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Benjamín Prado, sobre Sabina: «Es un genio; nunca nos hemos peleado por un 'royalty'»

El poeta es uno de los cantantes más reconocidos de nuestro país y se ha subido infinidad de veces al escenario

Benjamín Prado, sobre Sabina: «Es un genio; nunca nos hemos peleado por un ‘royalty’»

Benjamín Prado, en una imagen de archivo. | EP

Benjamín Prado es uno de los rostros más conocidos de la música. Durante mucho tiempo llevó su vida profesional junto a Joaquín Sabina, su mano derecha, con quien se subió a infinidad de escenarios. Fue hace unos meses cuando el de Úbeda quiso decir ‘adiós’ a la música, mateniéndose en un segundo plano y dejando espacio a una jubilación muy esperada. Ahora, Sabina cuenta con la compañía de su mujer, Jimena Coronado, y, también, de sus amigos, quienes no le han abandonado en el plano personal tampoco.

La relación entre el poeta Benjamín Prado y Joaquín Sabina es una de las uniones creativas y de amistad más sólidas, gamberras y duraderas de la cultura española. Llevan décadas escribiendo juntos —en discos cruciales como Vinagre y rosas o Lo niego todo— y Prado ha dejado reflexiones textuales memorables sobre lo que significa trabajar y ser amigo del cantante.

Benjamín Prado y su relación con Sabina

Sabina siempre ha estado muy unido a Benjamín Prado. | Gtres

«Nunca nos hemos peleado por un ‘royalty’, pero por un adjetivo, muchas veces», ha contado. De hecho, en varias ocasiones, ha hablado de la discusión que tuvieron en un estudio junto al músico Leiva —quien intentó mediar preguntando si no podían llegar a un acuerdo—, Prado recordó las palabras exactas que cruzaron en mitad de la tormenta. «¿Pero cómo nos vamos a poner de acuerdo? ¿No ves que estamos a punto de darnos de hostias?», relató. Más allá de ese momento, cuando componen juntos, sus estilos se fusionan de una manera tan simbiótica que las autorías individuales se diluyen por completo.

«Joaquín y yo siempre decimos que las canciones que escribamos deben pertenecer a un tercer hombre. […] Solemos decir que ninguno sabemos quién ha escrito cada cosa», apostilló. Más allá de la inevitable complicidad y el compadreo, Prado siente una profunda admiración intelectual por su amigo, al que sitúa en el Olimpo de la lírica en español. «Es un genio. Es el mayor escritor de letras de la música contemporánea», añadió hace tiempo. También ha bromeado, en diversas ocasiones, sobre el contraste que existe entre las vocaciones frustradas de ambos, definiendo su tándem con una frase brillante.

«Nunca nos hemos peleado por un ‘royalty’, pero por un adjetivo, muchas veces»

«Joaquín es un cantante que siempre quiso ser poeta, y yo soy un poeta que siempre quiso ser rockero», ha relatado. La confianza entre ambos es tan descarnada que ni las peores noticias merman su complicidad. El propio Benjamín Prado relató con ironía lo que le soltó el cantautor cuando el poeta le comunicó un problema de salud. Benjamín Prado (Madrid, 1961) es uno de los nombres más relevantes, polifacéticos y visibles de la cultura española contemporánea. Es poeta, novelista, ensayista, tertuliano de televisión y letrista de canciones, una combinación que lo convierte en un intelectual hiperactivo que se mueve con la misma comodidad en la alta literatura que en los platós de televisión o los estudios de grabación de rock.

Comenzó su carrera muy joven en los años 80, muy influenciado por su gran maestro y amigo, el premio Cervantes Rafael Alberti —de quien fue una especie de secretario y discípulo en sus últimos años de vida—. Se le adscribió a la llamada Generación del 99 y a la corriente de la Poesía de la experiencia, que huye de los versos complejos y busca contar las verdades de la vida cotidiana, el amor, las ciudades y la noche con un lenguaje accesible y magnético.

Como narrador, ha cosechado un enorme éxito gracias a su saga de novelas protagonizadas por Juan Urbano, un profesor de literatura y detective por accidente. A través de este personaje, Prado mezcla la novela negra con la investigación de las sombras de la historia de España —desde los niños robados del franquismo hasta los secretos del expolio de arte—. Títulos como Mala gente que camina o Los dos reyes son imprescindibles en su obra. Para el gran público no tan lector, Benjamín Prado es mundialmente conocido por ser el mejor amigo y el coautor de cabecera de Joaquín Sabina.

Quién es Benjamín Prado

Desde hace décadas, se encierran juntos—muchas veces en el extranjero, como en su famoso retiro en Rota o en Praga— para escribir las letras de los discos del de Úbeda. Prado es el responsable, mano a mano con Sabina, de obras maestras contemporáneas como los álbumes Vinagre y rosas (2009) y Lo niego todo (2017), este último junto también a Leiva. A diferencia de otros escritores que prefieren el aislamiento, Prado es un apasionado del debate público. Es una de las firmas más reconocidas del panorama mediático español. Es un tertuliano habitual en programas de análisis político y de actualidad —como laSexta nocheAl rojo vivo o Más vale tarde en laSexta—, donde destaca por sus opiniones progresistas, su ironía y su agudeza verbal.

Colabora activamente en la cadena SER, aportando su mirada lírica y crítica a la realidad diaria. Si hay un lugar en el mundo que define la vida personal y creativa de Benjamín Prado, ese es Rota, en la costa de Cádiz. No nació allí —es madrileño—, pero es su lugar en el mundo. En Rota, la vida de Benjamín consiste en largas tertulias que empiezan en la playa, continúan en las terrazas y terminan de madrugada arreglando el mundo y componiendo canciones. La muerte de Almudena Grandes en 2021 fue uno de los golpes más duros para Benjamín en los últimos años. Ha sido el máximo apoyo de su viudo, Luis García Montero, demostrando que su concepto de la amistad está blindado a prueba de bombas.

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