EEUU pone alfombra roja al jefe de la Armada en el 250 aniversario de su independencia
El almirante Piñeiro participará durante cinco días en los actos organizados por la Marina norteamericana en Nueva York

Almirante jefe del Estado Mayor de la Armada, Antonio Piñeiro. | Borja Sanchez-Trillo (EFE)
Paseo por la Bolsa neoyorquina, visita al Rockefeller Center, una parada naval en la desembocadura del río Hudson… Las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos han organizado una agenda de alto nivel para los jefes de Armada invitados con motivo de la celebración del 250 aniversario de la independencia del país. Entre ellos se encuentra el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada (Ajema), Antonio Piñeiro, que participará durante cinco días en las recepciones institucionales, encuentros con otros mandos militares y en los actos centrales de la gran parada naval prevista en Nueva York. Esta alfombra roja contrasta con la frialdad en las relaciones a nivel político entre la Administración que dirige Donald Trump y el Gobierno de Pedro Sánchez.
La visita oficial de Piñeiro, que estará en territorio de EEUU del 2 al 6 de julio, comenzará con la participación de todos los invitados extranjeros en el toque de campana del cierre de la Bolsa de Nueva York en Wall Street. Al día siguiente, la US Navy les recibirá en un acto de bienvenida a bordo del barco de asalto anfibio USS Arlington, que continuará con un almuerzo institucional en el edificio del Rockefeller Center.
Durante el día 4 de julio, día de la efeméride por la Declaración de Independencia, los jefes de Armada invitados asistirán a la parada naval y al desfile aéreo que se celebrará en la desembocadura del río Hudson a bordo de un buque de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Esa misma tarde, está prevista una recepción institucional con fuegos artificiales en las cercanías del puente de Brooklyn para conmemorar el aniversario.
En los actos conmemorativos participarán barcos españoles que se desplegarán por la zona, como el buque insignia Juan Sebastián Elcano, que se sumará al desfile marítimo junto a la isla de Manhattan con otra treintena de tall ships (barcos de vela tradicionales de gran tamaño). Las otras embarcaciones españolas son el portaeronaves LHD Juan Carlos I, las fragatas Blas de Lezo y Reina Sofía y el buque de aprovisionamiento de combate Patiño, aunque todavía se desconoce qué posición tendrán en el despliegue naval.

La recta final de la visita estará centrada en la vertiente diplomático-militar. Piñeiro mantendrá reuniones bilaterales con varios de sus homólogos para abordar asuntos de cooperación naval y defensa, antes de participar en varias actividades protocolarias a bordo del buque escuela Elcano junto a la embajadora española, Ángeles Moreno. La agenda oficial del jefe de la Armada concluirá el 6 de julio con un almuerzo de despedida a todos los mandos invitados.
El Ejército del Aire también participará en los actos conmemorativos del 4 de julio durante el desfile aéreo International Aerial Review 250 con dos Eurofighter del Ala 11 pertenecientes a la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla), dos F-18 del Ala 15 de la de Zaragoza y un Airbus A330 de reabastecimiento en vuelo del Ala 45 destinado en Torrejón de Ardoz (Madrid). Todo ello bajo el planeamiento y coordinación del Mando Aéreo de Combate (Macom). Otros medios que tendrán presencia durante la exhibición aérea son los que están embarcados en el LHD Juan Carlos I, que incluyen AV-8B Harrier, helicópteros SH60 Seahawk y H135 de la Armada. También estarán presentes helicópteros HT-27 Cougar y HA-28 Tigre del Ejército de Tierra.

Este gesto de EEUU con el almirante Piñeiro se produce después de que el Pentágono haya comunicado al Ministerio de Defensa que retirará a varios enlaces militares destinados en España a partir de verano, en una medida de la que no se conocen precedentes en las últimas décadas, según revelan fuentes militares españolas consultadas por THE OBJECTIVE.
La decisión norteamericana se enmarca en la política de reducción de efectivos y gasto militar impulsada por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, tanto dentro de EEUU como en el despliegue de la primera potencia en el extranjero, con el fin de reducir el gasto anual en 50.000 millones de dólares —unos 43.000 millones de euros al cambio— en el antiguo Departamento de Defensa.

La medida comunicada a Madrid consistirá en no sustituir las vacantes que dejen los agregados militares cuando terminen sus estancias de trabajo en España, por lo que las salidas serán progresivas. Las citadas fuentes subrayan que la orden de reducir el número de oficiales de enlace no solo afecta a nuestro país, sino también a aliados europeos —caso de Alemania y Francia, por ejemplo— como de otras zonas geográficas del mundo —Australia y Japón—, por lo que no se trata de un castigo stricto sensu de Trump a Sánchez ante las tirantes relaciones bilaterales que existen entre ambos países en estos momentos.
Los ojos del Pentágono en España
EEUU cuenta, básicamente, con coroneles, tenientes coroneles y capitanes de fragata y de navío en los cuarteles generales de los tres ejércitos —Tierra, Aire y Armada—, así como en otros organismos del Ministerio de Defensa. Son los ojos del Pentágono en los principales núcleos de decisión de las Fuerzas Armadas españolas, en virtud del convenio de defensa bilateral entre ambos países que data de 1988 y que se renueva cada año.
Por el momento, se desconoce la cifra exacta de dicha reducción de efectivos a nivel de agregados militares, pero será «significativa». La reducción de oficiales de enlace norteamericanos implicará que la información y la cooperación fluyan menos que hasta ahora. Y lo que es peor, a juicio de las citadas fuentes, es que otros países —como China— podrían aprovechar ese hueco para estrechar lazos castrenses con España.
Las relaciones bilaterales entre ambas Administraciones se han deteriorado en las últimas semanas por la posición de Pedro Sánchez con Irán. Fruto de ello, el Pentágono cambió de ubicación a los dos enlaces militares que España tiene acreditados en Washington ante el Departamento de Guerra. La «marginación», según revelaron fuentes castrenses a THE OBJECTIVE, empezó a los pocos días del inicio de las hostilidades contra Irán con un cambio de sus despachos asignados. Todo ello tras la prohibición del Gobierno de Pedro Sánchez para utilizar las bases de uso conjunto de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz) en el despliegue aéreo. Un veto que Madrid extendió unos días después al paso por el espacio aéreo español de las aeronaves estadounidenses que participan en los combates.

