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David Bisbal: «De pequeño era muy introvertido; mi padre me enseñó que sin esfuerzo no hay recompensa»

El cantante vivió una infancia marcada por la unión con su familia, especialmente a sus padres, quienes fueron su pilar

David Bisbal: «De pequeño era muy introvertido; mi padre me enseñó que sin esfuerzo no hay recompensa»

Bisbal, en una imagen de archivo. | Gtres

David Bisbal no siempre fue una persona echada para adelante. El cantante vivió una infancia como un niño bastante introvertido, donde contaba con el apoyo de su familia, que se convirtieron en su refugio. «En mi casa, la de una familia trabajadora de clase media, no sobraba una peseta, pero nunca faltó de nada. Aquel caluroso 5 de junio de 1979 en el que yo nací… el matrimonio Bisbal incorporó no solo un miembro más, sino nuevos problemas económicos de los que supieron salir adelante», ha contado, en alguna que otra ocasión.

Y es que era un niño «muy, muy introvertido». «Me daba muchísima vergüenza que me escucharan cantar, por eso me encerraba en el baño o esperaba a que no hubiera nadie en casa para ponerme frente al espejo», ha relatado. Aunque eso sí, lo que realmente le motivaba era el deporte, sobre todo el ciclismo. «Si me han enseñado algo es el esfuerzo, y eso lo aprendí de ver las etapas en la televisión con mi padre», ha contado. Su padre fue boxeador y una figura clave en su disciplina, algo que David recordó con emoción en su documental de 2023.

David Bisbal vivió una infancia marcada por la unidad con su familia

La infancia de Bisbal en Almería estuvo marcada por sus padres. | Redes sociales

David Bisbal no tiene el recuerdo de haber tenido una infancia llena de carencias. «Recuerdo haber vivido bien siempre, soy el pequeño de la familia y eso suele ser un privilegio… Mi padre me enseñó que sin esfuerzo no hay recompensa. Lo veía ir a trabajar al Ayuntamiento y recordaba sus historias de boxeador, eso me marcó mucho», ha contado. Aunque eso sí, hubo una época en la que dejó de enamorarse «de la música». «Quizás por la timidez o porque pensaba que no era lo mío, pero luego volvió con más fuerza gracias a la orquesta Expresiones», contó en Antena 3.

David creció en el barrio de Los Ángeles, en Almería. Estudió en el Colegio de Educación Infantil y Primaria Francisco de Goya. En una de las emisiones más emotivas de La voz kids —el pasado mes de julio—, recordó a su mejor amigo de la infancia, Pedro, quien falleció hace tiempo, diciendo textualmente: «Ojalá mis hijos tengan una amistad así». Su padre, José Bisbal, fue boxeador profesional y cantaor de flamenco. Para David, su padre era un referente de agilidad y fuerza. «Los padres de mis amigos no eran tan ágiles y yo lo consideraba un superhéroe. Era muy bromista, todo el mundo le quería», ha comentado. De él heredó, también, su disciplina de entrenamiento y, sobre todo, la rectitud y el buen hacer.

«Si me han enseñado algo es el esfuerzo»

Uno de los sueños de su vida fue ser ciclista, un deseo que no llegó a cumplir de forma profesional nunca. Era su deporte favorito y el que practicaba con devoción por las carreteras de Almería. «Si me han enseñado algo es el esfuerzo, y eso lo aprendí de ver las etapas en la televisión con mi padre», ha explicado. Si su padre era la inspiración física, su madre era el refugio emocional. David recuerda con mucha ternura el cuarto de costura de su madre. Y es que ella le enseñó a «a caminar sin miedo al ruido del mundo». Ella fue quien más le apoyó cuando, siendo aún muy joven, decidió dejar los estudios —abandonó en 2º de BUP— para dedicarse a la música.

A los 18 años, mientras trabajaba en un vivero municipal de Almería —un empleo que consiguió a través de un curso forestal—, su vida dio un vuelco. La dueña del vivero, María del Mar Martínez, escuchó su voz y le recomendó hacer una audición para la Orquesta Expresiones. Al conseguir el puesto, le dijo a su madre: «Mamá, que sepas que las oposiciones para ser guarda forestal ya no me las voy a preparar porque he encontrado mi vocación que es la música». David consiguió el puesto y pasó cuatro años recorriendo Andalucía Oriental en una furgoneta, cantando en ferias y fiestas patronales. Fue una etapa durísima donde hacía más de 100 conciertos por temporada.

La Orquesta Expresiones fue para él «su universidad». «Allí aprendí que si después de cantar te bebes una cervecilla o un vino, al día siguiente no vas a cantar tan bien. Fue la formación perfecta para que, cuando llegara el momento de OT, estuviera preparado», contó. En el programa El hormiguero  confesó que en sus primeros bolos con la orquesta tenía tantas ganas de vomitar por los nervios que su jefe tuvo que darle un ultimátum. «Me daban incluso ganas de vomitar… mi jefe de la orquesta me terminó diciendo que, o salía a actuar o me iba a pagar menos de la mitad del sueldo», ha hablado. Durante un tiempo, David compaginó el trabajo físico por la mañana con el brillo de la orquesta por la noche. Trabajaba de día en el vivero bajo el sol de Almería y de noche se subía al escenario. Esto forjó su disciplina férrea.

«Nunca reniego de mi pasado; estoy muy orgulloso de mis orígenes»

Él siempre ha dejado claro que no reniega de aquello: «Nunca reniego de mi pasado. Estoy muy orgulloso de mis orígenes y mi época en la orquesta. Me sirvió para valorar todo lo que tengo ahora». En 2001, animado por sus compañeros de la orquesta y su familia, decidió presentarse al casting de un nuevo programa llamado Operación triunfo. Entró de milagro tras superar varias fases, y el resto es historia. Dejó la furgoneta de la Orquesta Expresiones para convertirse en un fenómeno global, pero siempre llevando una foto de sus compañeros de orquesta en su cuarto, incluso cuando ya era una estrella. David todavía conserva contacto con algunos de sus compañeros de la Orquesta Expresiones y suele decir que el repertorio tan variado que tenía que cantar —desde pasodobles hasta pop internacional— fue lo que le dio la versatilidad vocal que tiene hoy.

Hoy en día, David reside en una impresionante casa en San Sebastián de los Reyes (Madrid), que es su cuartel general. Su vida gira en torno a su mujer, Rosanna Zanetti, y sus tres hijos. La muerte de su padre, sin duda, ha marcado un antes y un después en su vida y ha hecho que esté más sensible de lo normal. Y es que su progenitor vivió una enfermedad que hizo que fuera perdiendo, poco a poco, la memoria. A nivel profesional, Bisbal no para. Sigue experimentando con sonidos pop, pero manteniendo siempre su esencia de baladista. En este último año ha destacado por colaboraciones internacionales que buscan unir el pop español con ritmos más actuales.

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