Estados Unidos prohíbe negocios con el Gobierno de Maduro y con la estatal petrolera

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Estados Unidos prohíbe negocios con el Gobierno de Maduro y con la estatal petrolera
Foto: Marco Bello| Reuters

El gobierno de Donald Trump ha impuesto nuevas sanciones a Venezuela. Ha prohibido las transacciones con el Gobierno de Nicolás Maduro y con la petrolera estatal Petróleos de Venezuela S.A (Pdvsa).

En específico, ha prohibido transar nuevos bonos soberanos y de la estatal.

«También prohíbe las transacciones en ciertos bonos existentes que sean propiedad del sector público venezolano, así como los pagos de dividendos al gobierno de Venezuela», agrega un comunicado de la Casa Blanca.

Aún así, el Gobierno de Estados Unidos ha establecido una serie de excepciones para limitar los alcances de las medidas sobre la población en general.

Además, el paquete de medidas establece varias ‘licencias’, que permiten la importación y reexportación de Venezuela de medicinas, equipos médicos e insumos agrícolas: alimentos sin procesar, semillas, fertilizantes y animales vivos para reproducción, alimentos empacados o manufacturados, vitaminas y minerales.

Este decreto es el primero que afecta al país y no solo a funcionarios o exfuncionarios venezolanos.

Según la Oficina de Control de Bienes o Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro estadounidense, la sanciones no incluyen a Citgo, la filial de Petróleos de Venezuela en Estados Unidos.

Un comunicado divulgado por la Casa Blanca explica que las sanciones “están calibradas cuidadosamente para retirarle a la dictadura de Maduro una fuente crucial de financiación para mantener su régimen ilegítimo; proteger al sistema financiero estadounidense de la complicidad con la corrupción y el empobrecimiento del pueblo venezolano, así como permitir la ayuda humanitaria”.

La declaración de la Casa Blanca alude en todo momento al gobierno de Maduro como una “dictadura”.

Hace pocos días, el vicepresidente Mike Pence se reunió con exiliados venezolanos en Miami para expresar su solidaridad con las gestiones para proteger a la democracia en el país sudamericano, ante las medidas cada vez más autoritarias de Maduro.

El mes pasado, Washington advirtió que tomaría enérgicas medidas económicas si Maduro cumplía su plan de crear una Asamblea Constituyente formada por miembros leales al oficialismo.

Desde que la Constituyente fue instaurada, ha destituido a la fiscal general y le ha arrebatado el poder a la Asamblea Nacional, que es dominada por la oposición.

Por su parte, el jefe de la diplomacia venezolana, Jorge Arreaza, ha señalado que las nuevas sanciones estadounidenses contra Venezuela son la «peor agresión» contra su pueblo. Se ha preguntado si el objetivo de Estados Unidos es crear una «crisis humanitaria» en su país.

«Venezuela es una democracia» y «vamos a defendernos», ha concluido Arreaza.

Nicolás Maduro se sumó a principios de agosto al exclusivo club de dictadores sancionados por la Casa Blanca, pero las sanciones en su contra todavía no ponían en jaque el flujo económico de la llamada ‘revolución’ lo que podría cambiar con la nueva prohibición de transacciones con el Ejecutivo y Pdvsa.