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Manolo García, sobre su vida en 1998: «No he cambiado tanto como creen; sigo paseando por mi barrio y yendo a comprar el pan»

El cantante catalán vivió una temporada especialmente complicada, tanto en lo profesional como en lo personal

Manolo García, sobre su vida en 1998: «No he cambiado tanto como creen; sigo paseando por mi barrio y yendo a comprar el pan»

Manolo García, en una imagen de archivo. | EP

Manolo García siempre ha tenido una vida muy marcada por la música. Comenzó cantando cuando era muy joven y, luego, siempre ha sabido encontrar su hueco para poder dedicarse a lo que más le apasiona. Aunque eso sí, a mediados de los años 90 vivió un momento especialmente complicado por el que decidió separar su vida profesional de la personal y romper con quien había sido su compañero en todo ese recorrido.

En las entrevistas de aquella época —especialmente las concedidas a medios como El País, ABC o Rockdelux—, Manolo García reflexionó textualmente sobre su vida, su necesidad de cambio y su forma de entender el mundo. Él mismo confirmó el fin de El último de la fila y afirmó que había comenzado una nueva etapa musical. «Quimi y yo lo hemos dejado porque queríamos investigar por nuestra cuenta. No ha habido broncas. Sencillamente, el grupo ya era una empresa demasiado grande y corríamos el riesgo de aburrirnos. Yo necesito la ilusión del debutante, volver a sentir el barro en los zapatos», relató el cantante.

La vida profesional y personal de Manolo García en los 90

Manolo García vivió una época complicada. | EP

Además, explicó que en la vida «hay que tomar decisiones». «Podríamos haber seguido facturando discos y llenando estadios perfectamente, pero para mí la música no es un negocio de persistencia, es una vibración vital. Si la vibración cambia, tú tienes que cambiar», contó en varias ocasiones. A pesar de vender cientos de miles de copias de su primer disco en solitario casi de inmediato, por esa época Manolo García se esforzaba por mantener los pies en la tierra.

«Mi vida no ha cambiado tanto como la gente cree. Sigo yendo a comprar el pan, sigo paseando por mi barrio y sigo necesitando mis momentos de silencio. El éxito es un impostor si dejas que te dicte cómo tienes que vivir», comentó. Es más, explicó que vivía en el «escepticismo constructivo». «No me creo casi nada de lo que la sociedad de consumo nos vende como ‘felicidad’. Para mí, la felicidad es tener tiempo para pintar, para escribir una canción o para charlar con un amigo sin mirar el reloj», apostilló. Así, la vida de Manolo García en los años 90 fue una etapa clave de transición; pasó de ser parte de una de las bandas más importantes del pop-rock español a consolidarse como artista en solitario, todo mientras mantenía un perfil muy discreto y alejado de la fama mediática.

«El éxito es un impostor si dejas que te dicte cómo tienes que vivir»

Durante la primera mitad de la década, seguía plenamente activo con El Último de la Fila, que en ese momento estaba en su punto más alto de popularidad. Giraban mucho, llenaban grandes recintos y publicaron discos muy influyentes como Astronomía razonable (1993) y La rebelión de los hombres rana (1995). Su música mezclaba pop, rock, poesía y elementos mediterráneos, y se consolidaron como un fenómeno masivo sin renunciar a un estilo muy personal. En lo personal, Manolo García llevaba una vida bastante austera y reservada. Vivía entre el trabajo creativo, la pintura y la música, y siempre ha insistido en que nunca se sintió cómodo con la exposición pública. En entrevistas de la época y posteriores, él y su entorno han descrito esa etapa como muy centrada en el trabajo, con poco interés por el lujo o la vida social del «star system».

Hacia finales de los 90 se produjo el cambio más importante; la separación del grupo en 1998. Aquello marcó el fin de una etapa y el inicio de su carrera en solitario. Ese mismo año publicó Arena en los bolsillos, un disco que tuvo un enorme éxito y que reflejaba una visión más introspectiva, más libre y también más personal de la música. En paralelo, su vida cotidiana seguía siendo bastante sencilla. Aunque ya era una figura muy conocida, evitaba el protagonismo mediático, se centraba en la pintura —que siempre ha sido su otra gran pasión— y mantenía una relación muy directa con la naturaleza y los entornos tranquilos, algo que después se ha asociado mucho a su personalidad artística.

Los cantantes Manolo García y Quimi Portet, componentes del Último de la fila. | Ricardo Rubio / Europa Press

Hoy en día, su vida sigue centrada en la música. Aunque es una figura muy reconocida en la música española, ha evitado casi siempre la exposición pública más allá de lo estrictamente profesional. En el plano musical, continúa desarrollando su carrera en solitario con discos publicados de forma espaciada, sin la presión de la industria ni un ritmo de lanzamientos constante. Sus trabajos siguen combinando rock, poesía y una fuerte carga lírica, manteniendo un estilo muy personal que ya se consolidó en los años 90. También sigue realizando giras, aunque de manera puntual y muy seleccionada. Sus conciertos suelen ser grandes eventos para su público fiel, con una puesta en escena centrada en la música más que en el espectáculo, manteniendo esa idea de conexión directa con las canciones.

Además de la música, la pintura sigue siendo una parte fundamental de su vida. Durante años ha combinado ambas disciplinas, y ha mostrado su obra pictórica en exposiciones, entendiendo el arte como un espacio único donde se expresan distintas formas de creatividad. En su vida cotidiana se ha descrito siempre como una persona muy vinculada a la naturaleza, los paseos largos, la observación del entorno y una vida sencilla, alejada del ruido mediático y del consumo ostentoso. Esa coherencia entre lo que piensa y cómo vive es una de las constantes de su trayectoria.

Manolo García La revuelta
Manolo García siempre ha sido una persona muy normal. | Gtres

Las últimas novedades de El Último de la Fila son bastante importantes porque marcan su regreso oficial a los escenarios tras casi 30 años separados. La gira incluye varias ciudades españolas como Madrid, Barcelona o Sevilla. El interés ha sido enorme; algunas fechas iniciales, como la de Fuengirola, se han agotado en pocas horas, lo que confirma la expectación por el regreso del grupo. El setlist de la gira está basado en toda su carrera, incluyendo grandes temas como Insurrección o Aviones plateados. También han incorporado canciones de proyectos anteriores como Los Burros, lo que da un enfoque muy retrospectivo a los conciertos. En declaraciones recientes, Manolo García ha explicado que el regreso surge de forma natural, casi como algo emocional, más que comercial, hablando de una «energía» que les empujaba a volver a tocar juntos.

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