Víctor Manuel: «Cuando vuelvo a casa, la nevera está transparente; Ana solo se alimenta de aire, fruta y yogures»
El cantante es quien lleva los fogones en su casa, mientras que su mujer es la encargada de hacer de pinche

Víctor Manuel y Ana Belén junto a los hermanos Bardem. | Gtres
Ana Belén nunca ha escondido que no tiene mucha mano en la cocina. Y es que la cantante cuenta, en su día a día, con un espectacular cocinero a su lado; su marido, Víctor Manuel. Ambos forman una dupla perfecta en la que ella es la que se encarga de limpiar los cacharros, mientras que el cantante es quien realiza las elaboraciones culinarias en su día a día. Es más, la propia Ana Belén ha confirmado, en alguna que otra ocasión, que solamente come «latas». Una afirmación que ha corroborado el propio Víctor Manuel, quien ha afirmado que cuando vuelve a casa, tras un viaje, la nevera «está transparente». Es más, Ana solamente se alimenta «de aire, fruta y yogures».
Si algo define el papel de Ana Belén dentro de su casa —esa mítica residencia que comparte con Víctor Manuel en la zona de Prosperidad, en Madrid—, es el de ser la gestora del orden y la armonía. Es más, ella misma ha contado que tiene una especie de obsesión con el orden. «Yo soy una obsesiva del orden. Si veo un cojín que no está en su sitio o un objeto fuera de lugar, no me puedo sentar. Primero tengo que ordenarlo todo», ha contado. Su papel, sobre todo en la cocina, es de pinche. Mientras Víctor Manuel cocina y ensucia, ella va detrás con el paño, recogiendo y limpiando para que, al terminar la comida, la cocina parezca que no se ha usado.
Qué hace Ana Belén cuando está sola en casa

Ana Belén es la que impone la disciplina horaria en la casa. Su papel es el de asegurar que los ritmos se cumplan. Su despertador suena muy pronto por la mañana, concretamente sobre las siete. Es la que empuja a la familia a mantenerse activa. Su papel es el de motor que evita que la pereza entre en el hogar. En el plano creativo, aunque Víctor Manuel es el compositor prolífico, Ana Belén ejerce de primer filtro y jueza. Víctor ha contado muchas veces que cuando escribe algo, a la primera persona que se lo enseña es a ella. El papel de Ana es el de la crítica honesta; si algo no le gusta, se lo dice sin paños calientes.
Ella es la guardiana de los muros de su casa. Su papel ha sido siempre el de separar radicalmente el foco mediático de su vida privada. Es más, el papel de ambos es el de crear un espacio en el que solamente sean ellos y no los artistas que llenan estadios. Como es la más disciplinada con el gimnasio y la voz, ella es quien suele marcar las pautas de bienestar en casa. Si bien Víctor cocina, ella es la que supervisa que haya siempre fruta, que se respeten los descansos y que no se cometan excesos que puedan pasar factura a la salud o al rendimiento profesional de ambos.
«La nevera está transparente; solo come aire, fruta y yogures»

Como decíamos, cada uno tiene un papel clave en la casa. Mientras que Víctor Manuel suele centrarse en la cocina, Ana Belén prefiere disfrutar de todos los maravillosos platos que le prepara su marido. El cantante es el encargado de ir al mercado. Le gusta elegir el producto, conocer al frutero y al pescadero. Es un defensor de la materia prima de calidad —especialmente la asturiana—. Él cocina de verdad. Su especialidad son los arroces —los hace todos los domingos—, los guisos de cuchara y las recetas tradicionales. Como buen cocinero, Víctor ensucia. Usa todos los cacharros necesarios para que el plato salga perfecto. Él mismo reconoce que se expande por toda la cocina mientras trabaja.
El papel de Ana Belén es más logístico y de mantenimiento. Mientras Víctor corta la cebolla, ella ya está guardando lo que sobra y limpiando la tabla. No espera a que él termine; su objetivo es que, en el momento en que se sientan a comer, la cocina ya esté recogida. Si hay que pelar algo o preparar una ensalada sencilla, ella ayuda, pero siempre bajo las órdenes del chef. Su obsesión es el orden. Ella es la que organiza la despensa, la que pone el lavavajillas y la que se asegura de que no quede ni una mancha en la encimera. Es más, ha admitido que su marido «disfruta mucho cocinando» y lo hace, además, «de maravilla». «A mí no me importa limpiar, de hecho, me gusta que todo esté impecable. Así que él crea y yo mantengo el orden. Es un pacto no escrito», ha confesado.

Lo cierto es que, debido a sus respectivas agendas, hay ocasiones en las que Víctor Manuel y Ana Belén no siempre están juntos en casa. Es más, hay veces en las que la cantante tiene que enfrentarse a los fogones ella sola. «Cuando Víctor no está, yo soy la reina de las latas. Me abro una lata de conserva buena, me tomo un yogur y un poco de chocolate, y soy la mujer más feliz del mundo», ha confesado. Su perdición es, sobre todo, el chocolate negro. Cuando está sola, ese cuadradito de chocolate se convierte en su cena o en su capricho constante. Sin Víctor para marcar un menú equilibrado de plato de cuchara, ella simplifica al máximo.
Ana Belén disfruta mucho de la soledad. Aprovecha para estar en silencio total, algo que valora muchísimo para descansar la voz. No pone la televisión por ruido de fondo; prefiere el silencio o la lectura. Cuando está sola, también, aprovecha para hacer y ver cosas que quizás a Víctor no le interesan tanto o para sumergirse en libros de teatro. Aunque eso sí, su día a día sigue siendo el mismo. Se despierta pronto por la mañana, hace un poco de deporte y, si tiene teatro, dedica su tiempo a repasar el texto. Si tiene gira, hace sus ejercicios de vocalización. También es el momento en que ejerce de gestora del orden, organizando la casa y atendiendo llamadas de trabajo. La tarde es más tranquila; lee mucho, escucha música y pasa tiempo con sus hijos y sus nietos.
