
España no tiene precio
Cómo debe de estar el patio para que la nula credibilidad de Rivera sea vista como un ejemplo de responsabilidad política al lado de un Pedro Sánchez al que ahora le parecen ébola cien de las medidas que hace apenas unos meses le parecieron más que digeribles y un Mariano Rajoy al que le ocurre exactamente lo mismo, pero al revés. Que Ciudadanos, que no es ni el segundo ni el tercero sino el cuarto partido del Congreso, ande mediando entre PP y PSOE es como si nombramos juez de familia al hijo menor de la pareja y le endilgamos la responsabilidad de poner paz en el divorcio, repartir los bienes y determinar el régimen de visitas. Una cosa bastante irresponsable, para entendernos.




















