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Cultura

De Drácula a Crepúsculo: ¿cuándo el vampiro se convirtió en un símbolo pop?

Un nuevo ensayo, escrito por el periodista y fan de los vampiros David Remartínez, explica cómo el pop ha transformado en los últimos años al ser más mortífero del terror: el vampiro.

De Drácula a Crepúsculo: ¿cuándo el vampiro se convirtió en un símbolo pop?
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El vampiro, ese mito creado por Bram Stoker en su maravillosa Drácula, ha ido menguando desde finales de los años 80. El vampirismo se nos ha vuelto pop, pero… ¿cómo empezó a suceder?

Un puñado de obras de culto circundan al no muerto, sin embargo, en los últimos 30 años el mito se ha sabido modernizar, en muchos casos eliminando el erotismo oscuro y esa forma de rebelión al convencionalismo moral de la sociedad británica del siglo XIX. Ahora lo encontramos en una canción de Fangoria, en una serie fandom adolescente hasta en un capítulo de Los Simpsons.

En el libro Una historia pop de los vampiros (Arpa, 2021), el periodista zaragozano David Remartínez explica cómo la concepción del vampiro en la actualidad ya no tiene mucho que ver con el terrorífico Drácula que conocimos con Stoker. El actual vampirismo no está signado por la búsqueda de la sangre, su aparición entre tinieblas o la malignidad contra la vida de los hombres; en el presente el vampiro «puede solazar cualquier fantasía, luminosa o pavorosa, de adolescentes y adultos», quizás un sueño de felicidad «capaz de combatir nuestros miedos y proporcionarnos deseos», de encarnarnos en una «versión superada de nosotros mismos». En conclusión, es una metáfora absoluta, un reflejo de cómo es la sociedad actual.

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Remartínez atestigua que desde la aparición de El Conde Draco en Barrio Sésamo, ese paripé «descarado» de Bela Lugosi –el actor que realmente había popularizado Drácula-, es quien abre la veda al pop vampírico. No es de extrañar que la primera vez que el Conde Draco aparece en televisión es el mismo año de la muerte de Franco.

Este peluche animado de Barrio Sésamo llevaba la muerte a la niñez, pero de forma grandilocuente afirma Remartínez y, a partir de ahí, comienzan aparecer una serie de personajes que reblandecen el mito del terror. Desde Bella de Crepúsculo, pasando por Eve, la protagonista de la película de Jim Jarmush titulada Solo los amantes sobreviven; a Fernand, ese vampiro que muerde con un solo colmillo en la saga Vampir escrita por Joann Sfar.

Quizás, lo más elocuente de la popularización o transformación del mito es cómo este ha terminado por llevar el terror hacia lo humano. Ahora no es el vampiro quien azotará a la humanidad, somos los humanos y nuestros terrores los que castigaremos al mundo. «En el ámbito del terror», afirma el periodista, «los monstruos quiméricos dieron paso a los asesinos en serie» y, a su vez, «las series de asesinos en serie a los muñecos de las series de asesinos». Entonces, ese camino del monstruo al psicópata y del psicópata al peluche fue donde la ficción desveló al humano como monstruo y mató a varios vampiros terroríficos en el camino. Con Draco los vampiros empezaron a ser lo que no eran: abrazables.

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El Conde Draco de Barrio Sésamo | Imagen IMDB

Para el autor, más allá del pop de Draco, Bella en Crepúsculo, Lestat El Vampiro de Anne Rice, Marceline en Hora de Aventuras o la vampira protagonista de Una chica vuelve a casa sola de noche son parte de lo mismo. El vampiro pop o tenebroso como el creado por Stoker o Murnau recalcan la misma metáfora: son el presente de la muerte y el futuro de la muerte.

El vampiro es la muerte, a la par que la esquiva, por eso nunca el mito muere sino que se transforma, como bien lo caracterizaron sus primeros creadores literarios Polidori o Stoker. En ese morir y esquivar reside su posibilidad transformadora.

Los vampiros, nos guste o no el pop en donde se encuentran hoy en día, nos siguen mirando a los ojos sin que nos demos cuenta, porque ellos sí pueden ver el presente y vivirlo a plenitud.

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Escena de ‘Una chica vuelve a casa sola de noche’ de Ana Lily Amirpour | Imagen vía IMDB

7 datos de una historia pop de vampiros que deberías saber… gracias a David Remartínez

  1. La película Nosferatu: Una sinfonía del horror, una de las obras más exquisitas del vampirismo, cumbre del expresionismo y primer estreno cinematográfico de un «No Muerto» (a principios del siglo XX) tuvo un impacto comparable al de Crepúsculo.
  2. Al escribir Drácula, Stoker introdujo erróneamente la palabra «Nosferatu» pensando que significaba «No Muerto» en rumano, pero no significa nada en ningún idioma.

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    Max Schreck dirigido por F.W. Murnau en 1922 | Imagen vía IMDB
  3. Anne Rice acumula más de cien millones de ejemplares vendido de la saga Crónicas Vampíricas. Se lanzaron trece novelas desde 1976 hasta 2018. Después de Drácula de Stoker, Lestat el vampiro creado por Rice es el vampiro más adorado en el mundo hasta que llegó Edward en Crepúsculo.
  4. La película Una chica vuelve a casa sola de noche (2014) de Ana Lily Amirpour es la antítesis del vampiro burgués viejo y neoliberal. El feminismo tiene su nueva superheroína.
  5. Drácula de Bram Stoker tiene poco que ver con Bram Stoker. Es el Drácula de Francis Ford Coppola promocionado con una campaña de marketing «tan eficaz» que nadie cuestionó el título.

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    Gary Oldman como Drácula en Drácula de Bram Stoker | Imagen vía IMDB
  6. El apellido de actor protagonista de Nosferatu, Max Schreck, significa ‘susto’ en alemán.
  7. Bela Lugosi fue enterrado a petición de su familia con su traje vampírico, como un superhéroe.

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