The Objective
Gente

Sonsoles, mujer de Zapatero, nunca quiso marcharse de León: «En La Moncloa se sentía como en una sartén hirviendo»

La discreta mujer del que fuera presidente del Gobierno nunca se acostumbró a la exposición pública

Sonsoles, mujer de Zapatero, nunca quiso marcharse de León: «En La Moncloa se sentía como en una sartén hirviendo»

Sonsoles y Zapatero, en una imagen de 2004. | EP

Cuando Sonsoles Espinosa y José Luis Rodríguez Zapatero se conocieron en León, ambos estaban formándose en el mundo de las leyes. Pero su futuro sería muy diferente, aunque por ese entonces ninguno de los dos podía presagiar nada. Tras enamorarse y ser padres de dos niñas, Zapatero comenzó a tener más protagonismo en el partido donde había militado la mayor parte de su vida. En un primer momento, su familia se quedó en la capital leonesa pero, con el tiempo, y, sobre todo, tras convertirse en presidente del Gobierno, tomaron la decisión de marcharse hasta Madrid. Aunque la idea de vivir en La Moncloa no fue nunca la opción favorita de Sonsoles, quien siempre ha tenido cierta obsesión en proteger su vida íntima.

Una realidad que retrató su círculo más cercano en una entrevista en la que quisieron sincerarse sobre cómo estaban viendo a la mujer del que fuera presidente del Gobierno. «Siempre que necesita un remanso de paz se escapa a León a tomar un café con los suyos», explicó Lola, su amiga y esposa del periodista musical Miguel Ángel Nepomuceno. En Madrid, Sonsoles comenzó a sentirse como «en una sartén hirviendo». Es más, aseguraron que ella no era «nada política» y que prefería vivir en otros lugares como París o Barcelona, donde estaba segura que iba a pasar desapercibida.

Sonsoles nunca quiso mudarse hasta La Moncloa

Sonsoles, junto a su marido. | EP

Su amiga y diseñadora, Elena Benarroch, contó que gracias al coro, tuvo la oportunidad de «viajar de forma anónima por el mundo». «En Madrid se siente enjaulada […] La vida que hace es doméstica. Al margen del coro, sus hijas, sus paseos y la piscina, no hace vida social. No le divierte la Moncloa. Ni le interesa. Por eso le espanta que la reconozcan por la calle. Le gustaría pasar inadvertida, pero no se da cuenta de que su marido es el presidente del Gobierno. Es una mujer de presidente atípica», relató en su momento. Además, todos ellos insistieron en que Sonsoles siempre fue una mujer «sensata» y que sabía donde estaba.

Así, su paso de Sonsoles Espinosa por el Palacio de la Moncloa —entre 2004 y 2011, durante las dos legislaturas de su marido, José Luis Rodríguez Zapatero— ha sido recordado como uno de los más atípicos y discretos de la democracia española. Hija de militar y licenciada en Derecho, Sonsoles nunca quiso ejercer el rol tradicional de «primera dama» —un título que en España ni siquiera existe oficialmente— y puso un empeño titánico en blindar su profesión, su intimidad y la de sus hijas. Sonsoles es una apasionada de la música lírica y, antes de llegar a Madrid, ejercía como profesora de música en León. Al mudarse a la Moncloa, se negó en redondo a renunciar a su carrera como soprano.

«En Madrid se siente enjaulada […] La vida que hace es doméstica»

Durante los años de mandato de Zapatero, continuó cantando como sustituta y colaboradora en agrupaciones de élite como el Coro de RTVE y el coro del Teatro Real. Intentaba acudir a los ensayos y las actuaciones en el más absoluto anonimato, subiéndose al escenario como una corista más. Esto, no obstante, despertó en su día ciertas suspicacias y críticas en la prensa, que la acusaba de beneficiarse de su posición, algo que ella siempre ignoró para seguir cantando. Quienes la conocieron en aquella etapa aseguran que no le hizo ninguna gracia que su marido ganara las elecciones en 2004 por el vuelco que daría a sus vidas. En la Moncloa redujo las apariciones oficiales al mínimo exigido por la agenda internacional —como las recepciones a mandatarios extranjeros—.

Detestaba la prensa del corazón y las fotos oficiales. De hecho, el propio Zapatero confesó años después el coste familiar de su presidencia: «Yo estoy contento porque estoy haciendo lo que he elegido. Pero mi familia…». A pesar de sus esfuerzos por el anonimato, el momento más mediático —y doloroso— de su estancia en la Moncloa ocurrió en septiembre de 2009, durante una recepción en Nueva York organizada por Barack y Michelle Obama.

Sonsoles Espinosa y Santos Cerdán. | Gtres

Por un descuido de protocolo, se distribuyó una fotografía oficial en la que aparecían las dos hijas adolescentes del matrimonio, Alba y Laura, vestidas con una estética marcadamente gótica. La imagen se convirtió en un fenómeno viral masivo en España y abrió un debate nacional sobre la exposición de los menores. Para Sonsoles, que había intentado proteger a sus hijas con celo obsesivo, aquel episodio supuso un tremendo disgusto y provocó que el blindaje familiar de ahí en adelante fuera aún más estricto. Tras salir de Moncloa, Sonsoles y su familia se estableció en el madrileño barrio de Valdemarín, en Aravaca.

En el Palacio estuvo dos legislaturas

Sonsoles siempre se mantuvo en una posición muy distante del rol tradicional de primera dama. Nunca le gustaron los focos ni la política activa. Tras la salida de su marido del Gobierno, se volcó por completo en su verdadera pasión: la música lírica. Ha continuado su vida en Madrid trabajando con la máxima discreción como soprano, llegando a formar parte como sustituta en el coro del Teatro Real y en el de RTVE. Raras veces se la ve en actos públicos que no estén estrictamente relacionados con el ámbito musical y cultural, logrando en gran medida el perfil bajo que siempre persiguió.

Sonsoles estudió Derecho en la Universidad de León. | Gtres

Sus hijas, por su parte, huyeron también de la fama. Alba se graduó en Comunicación Audiovisual y Artes Escénicas, e incluso llegó a participar en proyectos cinematográficos independientes —como edición y montaje— y castings, usando nombres artísticos o discretos para no llamar la atención. Laura se especializó en marketing. En 2019, Laura fundó una agencia de publicidad y marketing digital llamada Whathefav, enfocada en el sector de los videojuegos y los deportes electrónicos —eSports—. Posteriormente, Alba se unió como administradora solidaria.

Ambas han continuado residiendo en Madrid, donde recientemente han adquirido sus propias viviendas en distintas zonas residenciales. Mantienen también un fuerte vínculo con León, la tierra natal de sus padres, a donde acuden con frecuencia intentando comportarse como ciudadanas completamente anónimas. Ahora, están bajo el foco de la UCO tras la imputación de ZP y el registro a su empresa de eSports. La justicia busca esclarecer la naturaleza de ciertos contratos de asesoramiento e intercambios monetarios.

Publicidad