De un rincón cántabro en la Castellana a cocina internacional en Jorge Juan: la ruta gourmet del rey Felipe por Madrid
El monarca estuvo, el miércoles, en un local cántabro del centro de Madrid donde disfrutó de una comida con amigos

El rey Felipe, en una imagen de archivo. | Gtres
El rey Felipe ha aprovechado, estos últimos días, para celebrar junto a sus amigos. Lo ha hecho en un establecimiento de cocina cántabra en una de las zonas más envidiadas de Madrid, el Paseo de la Castellana. Allí, concretamente en La Maruca, el monarca sorprendió a todos los presentes disfrutando de un almuerzo en compañía de su grupo de amigos, justo antes de que se celebrara uno de los partidos más importantes para el Atlético de Madrid. La quedada se produjo el pasado miércoles y fue una comida privada, fuera de su agenda oficial, y justamente antes de acudir al fútbol.
Aunque no se filtró su comanda exacta, el Rey es fan de la cocina tradicional. El local es famoso por sus rabas de Santander, sus buñuelos de bacalao y, por supuesto, su mítica tarta de queso. Sí que es cierto que, cada vez que tiene un hueco libro, el monarca aprovecha para quedar con su grupo de amigos, con quienes mantiene una estupenda relación. Además, a estos almuerzos, no suele ir acompañado de su mujer, la reina Letizia, quien prefiere quedarse en casa o, directamente, cumplir con su agenda.
La última visita del rey Felipe a La Maruca junto a sus amigos

Al Rey se le vio salir del local de forma muy distendida, abrochándose la chaqueta y charlando relajadamente antes de subirse a su coche oficial. Es un sitio que le gusta bastante porque, a pesar de ser un restaurante de moda, mantiene una esencia de buen producto sin excesivas etiquetas. Después de disfrutar de la gastronomía cántabra en la capital, Felipe se fue directo al estadio Metropolitano. Allí presidió el palco para ver el partido de ida de las semifinales de la Champions League entre el Atlético de Madrid y el Arsenal —que terminó en empate—. No es la primera vez que elige los locales de Paco Quirós y Carlos Crespo. Parece que el Rey tiene una debilidad por el sello de Cañadío, ya sea en Madrid o cuando se escapa a Cantabria, donde se le ha visto en varias ocasiones disfrutando de la cocina de su tierra de origen.
La Maruca toma su nombre de la famosa playa de Santander. Su propuesta es sencilla pero impecable: producto cántabro de primera, recetas tradicionales ejecutadas con técnica moderna y un ambiente que funciona igual de bien para una comida de negocios que para una cena romántica o un aperitivo informal. Si vas a cualquiera de sus sedes —en Castellana, Velázquez o López de Hoyos—, hay clásicos que no puedes saltarte. Lo más conocido, muy probablemente, sean las rabas de Santander, que se han convertido en las mejores de la capital. Cuentan con un rebozado finísimo y nada aceitosas. Los buñuelos de bacalao también son otro de sus platos de referencia, ya que son muy crujientes por fuera y líquidos por dentro.
Sus restaurantes favoritos en Madrid
La tortilla de patatas, al estilo Cañadío, tiene cebolla ponchada y es muy jugosa. Además, ha ganado muchos premios nacionales. Su tarta de queso también es un referente absoluto. Cremosa, con sabor intenso y una base de galleta perfecta. Actualmente, el sello de La Maruca se despliega en puntos clave. La Maruca de Castellana es su buque insignia y donde se ha visto al monarca en los últimos días. En este local, además, cuentan con una terraza cubierta espectacular. La Maruca de Velázquez se ubica en el barrio de Salamanca, con un diseño interior mucho más cuidado. Por su parte, La Maruca de López de Hoyos es su apertura más reciente, manteniendo su esencia con un toque de barrio más elegante.
Otro de sus favoritos, y donde le pudimos ver, el pasado verano, acompañado de su mujer, la reina Letizia, es La Lonja del Mar. Se ubica frente al Palacio Real y es uno de sus sitios de confianza para comer pescado y marisco de alta calidad con vistas a los Jardines de Sabatini. No hay que olvidar que los Reyes son unos apasionados de la comida saludable, tanto fuera como dentro de Palacio. La Taberna La Cruzada, que está situada en el Madrid de los Austrias, es una de las tabernas más antiguas de la ciudad. El Rey la ha visitado especialmente por su cocido madrileño, que muchos consideran de los mejores de la capital. También, otro de sus favoritos es Ferretería Restaurante, un local con mucha personalidad en la calle Atocha —una antigua ferretería—. Le gusta tanto la zona de barra para picoteo como el comedor principal. Se dice que disfrutó mucho de sus cortes de carne y las croquetas.
Comida internacional, con toque español y mucha gastronomía
No todo es cocina española en la dieta del monarca. Più di Prima es uno de sus italianos de referencia en Madrid. Es un restaurante elegante donde suele pedir platos clásicos de pasta o risotto. De hecho, los dueños han destacado en prensa lo amable y cercano que es en el trato. Inti de Oro, que se ubica en la calle Ventura de la Vega, es pionero en cocina peruana. El Rey es un apasionado del ceviche y el ají de gallina, y ha visitado este local desde hace años. Fuera de Madrid también le hemos podido ver en otros lugares como Casa Azofra, en Burgos, o Tajo Bajo, en Zaragoza.
Hace unos años, también, el monarca se trasladó hasta Thai Garden, un local de comida tailandesa por la zona de Jorge Juan, donde disfrutó de una comida junto a sus amigos. Es sabido que el Rey es un gran aficionado a la comida asiática y este es uno de sus refugios favoritos cuando quiere salir de la cocina española. El diseño del local original —y los posteriores— siempre ha contado con mucha vegetación, biombos y rincones que permiten cenar sin ser el centro de todas las miradas. Fue de los primeros en traer chefs y servicio exclusivamente tailandés, cuidando mucho el protocolo y la estética. La carta es un recorrido por los clásicos de la cocina tailandesa, adaptados con un producto de mucha calidad.
Así, ofrecen Pad thai, brochetas satay, curry verde o rojo. El restaurante ha tenido una historia de mudanzas que a veces confunde a la gente. Nació en la calle Jorge Juan, donde se convirtió en el sitio de moda absoluto. Tras dejar el centro, se trasladaron a un espectacular chalé en Arturo Soria. Este es el lugar que hoy mantiene viva la magia, con un jardín balinés impresionante que, en verano, es de los sitios más bonitos de Madrid para cenar al aire libre. Ahora, con Thai Emotions han vuelto a la zona de Jorge Juan con un formato más íntimo y centrado en el delivery de lujo y experiencias gourmet.
