El periodista imputado en el 'caso Leire' pontificaba contra las «cloacas»
Pere Rusiñol, presunto autor del soborno al fiscal José Grinda, escribía sobre las «cloacas» de los 'populares'

El periodista Pere Rusiñol.
Un periodista que pontificaba contra las «cloacas del Estado», Pere Rusiñol, cofundador de la revista Mongolia y colaborador de medios de comunicación autodenominados progresistas formaba presuntamente parte de las cloacas del PSOE. El periodista, imputado por el juez Arturo Zamarriego por los presuntos delitos de tráfico de influencias y cohecho, habría tratado de sobornar al fiscal José Grinda, entregándole un documento con una oferta de traslado o ascenso a cambio de información sensible sobre su superior, Alejandro Luzón, y el archivo de determinadas causas.

El sumario que ha visto la luz este miércoles demuestra que Pere Rusiñol mantuvo siempre informada a Leire Díez, «utilizando, además, en todo momento, un lenguaje velado»: «No había agua. Al menos de momento». Esta revelación tiene difícil encaje con la versión del periodista, que ha negado en todo momento haber actuado como intermediario de un soborno y sostiene que fue un contacto periodístico para contrastar información.

Por lo expuesto, el Juzgado de Instrucción n.º 9 de Madrid mantiene una investigación abierta contra Pere Rusiñol por presuntos delitos de tráfico de influencias y cohecho. El director de Mongolia, junto a la exmilitante socialista Leire Díez y el empresario Javier Pérez Dolset, es señalado por formar parte de una supuesta «actuación delictiva, continuada y coordinada» para obtener información comprometedora de mandos de la UCO (Guardia Civil) y de la Fiscalía Anticorrupción (fiscales José Grinda e Ignacio Stampa), a cambio de favores o contraprestaciones. Todo, para torpedear las investigaciones al entorno político y familiar de Pedro Sánchez.
Curiosamente, Rusiñol ha dedicado parte importante de su trayectoria profesional a denunciar públicamente las «cloacas del Estado»: operaciones opacas de inteligencia, filtraciones, presiones a jueces y fiscales, así como maniobras de ciertos sectores del poder, especialmente durante Gobiernos del PP y casos como el del comisario José Manuel Villarejo.
Críticas a las cloacas
Publicó artículos y columnas con títulos explícitos como Cloacas al servicio del poder, donde daba lecciones de moral sobre cómo el Estado (o sectores de él) usaba tácticas sucias para controlar daños, silenciar escándalos o perseguir a opositores: «Esta conclusión queda muy bien asentada en este libro fundamental del experimentado periodista Ernesto Ekaizer, que documenta no solo las tropelías del hatajo de policías corruptos, sino sobre todo la reacción del Estado para controlar los daños y sepultar la verdad. Ojo: no se trata de una institución u otra, sino del Estado en su conjunto: el partido en el Gobierno (el PP), que usaba él mismo las cloacas para burlar a la justicia; la Fiscalía General, que ya con el PSOE en el Gobierno logró sacar de en medio al indomable fiscal Ignacio Stampa; los jueces instructores de la causa, que embebidos de razones de Estado han recorrido vías tortuosas que implicaban dejarla en la mínima expresión e incluso reinventarla para dirigirla increíblemente contra Podemos».

También participó en debates, podcasts y entrevistas, como el episodio El humor y las cloacas con Pere Rusiñol, en donde analizaba el «Estado profundo», las cloacas, en el contexto del caso Podemos, Villarejo y el procés catalán, siempre desde una posición crítica y defensora del periodismo independiente. En medios como elDiario.es, Alternativas Económicas y Mongolia ha señalado repetidamente estas prácticas como una amenaza a la democracia.
Imputado
Ahora está imputado precisamente en una causa que los propios investigadores y parte de la prensa denominan caso cloacas del PSOE o caso Leire Díez, acusado de actuar como supuesto intermediario en maniobras para influir en fiscales de Anticorrupción y la UCO. Esto es, que mientras escribía contra las cloacas, trabajaba supuestamente para las cloacas de Ferraz.
Rusiñol mantiene que su contacto con el fiscal Grinda fue periodístico, para contrastar información, y niega haber participado en ningún soborno o tráfico de influencias; de hecho, pidió el archivo de las actuaciones contra él en febrero de 2026. Pero el procedimiento sigue abierto y sin resolución definitiva a día de hoy. El sumario de este miércoles demuestra que su coartada y su postureo ético tenían, sin embargo, muy poco fundamento.
