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El libro que nunca falta en la biblioteca de Sara Carbonero: una crónica sobre una despedida que pone el foco en la memoria y la dignidad

La periodista es una apasionada de la lectura, que le ha ayudado a afrontar los momentos más complicados de su vida

El libro que nunca falta en la biblioteca de Sara Carbonero: una crónica sobre una despedida que pone el foco en la memoria y la dignidad

Sara Carbonero junto a su amiga Isabel Jiménez. | EP

Sara Carbonero ha confesado, en alguna que otra ocasión, que una de las formas que tiene de evadirse es la lectura. Es por eso que, en su casa de La Finca, poseen una gran biblioteca donde la presentadora y creadora de contenido tiene un libro favorito. Esta novela es una crónica sobre una despedida en la que se reivindica la importancia de vivir el presente. Además, también pone el foco en la memoria, la dignidad y la muerte a través de cómo una hija puede conocer a su padre a partir de las lecturas que leyó.

Para Sara Carbonero, la lectura es mucho más que un pasatiempo; es un pilar fundamental en su vida, un canal de introspección y su refugio más sagrado. Quienes la siguen en sus redes sociales o conocen su trayectoria saben que la periodista y empresaria es una lectora voraz que utiliza los libros para sanar, conectar con sus emociones y desconectar del ruido mediático. A lo largo de los años, y especialmente al transitar por momentos de salud complejos, la lectura ha sido el salvavidas de Sara. Ella misma define los libros como un espacio de calma. En sus lecturas habituales predominan las historias con una fuerte carga emocional, que exploran las relaciones humanas, la resiliencia y los sentimientos a flor de piel.

La biblioteca de Sara Carbonero en su casa de La Finca

Es más, ahora, que está transitando por un momento muy delicado; como es la muerte de su madre, la lectura ha sido una forma de poder afrontar el momento. Su biblioteca personal es muy variada, pero tiene claras debilidades. La poesía es una de sus grandes pasiones. Le apasiona la poesía clara y directa que apela a lo cotidiano y a la emoción. Entre sus publicaciones es frecuente ver versos de autores como Karmelo C. Iribarren o la desgarradora prosa de Alejandra Pizarnik. Además, uno de los libros que más le marcó en su época universitaria fue Donde el corazón de telele de Susanna Tamaro, al cual define como un auténtico «manual de vida». También siente una profunda admiración por Isabel Allende —especialmente por su obra más íntima, Paula—.

En etapas que define como «de desierto», recurre a lecturas existenciales profundas como El hombre en busca de sentidode Viktor Frankl o El poder del ahora de Eckhart Tolle. Bajo hashtags o conceptos que evocan la calma, Sara ha utilizado su altavoz en las redes sociales para compartir fragmentos subrayados de sus libros, portadas y textos propios. Se ha convertido en una auténtica prescriptora de lectura; libro que sube a sus redes con una reseña personal, libro que rápidamente despierta el interés de miles de lectores. Disfruta enormemente perdiéndose en librerías con encanto —especialmente aquellas donde puedes tomar un café o un vino mientras eliges una historia—.

El título que no puede faltar: una novela que habla de la nostalgia y las relaciones familiares

Esta profunda pasión por las letras no se queda solo en el papel de lectora. Su gran meta personal, en la que trabaja activamente, es publicar su primer libro. Sara ha confesado que escribir un libro es un sueño que persigue desde hace años y que su intención es crear una obra que, nacida desde la emoción, sirva para acompañar y ayudar a personas que estén transitando por momentos difíciles o «túneles» oscuros en sus vidas. En los últimos tiempos, la novela que le ha servido de inspiración ha sido Las frases robadas del periodista José Luis Sastre. Publicada a finales de 2024, la obra se convirtió rápidamente en un fenómeno literario gracias a su enorme sensibilidad, delicadeza y por abordar un tema complejo con una luz inesperada.

El libro es, en esencia, un relato profundo, emotivo y por momentos feliz sobre la memoria, la dignidad, las relaciones paternofiliales y la muerte, pero abordado como un desprejuiciado canto a la vida. La novela narra la historia de un padre y una hija. Después de toda una vida juntos, es precisamente en el tramo final de la vida de él cuando empiezan a conocerse de verdad. El padre está enfermo, asumiendo que se acerca su final, y la hija busca acompañarlo para asegurarle una despedida digna y a su altura.

El conflicto íntimo estalla cuando el padre le hace a su hija una petición complicadísima: «Cuando deje de reconocerte, ayúdame». A partir de ese momento, la hija inicia un viaje emocional para procesar la petición y, al mismo tiempo, para descubrir quién era verdaderamente su padre. El título del libro es una metáfora preciosa de cómo nos comunicamos con los que queremos. La hija intenta reconstruir la identidad, los pensamientos y el pasado de su padre a través de los libros que él leyó y subrayó a lo largo de su vida.

Las «frases robadas» son esos fragmentos ajenos que el padre hizo suyos a lápiz en los márgenes de las páginas. Al leer lo que a él le conmovió, la hija consigue robarle las palabras a la literatura para entender la mente de un hombre que se está apagando. Sastre pone sobre la mesa el debate de la eutanasia y el testamento vital, pero no desde un plano político o frío, sino desde la intimidad del hogar, el miedo y el amor incondicional de una hija. Funciona también como un homenaje y un «gracias» tardío a una generación entera —los nacidos en la posguerra o el ecuador del siglo XX— que trabajó para construir el futuro del país y que a menudo se marchó sin que sus hijos supieran del todo qué miedos o deseos guardaban.

Quienes escuchan a Sastre en la radio conocen su don para la crónica cotidiana y su precisión analítica. En su salto a la literatura, la crítica —con nombres como Elvira Lindo o Manuel Jabois— elogió unánimemente que consiguiera tratar un tema tan espinoso de una forma apacible y luminosa, huyendo de la sensiblería barata o el drama lacrimógeno. Su prosa es ligera, profundamente humana y, a pesar de la dureza del trasfondo, está salpicada de una fina ironía que alivia el peso de la lectura. Así, no es de extrañar que lectoras voraces de historias emocionales, como la propia Sara Carbonero, hayan caído rendidas ante este libro; es una lectura que revuelve por dentro, pero que te deja con unas ganas inmensas de abrazar a los tuyos.

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