra ni le puedan rebatir», incidieron las fuentes diplomáticas en octubre cuando se conoció que Victoria Ortega iba a dirigir la embajada española en Polonia, la quinta economía de la zona euro y un país que rivaliza con España por arrebatarle su posición de big four en la Unión Europea.

Esa elección para Varsovia provocó sorpresa entre los diplomáticos, ya que la elegida no había estado al frente de ninguna legación diplomática hasta ese momento. Varios de sus compañeros coincidieron en que, con 20 años como diplomática y su currículo, Ortega debía ser nombrada para una embajada en África o Asia con el fin de ganar experiencia al frente de una legación y, de paso, adquirir galones entre sus compañeros de profesión.

Los veteranos «están haciendo pasillo»

Esta política de Albares de recurrir a diplomáticos de promociones más noveles que la suya para trabajar a su lado, ha dejado víctimas colaterales. En concreto, una quincena de veteranos diplomáticos «están haciendo pasillo» en el Ministerio sin cometidos de interés, lo que ha llevado a algunos de ellos a buscar una salida en el Servicio Europeo de Acción Exterior o en organismos internacionales tras ser apartados de puestos de responsabilidad en Exteriores.

El problema para estos directores generales y asesores elegidos por Albares en los últimos años es que, si hubiese un eventual cambio de Gobierno en el lapso de unos meses, es muy probable que se les coloque en la lista «por estricto orden por escalafón» cuando opten a un puesto de embajador o encargado de negocios en el extranjero. De ahí que les interese que el ministro les recompense ahora con una embajada, pues luego lo tendrían mucho más complicado con un jefe de la diplomacia de distinto signo político. No solo por su cercanía a Albares, sino por sus años dentro de la Carrera Diplomática, ya que la mayoría de ellos no han cumplido aún los 20 años desde que se convirtieron en diplomáticos.

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