Villarejo habló de «favores» en Gürtel y amenazó con ir contra el PP al verse «tirado»
El tribunal de la Audiencia Nacional que juzga el caso Kitchen ha escuchado este lunes grabaciones del excomisario

El excomisario José Manuel Villarejo.
El excomisario José Manuel Villarejo habló con varios interlocutores de los «favores» que había hecho en Gürtel y amenazó con actuar contra los beneficiarios —en alusión al PP— si se olvidaban de él y le dejaban tirado, porque aquel caso «les podía haber mandado a todos a tomar por culo».
Él les «había dado todo» y le habían «tirado como un tanga», sostuvo Villarejo durante una comida celebrada el 25 de enero de 2017 junto al exjefe de la UDEF José Luis Olivera —también acusado—, los empresarios Alberto Pedraza y Adrián de la Joya y el abogado Javier Iglesias, a quien el extesorero del PP Luis Bárcenas acusó de haberle instado a modificar los papeles de la contabilidad B del partido.
El tribunal de la Audiencia Nacional que juzga el caso Kitchen ha escuchado este lunes grabaciones de Villarejo, dentro de la presunta operación parapolicial para espiar a Bárcenas entre 2013 y 2015 y sustraer documentación que pudiera resultar incriminatoria en el caso Gürtel.
La grabación de enero de 2017 fue incautada en una de las viviendas de Villarejo y tuvo lugar después de que Juan Ignacio Zoido tomara en noviembre anterior las riendas del Ministerio del Interior, en sustitución de Jorge Fernández Díaz —acusado en Kitchen—, y antes de nombrar al nuevo director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, tras la salida de Eugenio Pino, también acusado.
Entonces, Villarejo ya estaba jubilado y sus negocios habían aparecido en la prensa. Y se quejaba: «Y no he empezado con la cocina; cuando empiece con los cocineros, ya verás, ya verás». La grabación forma parte del caso Kitchen, un procedimiento bautizado así porque a Sergio Ríos, conductor de Bárcenas y captado como confidente, le llamaban el «cocinero».
Al explicar los favores, Villarejo alude a un hombre que se la jugó «emboscado en un buga». «Imagínate que nos pilla Rubalcaba, nos cuelga por los pulgares», apunta en otro momento y amenaza con «quemarles los huevos a todos», aunque le dice a Olivera, también acusado en Kitchen, que si le nombran DAO se calmará un poco.
Villarejo se queja además de los políticos, dice que son todos unos «chorizos» y afirma que tiene «al (Rodrigo) Rato inmortalizado diciéndole que el otro trincaba», que Rato estaba en la fila, Rajoy iba delante y «cada uno con el sobre».
Ante sus interlocutores, Villarejo relató conversaciones con María Dolores de Cospedal y el enfado de esta con que «la Pequeñita» —la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría— se interesara por el nombramiento del DAO. Por ello, iba a hablar con «el Asturiano» —Mariano Rajoy, según los investigadores— e instaba a Villarejo a utilizar también vías para llegar a él.
Además, aseguró que Cospedal le debía «cien mil pavos con intereses» y se refirió a una conversación en la que, según su relato, estaba enfadada y decía: «Hay que matarlo a este hijo de puta que nos ha robado».
En la misma comida habló también de una petición para destituir a Marcelino Martín Blas, exjefe de Asuntos Internos: «Como no me quitéis al Marcelino (…), detengo al cocinero y le hago declarar (…)», llegando a imaginar al chófer de Bárcenas confesando cómo había roto documentos relacionados con el extesorero del PP.
«Alguna grabación en un despacho»
Además de otro audio en el que el chófer de Bárcenas reporta información a Villarejo, la sala ha escuchado una conversación telefónica mantenida en febrero de 2017 entre Villarejo y el comisario Enrique García Castaño, que confesó en Kitchen y posteriormente quedó eximido por motivos de salud.
Ambos aluden a la información que tienen en su poder. «Si empezamos a hablar del menaje de cocina», dice Villarejo, y García Castaño —conocido como el Gordo o Big— responde mencionando «alguna grabación en algún despacho de alguien importante», aunque aclara que no del ministro.
También asegura García Castaño que habla mucho con Paco —Francisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad— y que está indignado. Villarejo interviene entonces para afirmar que también está «acochinado» y que le ha reprochado cómo, con todo lo que sabe y las gestiones que ha realizado «tan directas, en altura máxima», está permitiendo esa situación.
Por último, Villarejo sostuvo que estaban preparando el registro de su domicilio y su detención y advirtió a García Castaño de que también le habían metido «en el paquete». El arresto se produjo en noviembre de ese mismo año.
