Los vecinos de Nava del Barco, sobre el refugio de Alba Carrillo en Ávila: «No necesita competir con destinos famosos»
La presentadora de televisión tiene una segunda residencia en una pequeña localidad de Ávila, de donde es su familia

Alba Carrillo, en una imagen de archivo. | EP
Alba Carrillo veranea en un pequeño pueblo de Ávila donde encuentra mucha paz. La presentadora de televisión es una apasionada de la naturaleza y, por eso, cuando tiene tiempo libre, no duda en marcharse hasta la pequeña villa donde nacieron sus abuelos. Hace un tiempo, allí, se compró una casa que, hoy en día, es una residencia de vacaciones, con un toque de pueblo, pero, también, con una inspiración más moderna que ha convertido esos muros de piedra y esos techos de madera en un lugar acogedor y bonito. Hasta allí se fue Alba con un equipo de Aquí la tierra, donde se encontraron con varios vecinos que explicaron lo contentos que estaban con su pueblo.
Y es que Nava del Barco se ha convertido en una escapada ideal para aquellas personas que buscan desconectarse del ajetreo de la ciudad. «Es un entorno precioso… donde se aguanta el hielo en los canchales y el agua corre fuerte, una maravilla que solo se puede encontrar en el mundo rural», han comentado sus vecinos. Y es que el destino «no necesita competir con distintos famosos; su fuerza está en la autenticidad» y es «pequeño, silencioso y rodeado de un paisaje poderoso».
Alba Carrillo y su conexión con Nava del Barco
La conexión de Alba Carrillo con Nava del Barco no es una simple moda de turismo rural ni una pose para redes sociales; es un vínculo de sangre, raíces y refugio emocional que viene de toda la vida. El arraigo de Alba con Nava del Barco viene por vía materna. La abuela de Alba nació y se crió en el pueblo. Ella fue quien transmitió a la familia el amor por esta tierra de pastores, agua de deshielo y manzanos. Aunque Alba nació en Madrid, su madre pasó gran parte de su infancia y juventud correteando por las calles de Nava del Barco. Lucía mantiene un vínculo fortísimo con los vecinos y ha sido la encargada de que su hija nunca perdiera el contacto con sus orígenes.
Alba Carrillo trabaja en un medio, la televisión, que a menudo es una batidora de estrés, exposición mediática y críticas. Ella misma ha confesado que Nava del Barco es el único sitio donde consigue apagar el personaje y ser simplemente Alba. En un pueblo de apenas 80 habitantes, Alba es una vecina más. Allí se la puede ver paseando en chándal, comprando pan en los pueblos de al lado, haciendo rutas de senderismo o bañándose en las pozas de agua helada que bajan de la sierra. Frente a los viajes internacionales o los photocalls, Alba suele compartir fotos en sus redes presumiendo de las cosas cotidianas del pueblo: el olor a chimenea en invierno, las mantas gordas, las patatas revolconas o ver las estrellas sin contaminación lumínica. «Esto sí que es lujo» es una de sus frases recurrentes cuando está allí.
«No necesita competir con destinos famosos»
Si hay un momento del año en el que la conexión de Alba con el pueblo se hace más visible es en agosto, durante las fiestas patronales de San Bartolomé. Alba es una fija de las fiestas del pueblo. Lejos de esconderse, participa activamente como cualquier otra joven de la comarca: se viste con las peñas, acude a las orquestas en la plaza, participa en las comidas populares y disfruta de las cañas con los amigos de toda la vida de su madre. Además, ha involucrado de lleno a su hijo Lucas —fruto de su relación con el expiloto Fonsi Nieto—, quien también pasa veranos allí, asegurando así la cuarta generación de la familia vinculada a Nava del Barco.
La casa que la familia de Alba Carrillo posee en Nava del Barco es la viva imagen de la típica vivienda de la Sierra de Gredos: un hogar con solera, rústico, con mucha historia familiar y pensado exclusivamente para el descanso y la reunión de las distintas generaciones de la familia. La vivienda responde a la estética clásica de los pueblos de la comarca del Alto Tormes. Está construida con muros gruesos de piedra de granito —lo que ayuda a aislar el interior del gélido invierno abulense y a mantener la frescura en verano— y remates de madera vista.
No es una casa ostentosa por fuera, sino que está perfectamente integrada en las callejuelas estrechas y empedradas del pueblo, manteniendo la fachada de toda la vida para no romper el encanto de la localidad. Tanto Alba como su madre, Lucía Pariente, han mostrado en diversas ocasiones algunos de los rincones más entrañables de la vivienda a través de sus redes sociales. El interior está concebido para la comodidad rústica. Al ser una zona de alta montaña donde el frío aprieta durante muchos meses del año, el salón está presidido por una gran chimenea de leña. Es el lugar favorito de Alba para leer, tomar el café y pasar las tardes de invierno tapada con mantas.
Muebles de madera maciza, alacenas antiguas restauradas y detalles de forja conviven con un sinfín de fotografías familiares. Es una casa donde se respira la memoria de su abuela Eloísa y donde se guardan los recuerdos de la infancia de Lucía y los veranos de Alba. Lo más especial de esta casa no es su valor arquitectónico, sino su valor emocional. Es el punto neurálgico donde se junta la familia. Allí han convivido los recuerdos de la abuela, la energía de Lucía, los momentos de desconexión de Alba y las carreras de su hijo Lucas con los perros de la familia —los cuales disfrutan de la libertad del pueblo tanto o más que ellos—.
Se ha convertido también en el escenario de divertidos vídeos y retos que Alba y Lucía graban juntas, demostrando que entre esas paredes de piedra es donde se muestran más naturales y unidas que nunca. Son muchas las ocasiones en las que Alba ha compartido distintas imágenes sobre su vida allí y sus veranos, así como el interior de su casa y los avances de la reforma. Además, siempre presume, con orgullo, de sus raíces que, también, están en Nava del Barco.
