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Víctor Manuel, sobre Sabina: «Es un provocador nato; a veces dice cosas para ver cómo rebota el balón»

La pareja de cantantes ha vivido en una misma generación, aunque han mantenido relaciones distintas

Víctor Manuel, sobre Sabina: «Es un provocador nato; a veces dice cosas para ver cómo rebota el balón»

Sabina y Víctor Manuel, en un concierto. | EP

Joaquín Sabina y Víctor Manuel pertenecen a la misma generación de artistas. Los dos cantantes han escrito canciones de reivindicación social, han participado en movimientos, se han mojado en política y, también, han sabido mantenerse al frente de una gran época que todavía sigue llenando escenarios. Además, ambos han coincidido, en varias ocasiones, sobre el escenario. Es más, también se han declarado sobre qué piensan el uno del otro. «Joaquín es un provocador nato. A veces dice cosas para ver cómo rebota el balón», contó Víctor Manuel.

Lo hizo en Espejo público, a finales de 2022. La frase surgió como respuesta al revuelo mediático que causó Joaquín Sabina unos días antes. Durante la presentación de su documental Sintiéndolo mucho, Sabina había afirmado: «Ya no soy tanto de izquierdas porque tengo ojos y oídos». Cuando le preguntaron a Víctor Manuel si él compartía ese sentimiento de desencanto, el asturiano respondió que Joaquín era «un provocador nato» y que le gusta lanzar este tipo de frases impactantes para observar la reacción que generan —«para ver cómo rebota el balón»—.

La relación entre Víctor Manuel y Sabina

Víctor Manuel ha mantenido varias idas y venidas en su relación con Sabina. | EP

Fue tajante al decir que a él no le pasaba lo mismo: «A mí no me pasa. ¿Sabes lo que pasa? A Joaquín hace mucho que no le hacéis entrevistas y ahora de repente es como si fuese nuevo… Joaquín cogido en caliente es una mina». Lo cierto es que, en todo este tiempo, la relación entre Víctor Manuel y Sabina ha sido de ida y venidas. Originalmente, El gusto es nuestro, la mítica gira de 1996, iba a estar formada por Serrat, Miguel Ríos, Víctor Manuel y Sabina. Sabina asistió a todas las reuniones previas en casa de Víctor y Ana Belén, pero nunca terminaba de confirmar.

El propio Víctor insistió que Sabina les estuvo «toreando meses». Según el asturiano, Joaquín no sabía si esa gira le convenía a su carrera o si encajaba en su estilo. Harto de la indecisión, Serrat decidió llamar a Ana Belén para sustituirlo, y así nació el cuarteto definitivo. Víctor Manuel siempre ha visto a Sabina con una mezcla de admiración artística y cierta perplejidad por su estilo de vida. Mientras Víctor es famoso por ser un trabajador metódico que cuida su salud y su voz, Sabina ha cultivado siempre el mito del trasnocho. Víctor ha llegado a decir que Joaquín es una «mina» cuando se le coge en caliente, pero que a veces sus declaraciones son más ganas de provocar que convicciones reales.

«Es un provocador nato; a veces dice cosas para ver cómo rebota el balón»

Sabina siempre se ha considerado un hombre «sensato». | Gtres

Aunque ambos vienen del mismo entorno ideológico de izquierdas, han envejecido de forma distinta. Es más, el propio Sabina declaró en 2022 que ya no era «tanto de izquierdas» porque tenía «ojos y oídos». Víctor Manuel fue muy claro al distanciarse: «A mí esas cosas no me pasan». Defendió que él sigue manteniendo sus ideales firmes y criticó que Sabina generalizara sobre la izquierda latinoamericana para justificar su desencanto. Pese a los roces, han compartido escenario muchas veces. Es célebre su colaboración en canciones como El joven aprendiz de pintor —junto a Miguel Ríos— y siempre se han dedicado buenas palabras en lo profesional. De hecho, Víctor Manuel ha defendido públicamente que Sabina merece premios de la altura del Cervantes por su calidad como letrista.

A sus 78 y 77 años respectivamente, Víctor Manuel y Joaquín Sabina representan dos formas casi opuestas de envejecer, tanto en lo físico como en la actitud vital. Víctor Manuel (78 años) ha envejecido con una disciplina que sorprende incluso a sus colegas. Se define a sí mismo como alguien «en plena forma». Recientemente bromeaba diciendo que, si no estuviera bien físicamente, «estaría viendo obras por la calle en vez de cantar». Acaba de lanzar su nuevo álbum Ser humano (2026) y continúa con su gira Solo a solas conmigo. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, no parece tener prisa por retirarse.

Sus coincidencias y lo que les separa

Es un hombre de rutinas, amante de la gastronomía y la vida familiar junto a Ana Belén. Su vejez es la de un profesional que ha sabido conservar la voz y la energía gracias a una vida ordenada. Sabina (77 años) ha tenido un envejecimiento más accidentado, marcado por los sustos de salud, pero con una dignidad poética absoluta. A finales de 2025, Joaquín cerró en Madrid su gira de despedida Hola y adiós. Fue un momento histórico donde, con la voz rota pero el espíritu intacto, se despidió de los grandes recintos. Tras años de idas y venidas —incluida la grave caída del escenario en 2020—, en este 2026 se encuentra en una etapa «estable». Su otro amigo, Joan Manuel Serrat, ha comentado recientemente que la salud de Joaquín «mejora constantemente», aunque ahora lleva una vida mucho más tranquila y alejada del foco mediático.

Aunque ha dejado las giras mundiales, Sabina sigue escribiendo y no se descartan apariciones puntuales en formatos muy íntimos —en teatros pequeños— donde su voz, ya muy castigada por el tiempo, pueda brillar en la cercanía. Lo cierto es que ambos, aunque en alguna que otra ocasión le ha distanciado la vida profesional, sí que es cierto que en lo personal van muy a la par. Los dos tienen una vida sentimental muy estable; aunque Víctor Manuel lleva con su pareja más de cuatro décadas. En su caso, la cantante es una estrella por derecho propio. No es solo ‘la mujer de’, sino una de las artistas más completas de España. Su relación con Víctor Manuel es una sociedad profesional y sentimental de más de 50 años. Ella es la que pone el orden, la elegancia y la disciplina en su hogar.

Sabina, Ana Belén, Serrat y Víctor Manuel. | EP

Por su parte, Jimena Coronado, la pareja de Sabina, se ha erigido como «su salvadora». Aunque es fotógrafa, su papel ha sido mucho más discreto y protector. Se casaron en 2020 tras más de 20 años juntos, y ella es quien gestiona la agenda de Joaquín, cuida su salud y mantiene el búnker de su casa en Tirso de Molina. Es la que «le puso los pies en el suelo».

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