Mercedes Milá, en 'La revuelta': de la carta de amor a Broncano a su defensa férrea a Zapatero
La periodista acudió al programa de La 1 y mostró su defensa al expresidente del Gobierno y su admiración por Revilla

Mercedes Milá | Gtres
Con 75 años encima y una carrera que pocos pueden igualar en el panorama televisivo español, Mercedes Milá ha dejado claro que no tiene intención de frenar ni de morderse la lengua. La presentadora catalana, que durante 17 años fue la cara indiscutible de Gran Hermano en Telecinco, protagonizó una visita memorable al programa La revuelta este martes 19 de mayo, donde no escatimó en opiniones, piropos y alguna que otra pulla a su anfitrión.
El motivo de su aparición era la promoción de su nuevo proyecto televisivo: Me meto en un jardín, un programa de entrevistas que se estrenará el domingo 24 de mayo a las 22:30 horas en La 2 de TVE. El primer invitado será el escritor David Uclés. A lo largo de las grabaciones del espacio, Milá también ha tenido la oportunidad de sentarse frente a personalidades como la periodista Almudena Ariza, el alpinista Alex Txikon y el expresidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla.
Fiel al espíritu del título de su programa, Milá llegó al teatro de La revuelta con un ramo de amapolas para Broncano, flores que describió como símbolo de paz, memoria histórica y resiliencia. Una metáfora perfecta de su propia trayectoria.

Una carta de amor que nunca llegó a su destinatario
Uno de los momentos más llamativos de la velada fue cuando Milá reveló que, tras ver el primer programa de La revuelta en La 1, decidió enviarle a Broncano una carta manuscrita. Una misiva en la que le aseguraba que era un grandísimo presentador y que estaba convencida de su éxito desde el primer minuto. El problema: Broncano nunca la recibió. El presentador jienense, visiblemente sorprendido, lamentó no haber podido leerla y se disculpó ante su invitada.
Más allá del affaire epistolar, Milá no dudó en dejar claro su aprecio por Broncano, elogiando su naturalidad y su forma genuina de comunicarse en pantalla. Aunque también le lanzó algunas críticas con humor: le acusó de ser «cobarde» por no querer posicionarse sobre ciertos temas polémicos y puso en duda su pretendido perfil obrero, todo ello aderezado con la ironía y el desparpajo que la caracterizan.

También aprovechó para preguntarle a Broncano si RTVE ejercía algún tipo de censura sobre La revuelta. El presentador fue contundente: «Esta es la cadena en la que no nos han dicho nada. En TVE estamos muy contentos y muy agradecidos porque nos han dejado hacer lo que queremos todo el rato», respondió.
«La justicia en España es un desastre»: su defensa de Zapatero y Sánchez
Sin duda, el pasaje más comentado de la noche llegó cuando Mercedes Milá abordó de forma directa la imputación del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. La presentadora aseguró haberlo leído todo sobre el asunto y no creerse absolutamente nada de lo que se le imputa. «Conozco a Zapatero y es un tipo de primera categoría. Para mí, es completamente inocente», subrayó con rotundidad, calificando además la acusación de «retorcida».
Mercedes Milá, tajante en 'La Revuelta' sobre Zapatero y el sistema judicial: «No me creo nada». pic.twitter.com/xv1r4j1O30
— THE OBJECTIVE (@TheObjective_es) May 20, 2026
Sus palabras no se quedaron ahí. Milá extendió su posicionamiento al presidente en activo, Pedro Sánchez, al que también dijo querer defender públicamente. «Lo van a masacrar, no pararán hasta que lo saquen de donde está», advirtió, lamentando no disponer de un programa en directo desde el que poder alzar la voz en momentos concretos.
Sobre el sistema judicial español en general, su diagnóstico fue igual de severo: «La justicia en España es un desastre». Una frase que resonó en el teatro con la convicción de quien no teme las consecuencias de sus palabras.
La familia Milá y La Pedrera: historia, arquitectura y conciencia social
Durante la conversación surgió un dato sorprendente para muchos espectadores: la familia de Mercedes Milá fue propietaria de la Casa Milà de Barcelona, el icónico edificio de Antoni Gaudí conocido popularmente como La Pedrera. Fue su tío abuelo, Perico Milá, quien encargó la obra al genial arquitecto catalán, aunque, según rememoró la propia presentadora con humor, el dinero real lo ponía la mujer de este, Rosario Guardiola.
Esta anécdota familiar sirvió de puente para abordar uno de los grandes problemas sociales de la actualidad: el acceso a la vivienda. Milá fue tajante al referirse a la situación del alquiler en España: «Es infame, es horroroso». La presentadora, que en sus inicios en RTVE cobraba apenas 3.000 pesetas al mes, demostró que no ha perdido ni un ápice de su sensibilidad hacia las dificultades de la ciudadanía.
También mostró su apoyo explícito a la huelga indefinida que mantiene el profesorado de la educación pública valenciana, luciendo incluso algunos de los chalecos y camisetas que los representantes del colectivo habían lanzado al escenario del programa.
Revilla la dejó sin palabras
Entre los invitados de su nuevo programa, Mercedes Milá destacó especialmente su encuentro con el expresidente cántabro Miguel Ángel Revilla, al que describió como una sorpresa mayúscula. «Me dejaba sin habla, no hace falta ni preguntarle. Todo lo que dice es interesante y no le quieres ni interrumpir», confesó visiblemente entusiasmada.
Trabajo, memoria y el sueño de llegar a los 100 años en antena
Uno de los aspectos que más resonó entre el público fue la reflexión de Milá sobre su propia longevidad profesional. Con 75 años, la presentadora afirma que continúa trabajando «como loca» y que no tiene ninguna intención de retirarse mientras el cuerpo y la mente se lo permitan. De hecho, puso como referente a la periodista argentina Mirtha Legrand, que con 99 años sigue presentando su histórico programa de televisión.
«Si llegara a los 100 años con una salud de hierro, seguiría haciendo programas», afirmó bajo una cerrada ovación del público. También mencionó a la actriz Lola Herrera, a quien había visto el día anterior protagonizando una función teatral junto a su hija a sus 90 años. «Me quedé pasmada», reconoció Milá, que ve en figuras así un espejo en el que mirarse.
No obstante, la presentadora fue sincera sobre sus limitaciones. «Lo que me fallaría segurísimo sería la memoria. He notado un poco de declive general en mí», reconoció con la misma honestidad que siempre la ha distinguido. Una franqueza que, lejos de restarle fuerza, la hace todavía más cercana y admirada por el público que la lleva siguiendo décadas.
Con el estreno de Me meto en un jardín el próximo domingo en La 2, Mercedes Milá vuelve a la cadena pública donde dio sus primeros pasos profesionales. Un regreso que, a juzgar por lo visto en La revuelta, prometió venir cargado de conversaciones incómodas, opiniones sin filtro y esa energía desbordante que ha convertido a la periodista catalana en un fenómeno televisivo sin igual.
