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La incómoda situación de Mary de Dinamarca y la reina Margarita: «No creo que sea el momento para eso»

La la reina Margarita II de Dinamarca, en el día de su cumpleaños, le reprochó a la reina consorte tocar a la perra Tillia

La incómoda situación de Mary de Dinamarca y la reina Margarita: «No creo que sea el momento para eso»

Federico de Dinamarca, reina Mary de Dinamarca Margrita II de Dinamarca | Gtres

El pasado jueves 16 de abril, la reina Mary de Dinamarca se dejó ver en público por primera vez desde la muerte de su padre, John Dalgleish Donaldson, fallecido a los 84 años. La ocasión era el 86 cumpleaños de la reina Margarita, que se celebró en el Palacio de Fredensborg con la tradicional recepción a ciudadanos que la exmonarca mantiene a pesar de haber dejado el trono hace más de dos años.

Solo cuatro días habían transcurrido desde que Mary recibiera la devastadora noticia del fallecimiento de su progenitor. «Siento una profunda tristeza y me embarga la melancolía. Mi querido padre ha fallecido», escribió la reina en las redes sociales de la Casa Real danesa, donde añadió que, cuando el dolor remita, los recuerdos alegrarán sus días y que lo que perdurará será el amor y la gratitud por todo lo que él le dio y le enseñó.

El acto contó también con la presencia del rey Federico X y de la reina Ana María de Grecia, hermana de la propia Margarita. Una cita con doble interés mediático: el cumpleaños de la exmonarca y la reaparición pública de Mary tras la pérdida familiar. Pese al disgusto, la reina Mary ha querido cumplir no solo con su agenda y su deber, sino con su suegra, celebrando junto a ella su cumpleaños aunque el ánimo no acompañe.

Los reyes Federico y Mery de Dinamarca en la cena de gala de Año Nuevo. Redes sociales

Un look discreto y una mirada cargada de tristeza

La elección del atuendo de Mary habló por sí sola. La reina optó por un conjunto en azul marino que contrastaba notablemente con el colorido estampado de su suegra, fiel a su peculiar estilo con una americana de cuadros y una llamativa falda roja. Mary recuperó de su armario un traje ya conocido, compuesto por una americana sin solapas de corte clásico, pantalones de tiro alto con pernera ancha y una blusa satinada de cuello elevado con detalle fruncido.

Aunque intentó sonreír en varios momentos de la celebración, la tristeza se hacía evidente en su mirada. Hace apenas un mes, Mary había viajado a Australia en visita oficial y había aprovechado el desplazamiento para reunirse con su padre en Hobart, Tasmania, cuya salud era muy delicada. La fotografía que acompañó el comunicado del fallecimiento la había tomado ella misma durante ese último encuentro.

MFederico de Dinamarca, reina Mary de Dinamarca Margrita II de Dinamarca. Gtres

El reproche de Margarita que dejó a Mary en evidencia

Durante el posado familiar, la perra Teckel de la reina Margarita, llamada Tillia, se convirtió en uno de los protagonistas inesperados de la jornada. La mascota, habitual en este tipo de eventos de carácter más familiar que institucional, deambuló con total tranquilidad ante la multitud concentrada a las puertas del palacio.

En un momento dado, Tillia se acercó a Mary, quien no dudó en agacharse para acariciarla con evidente ternura, un gesto que quizás ella misma también necesitaba en ese momento tan difícil. Sin embargo, la reacción de su suegra fue inmediata y tajante: «No creo que sea el momento para eso», le dijo Margarita, delante de la gran cantidad de ciudadanos que se habían acercado para felicitarla.

El gesto de malestar de Mary fue imposible de disimular. Se levantó rápidamente y se retiró el pelo de la cara, dejando ver la incomodidad que le habían provocado esas palabras. El rey Federico reaccionó riéndose, aparentemente para rebajar la tensión del momento, pero el episodio ya había quedado grabado ante todos los presentes.

El carácter distendido del acto era perceptible desde el principio: el personal de palacio dispuso un par de sillas para las dos hermanas, y Mary permaneció un escalón por debajo de ellas, algo que en un acto institucional formal no habría sido posible por una cuestión de rango. En ese contexto informal, unas caricias a la mascota no parecían fuera de lugar para el público asistente, aunque sí para su dueña.

Federico y Mary, en una imagen de archivo. Gtres

El agradecimiento de Mary a quienes la han acompañado en el dolor

A pesar del difícil momento vivido durante la celebración, Mary publicó al día siguiente un mensaje de agradecimiento en el que reconoció haberse sentido muy arropada.«Mi más sincero agradecimiento por la abrumadora cantidad de mensajes, flores y pensamientos cálidos que he recibido tras la muerte de mi padre», escribió la reina, añadiendo que la enorme cantidad de empatía recibida les había conmovido profundamente y que significaba mucho más de lo que las palabras podían expresar. Un mensaje de gratitud que contrasta con la frialdad del reproche que recibió horas antes durante la celebración del cumpleaños de su suegra, y que pone de manifiesto la compleja dinámica familiar que rodea a la corona danesa en estos momentos.

«Es el hombre de mi vida»

Pese a haber vivido siempre al margen de la vida pública, nunca le llegó a impresionar de más todos lo que envuelve a la corona. El vínculo entre padre e hija era tal que John apoyó a su hija a ciegas cuando esta le contó que se había enamorado de un príncipe danés. Algo que fue muy necesario para ella que siempre ha llevado a cabo desde la discreción y el respeto por la intimidad de su hija más famosa.

Sin embargo, cuando ha tenido que aparecer públicamente lo ha hecho. El momento más destacado fue en la boda de Federico y Mary de Dinamarca, en la que ejerció de padrino luciendo una falda escocesa, su país de origen. Además, en ese instante se convirtió en cierto modo en protagonista al recibir la Orden de Dannebrog, la cual aceptó con orgullo por lo que suponía no solo para él, sino también para su hija. También estuvo en el bautizo de sus nietos, y ejerció como padrino de Vincent.

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