El refugio de Anna Bosch en Badalona tras jubilarse de RTVE: frente al mar, junto a su marido Carmelo y con largas caminatas
La histórica periodista de la cadena pública, que ha pasado por distintas corresponsalías, ha dejado ya su trabajo

Anna Bosch, en una imagen de RTVE.
Anna Bosch, la histórica periodista y corresponsal de RTVE, se jubila. A sus 62 años, la catalana comenzará una nueva realidad alejada de la televisión, los micrófonos y la información y dará paso a una etapa en la que estará centrada en su lado más personal. Unos momentos de los que podrá aprovechar en la ciudad condal acompañado por su marido, Carmelo, quien también es periodista de profesión. Lo cierto es que la carrera de Bosch es una de las más elogiadas del mundo de la Comunicación. Es más, su trayectoria ha sido vastamente premiada con diversos reconocimientos a una vida dedicada a su profesión.
El rostro de Anna Bosch está estrechamente ligado a la información internacional de Televisión Española (TVE), habiendo ocupado tres de las corresponsalías más complejas y codiciadas de la cadena. Bosch cubrió una época de enorme transición y complejidad en el país tras la caída de la Unión Soviética. Además, fue la encargada de narrar la actualidad estadounidense en momentos clave, incluyendo la histórica primera victoria electoral de Barack Obama en 2008. Luego, vivió y reportó todo lo que sucedía en la ciudad de París en una intensa transformación política y social del país.
La casa que se compró Anna Bosch en Badalona y que le obliga a parar
Además de sus puestos fijos, como enviada especial ha cubierto acontecimientos de calado histórico en zonas de conflicto y crisis. Formó parte del equipo de periodistas que cubrió la Guerra de Irak sobre el terreno. También, estuvo en Nueva York informando, en directo, tras el ataque a las Torres Gemelas. Y no solamente eso; conoció, de primera mano, las revueltas y revoluciones en el norte de África, particularmente en Túnez y Libia. Cuando no ha estado destinada en el extranjero, Bosch ha desempeñado roles fundamentales en la redacción central de Torrespaña.
Ha sido subdirectora del área de Internacional de los Telediarios de TVE y, también, condujo espacios informativos en el Canal 24 Horas. Ha sido una de las firmas y reporteras estrella del prestigioso programa de grandes reportajes En portada, donde ha profundizado en dinámicas geopolíticas globales con un enfoque reposado y analítico. Anna Bosch se caracteriza por un estilo periodístico directo, analítico y muy pedagógico, huyendo del sensacionalismo. Es muy activa en el análisis de la política internacional y de los medios de comunicación en foros públicos, mesas redondas y redes sociales. Además, plasmó parte de sus vivencias y reflexiones sobre la profesión en el libro Europa soy yo (2019), donde analiza los desafíos a los que se enfrenta el proyecto europeo.
Mucha lectura, largas caminatas y junto al mar
Bosch nació en Barcelona, lo que la llevó a crecer en un entorno bilingüe —en catalán y castellano— que despertó su facilidad para los idiomas desde muy joven, una herramienta que más tarde resultaría indispensable para sus misiones internacionales en Rusia, Estados Unidos o el Reino Unido. A diferencia de otras personas que buscan la estabilidad de un hogar fijo, Anna Bosch ha integrado la mudanza constante en su ADN. Ella misma ha relatado en ocasiones que el hecho de cambiar de corresponsalía cada pocos años le enseñó a «desapegarse de lo material».
Su equipaje suele ser ligero y su hogar provisional allí donde la noticia la reclame. Pertenece, además, a una generación de mujeres periodistas que abrieron camino en las corresponsalías internacionales, un terreno que históricamente estaba copado por hombres. En diversas charlas y foros sobre periodismo, ha hablado con mucha naturalidad y de forma analítica sobre los sacrificios personales que exige la profesión de enviado especial, donde los horarios no existen, los viajes surgen de imprevisto y la estabilidad familiar tradicional a menudo se tambalea en favor de la vocación.
La salud de su marido Carmelo
Quienes la conocen y la siguen de cerca saben que es una lectora voraz de historia contemporánea, política y literatura de viajes. Además, es una gran melómana —siente debilidad por la música y la cultura de los países en los que ha residido— y una apasionada defensora del transporte sostenible; es habitual verla moverse en bicicleta o transporte público en su día a día. Comparte su vida junto a su marido, Carmelo Machín, quien, en los últimos tiempos, ha vivido distintos problemas de salud. Y no solamente eso. En una entrevista con La Vanguardia, Bosch confesó que había sufrido mobbing —acoso laboral—, con una dirección que no compartía sus criterios. «De repente, cuando más experiencia tenía, a los 50 y tantos, me encontré mano sobre mano, con los brazos cruzados», contó.
Esta situación hizo que tuviera que acudir a terapia. «Me arrepiento de no haber ido antes, para resituar mi escala de valores. No era consciente de cómo estaba de mal. A raíz de esta depresión profunda en los 55 motivada por el trabajo y otras cosas, empecé a cambiar. Es como si hubiese estado encerrada en una celda, en una caja, y solo viese el trabajo», contó. Todo esto, como cuentan desde ¡Hola!, le llevó a comprar un piso en la localidad catalana de Badalona, cerca del mar, donde comenzó a escribir, de nuevo. Uno de los peores momentos llegó cuando su marido enfermó, durante la pandemia. Algo que vivió ella como «una tortura», ya que no podía estar a su lado sino que, por la situación, tuvo que quedarse en casa.
Con el tiempo, Carmelo se recuperó, pero la situación llevó a saber frenar y parar. Es por eso que le impulsó a disfrutar, cada año, de tres o cuatro semanas sin sueldo para descansar y, sobre todo, dedicarse a sí misma y a su familia. Ahora, con esta jubilación, Anna podrá dedicarse al deporte, concretamente al pilates y a las largas caminatas junto al mar, así como la lectura y el cariño de los suyos.
