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La cristalería del Palacio Real que todavía tiene grabadas las iniciales de Juan Carlos y Sofía: «Cada comensal tiene entre cinco y seis copas»

Esta se mandó fabricar hace meses, coincidiendo con los diez años de reinado de Felipe VI, y se entregará poco a poco

La cristalería del Palacio Real que todavía tiene grabadas las iniciales de Juan Carlos y Sofía: «Cada comensal tiene entre cinco y seis copas»

Los Reyes, en una imagen de archivo. | EP

El Palacio Real es uno de esos lugares donde se ofrecen las mejores cenas dentro del mundo socialité español. Allí se mezcla el lujo de la Familia Real con la gastronomía española exquisita, una combinación perfecta que hace que a los royals europeos se queden totalmente prendados. Una de sus colecciones más valiosas son sus salones, que se visten de gala cada vez que tienen una visita especial. Allí sea coloca una larga mesa, con una cubertería perfecta y una cristalería emblemática que, todavía, conserva las iniciales de los reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía.

Actualmente, los monarcas, Felipe y Letizia, se encuentran esperando su nueva cristalería que ya tendrá las iniciales de sus nombres. Fue hace algo más de tres meses, como contaron, en su momento, desde El Debate, cuando se completó la primera fase de la cristalería, que tendrá 3.700 piezas, entre copas, vasos y jarras. Esta cristalería fue encargada por Patrimonio Nacional cuando se cumplió una década del reinado de Felipe VI y cuenta con un gran valor, tanto personal como simbólico.

Cómo es la cristalería del Palacio Real

La cristalería de Palacio Real. | Gtres

Cada pieza, se fabrica con unas técnicas que incluyen el soplado y la talla en las que se siguen empleando la arena, el fuego, el agua y el aire. Así, las piezas pasarán de llevar las letras de JCS y FL. Una vez terminada la cristalería se integrará para el uso protocolario de la Corona. Como confirmaron, en su momento, a Cámara real, el programa de Telemadrid, desde la Real Fábrica, es «muy ilusionante» que, todavía, se puedan fabricar cada pieza con la misma técnica que hace más de 300 años. «Estamos súper felices de hacer la cristalería de la realeza, de nuestros Reyes», ha confesado.

Esta cristalería estará presente en los almuerzos y en las cenas oficiales. Aunque eso sí, para las cenas de gala, desde Casa Real, se seguirá usando el cristal de Bohemia. La cristalería de gala del Palacio Real de Madrid es considerada una de las más espectaculares del mundo, no solo por su valor material, sino por el estricto y coreográfico protocolo que rodea su uso. Aunque existen varias, la que se utiliza en las grandes Visitas de Estado —en el Comedor de Gala para hasta 140 invitados— es la joya de Patrimonio Nacional. La Cristalería de Armas es la pieza central de las grandes cenas.

La nueva cristalería ya está encargada. | Gtres

Está realizada, como decíamos, es de cristal de bohemia de la más alta calidad, extremadamente fino y transparente. Su característica principal es que lleva grabado al ácido el Escudo de Armas de España. No son las iniciales del Rey, sino el escudo constitucional, lo que refuerza su carácter de Estado. Presenta un tallado clásico en el cáliz y un pie facetado que, según los expertos en protocolo, «atrapa la luz de las lámparas de araña del palacio, creando un efecto de brillo constante sobre el mantel de hilo». Cuando se monta la mesa para una cena de gala, la imagen es impactante.

Todavía tiene grabadas las iniciales de los reyes eméritos

En una cena de gala completa se colocan hasta seis piezas por comensal: agua, vino blanco, vino tinto, vino de postre (Jerez), cava o champán y una copa de licor. Se dice que los operarios de palacio utilizan cintas métricas y cordeles para alinear las copas. «La distancia entre la copa de agua y el borde del cuchillo debe ser exacta en los 140 servicios», han comentado. El orden también es muy importante. Se colocan en una línea diagonal o en ligera curva hacia la derecha del plato, ordenadas por el uso que se les va a dar. El cuidado de estas miles de piezas es una de las tareas más delicadas del personal de servicio de Patrimonio Nacional. Cada copa se lava a mano y no se permite el uso de máquinas porque el cristal de Bohemia es muy sensible a los cambios bruscos de temperatura y a los detergentes abrasivos.

La imponente mesa de Palacio Real. | Gtres

Para evitar pelusas o rayas, se secan con trapos de hilo puro. Justo antes de que entren los invitados, los camareros repasan cada copa con un paño para eliminar cualquier mota de polvo o marca de vapor. Muchas piezas provienen de la Real Fábrica de Cristales de La Granja. Existe un contrato de mantenimiento por el cual, si una copa se rompe, se fabrica una idéntica usando los moldes históricos que la fábrica guarda desde hace siglos. Invitados que han asistido a estas cenas describen la experiencia como algo casi intimidante. Se ha dicho textualmente que las copas son «tan ligeras que parece que no tienes nada en la mano», lo que obliga a los invitados a ser extremadamente cuidadosos para no volcar ninguna, dado que la mesa está muy «apretada» de cristalería.

Se irá entregando poco a poco la nueva cristalería

Por el momento, la nueva cristalería está en camino. A diferencia del monograma «JCS», el diseño de esta nueva cristalería destaca por la modernidad y la elegancia de las nuevas iniciales. Se ha comentado que los propios Reyes supervisaron el diseño del monograma para que fuera «limpio, moderno y representativo de su reinado». El grabado se realiza al ácido, lo que le da un aspecto esmerilado que resalta sutilmente sobre el cristal transparente. Como decíamos, se fabrica mediante vidrio soplado y tallado a mano, una técnica recientemente reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La reina Sofía junto a Putin en Palacio Real. | Gtres

El conjunto completo está formado por cerca de 4.000 piezas. Esto incluye todo tipo de copas —con agua, vinos y cava—, vasos de diferentes tamaños, jarras y elementos de servicio. Aunque el encargo comenzó en 2024, la entrega se está realizando de forma progresiva entre 2025 y 2026. Se dice que el diseño simboliza la unión de los elementos básicos: la arena —el origen del vidrio—, el fuego —que lo transforma—, el aire —del soplado— y el tiempo —la dedicación artesanal—. Sustituirá definitivamente a la vajilla de los Eméritos en los actos de Estado, marcando el inicio de una nueva etapa estética en la mesa real.

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