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Triana, el barrio sevillano en el que nació María Jesús Montero: «Allí las cosas no se regalan; hay que pelearlas con la cabeza alta»

La que fuera vicepresidenta del Gobierno nació en esta icónica de la capital hispalense, donde la conocen como «Marisú»

Triana, el barrio sevillano en el que nació María Jesús Montero: «Allí las cosas no se regalan; hay que pelearlas con la cabeza alta»

María Jesús Montero, en una imagen de archivo. | Gtres

María Jesús Montero se enfrenta a uno de los momentos más importantes de su vida política. Su aceptación ante las andaluzas se mide este domingo en las urnas, donde Juanma Moreno Bonilla —su máximo adversario— quiere seguir revalidando su puesto como presidente de la Junta de Andalucía. Mientras tanto, Sánchez tiene puesta toda su confianza en la sevillana, quien se crio en el castizo barrio de Triana, donde era conocida como «La Faraona» o «Marisú». Fue en esta zona de la capital hispalense donde se crio y vivió su juventud junto a sus padres, Conchita y Manuel.

Han sido varias las ocasiones en las que Montero ha hablado de cómo fueron esos años de vida. «Yo soy de Triana, y en Triana aprendí que las cosas no se nos regalan, que hay que pelearlas con la cabeza alta y que la identidad de uno es lo que le da fuerza para defender lo público», ha relatado. Ella misma ha confesado que viene de «las sacristías y de las calles de Triana, donde se forjó mi compromiso social». Además, ha contado que Triana es «una forma de entender la vida: con alegría, pero con una resistencia indomable ante las injusticias».

Triana, el barrio sevillano donde nació María Jesús Montero

María Jesús Montero. | Joaquín Corchero (Europa Press)

Montero nació en 1966 y creció en una familia de clase media trabajadora. Sus padres eran maestros, lo que marcó profundamente su respeto por la educación pública. Estudió en el colegio de las Esclavas, cerca de su casa en Triana. Desde pequeña destacó por ser una alumna brillante, muy comunicativa y con una vocación de servicio muy clara, influenciada por el humanismo que se respiraba en su hogar. Probablemente, uno de los detalles más icónicos sobre su vida temprana tiene que ver con pertenecer a los movimientos cristianos de base. A diferencia de otros políticos que se formaron exclusivamente en sindicatos, Montero se curtió en las comunidades cristianas de base de Triana.

Participó activamente en las parroquias del barrio, donde se mezclaba la fe con el compromiso social y la atención a los más necesitados. De esa época proviene su estilo de oratoria: apasionado, directo y con un toque sentimental o cercano que ella atribuye a sus raíces andaluzas y a esas reuniones de barrio. Aunque siempre se sintió atraída por la política, decidió estudiar Medicina en la Universidad de Sevilla (1984-1990). En la facultad fue donde su compromiso social se transformó en activismo político directo. Fue presidenta de la Comisión de Marginalidad del Consejo de la Juventud de España entre 1986 y 1988.

Su carrera laboral en Sevilla

El barrio de Triana le vio crecer. | Eduardo Briones / Europa Press

Se la recuerda como una estudiante muy activa en las protestas estudiantiles de finales de los 80, siempre vinculada al movimiento asociativo. A pesar de su ascenso político —de la gestión hospitalaria a la Consejería de Salud y luego al Ministerio—, nunca ha dejado de estar vinculada al barrio. Es habitual verla cada julio en la fiesta popular, La velá de Santa Ana, de Triana, disfrutando como una vecina más. En su juventud era muy aficionada a la música —le gustaba Serrat y la canción de autor—, algo que compartía con sus amigos del barrio.

Sus conocidos de aquella época la describen como «la que siempre llevaba la voz cantante» en los grupos de estudio y de la parroquia; una líder natural antes de saber que se dedicaría a la política profesional. Hoy en día, la que fuera vicepresidenta es madre de dos hijas, fruto de su relación con Rafael Ibáñez. Estudió Medicina y ha trabajado como subdirectora del Hospital Universitario Virgen de Valle de Sevilla. Luego, estuvo como directora gerente del centro andaluz Hospital Virgen del Rocío. Desde muy joven se ha dedicado al mundo de la política, pasando por la Juventud Obrera Cristiana y las Juventudes Comunistas. Su carrera política despegó en la Junta de Andalucía. Es la persona que más tiempo ha estado al frente de la sanidad andaluza.

María Jesús Montero pasó en Triana los mejores momentos de su vida. | Gtres

Fue consejera de salud y, también, de Hacienda. En sus últimos años en Sevilla, asumió las cuentas públicas, ganándose la fama de ser una negociadora implacable pero pragmática. En 2018, con la moción de censura, Pedro Sánchez la llamó para ser ministra de Hacienda. Se convirtió en la cara visible durante los momentos más duros de la pandemia, destacando por su oratoria rápida y su capacidad para bajar a tierra conceptos económicos complejos. A pesar de su altísima exposición pública, Montero es muy celosa de su intimidad. Tiene dos hijas, con quienes mantiene una relación muy estrecha. Son su prioridad absoluta fuera de la política. Quienes la conocen de cerca dicen que es hiperactiva y muy trabajadora. Duerme pocas horas y ha sido famosa por sus larguísimas jornadas en el Ministerio.

Es una lectora voraz y le apasiona el cine. Pero su verdadera desconexión es volver a Sevilla, pasear por Triana y estar con sus amigos de toda la vida, los que la vean como «Marisú». Su vida pública no ha estado exenta de ruido. Se le critica a menudo por su estilo vehemente en el Congreso y por su uso del lenguaje, a veces muy coloquial. Sin embargo, ella lo defiende como una forma de autenticidad: «No voy a pedir perdón por mi acento ni por mi forma de expresarme», ha dicho en repetidas ocasiones.

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