Entramos en el majestuoso salón que recibirá a la infanta Sofía en su primer día en París: una escalera doble y detalles dorados
La hija menor de los Reyes comenzará con sus clases el próximo mes de septiembre en la ciudad de la luz

La infanta Sofía, en una imagen de archivo. | Gtres
La infanta Sofía cuenta los días para comenzar con su etapa en la ciudad de París. Después de un año residiendo en Lisboa, la hija menor de los Reyes hará las maletas y se marchará a la ciudad del amor para seguir adémate con su segundo curso de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Al igual que la mayoría de sus compañeros, Sofía ocupará una de las residencias más especiales y exclusivas de la capital de Francia, donde espera hacer una vida normal, marcada por sus horas de estudio y el tiempo compartido junto al resto de otros jóvenes que ocupan este lugar. Así, en su primer día, Sofía se dirigirá a esta residencia, que se ubica en un enclave privilegiado y donde le recibirá un majestuoso y fastuoso salón, donde le darán la bienvenida.
La infanta vivirá en la Cité Internationale Universitaire de París (CIUP), un gigantesco y prestigioso campus residencial fundado en los años 20 que acoge a estudiantes de todo el mundo. A diferencia de los internados súper exclusivos y aislados del pasado, la infanta comparte espacio en un entorno multicultural y vibrante, aunque con un diseño espectacular. El complejo destaca por su imponente edificio central —la Maison Internationale, con una estética que recuerda a un palacio clásico francés— y está rodeado por más de 12 hectáreas de parques ecológicos y jardines. Es un espacio muy sereno dentro del bullicio de París.
El salón que recibirá a la infanta Sofía en París
El campus está equipado para que los estudiantes apenas tengan que salir. Cuenta con sus propias bibliotecas, salas de estudio avanzadas, espacios culturales, teatros, laboratorios de idiomas, e instalaciones deportivas de primer nivel que incluyen un gimnasio completo y piscina. A pesar de su estatus real, la residencia universitaria está pensada para la vida práctica. Cuenta con dormitorios funcionales, salas de ocio compartidas y cocinas comunitarias donde los estudiantes preparan su propia comida, además de opciones de restauración adaptadas dentro del propio recinto.
Lo primero que verá la infanta al entrar será un gran vestíbulo clásico. El espacio cuenta con techos de gran altura sostenidos en uno de sus lados por una imponente columnata sobre una galería elevada con balaustrada de piedra. Es un elemento espectacular, ricamente decorado con casetones alargados de madera, vigas policromadas y detalles dorados que le aportan una gran fastuosidad. Del techo penden grandes y elegantes lámparas de forja de estilo clásico y farol acristalado, alineadas a lo largo de todo el pasillo principal. El pavimento es pulido y ajedrezado con un patrón de baldosas blancas y pequeños rombos negros. Al fondo, una simétrica escalera doble de piedra enmarca el acceso a otras zonas de este monumental edificio.
Un campus internacional y exclusivo
Como decíamos, la Cité Internationale Universitaire de París (CIUP) no es simplemente un complejo de residencias; es un ambicioso proyecto histórico y urbanístico que nació bajo una premisa utópica: construir la paz mundial a través del entendimiento entre los jóvenes más brillantes del planeta. La idea surgió tras los estragos de la Primera Guerra Mundial. En un ambiente fuertemente influenciado por el pacifismo internacional y los ideales de la Sociedad de Naciones, tres figuras clave unieron fuerzas para dar respuesta a la terrible crisis de vivienda estudiantil que sufría París, combinándola con un propósito moral. La primera piedra se colocó en 1923 y el espacio abrió sus puertas oficialmente en 1925.
El campus fue concebido como una ciudad-jardín ubicada en el distrito 14 de París, en los terrenos que anteriormente ocupaban las antiguas fortificaciones militares defensivas de la ciudad. Para evitar guetos nacionales, desde el principio se instauró una regla de oro —que sigue vigente en el año 2026—: el braseado o «intercambio». Esto significa que cada pabellón o «casa» nacional está obligado a coger a un porcentaje considerable de estudiantes de otras nacionalidades, propiciando que un estudiante español, por ejemplo, conviva pasillo con pasillo con un japonés, un argentino o un canadiense.

A medida que avanzaba el siglo XX, los gobiernos de diferentes países del mundo fueron financiando y construyendo sus propios pabellones para albergar a sus estudiantes. Esto convirtió a la Cité en un escaparate único de la arquitectura del siglo XX. Le Corbusier dejó su huella de forma masiva diseñando la Maison du Brésil —junto a Lúcio Costa— y la rompedora Fondation Suisse. La Cité Universitaire ha sido un sismógrafo de la geopolítica del siglo XX. Durante la década de 1930, el campus sirvió de refugio para muchos intelectuales y estudiantes que huían de la persecución antisemita y el auge del fascismo en Europa. Tras la Segunda Guerra Mundial, el campus experimentó una segunda edad de oro con una nueva oleada de construcciones en los años 50 y 60 —como el pabellón de Irán, hoy Fundación Avicena—.
En la actualidad cuenta con unas 47 casas y acoge anualmente a alrededor de 12.000 estudiantes, científicos y artistas de más de 140 nacionalidades diferentes, consolidándose como el mayor centro de acogida de movilidad internacional de toda la región de Île-de-France. La vida, a partir de ahora, de la infanta Sofía estará marcada por un ambiente multicultural, funcional y alejado de los grandes lujos. La infanta compartirá zonas comunes diseñadas para propiciar el encuentro y el descanso entre clases. El recinto cuenta con salas de estar comunes, salas de televisión, sala multimedia y un amplio vestíbulo equipado con bar, mesa de billar, futbolín y hasta un piano.

Tendrá a su disposición modernas aulas, áreas de coworking colaborativo con pantallas de televisión, sofás y ordenadores, así como la biblioteca del campus. El campus se estructura al estilo de los complejos anglosajones, combinando grandes extensiones de naturaleza con actividades deportivas y saludables. Disfrutará de amplias zonas verdes y parques ecológicos, situándose además junto al Parc Montsouris, uno de los grandes pulmones verdes de la ciudad. Como curiosidad, las informaciones detallan que dispondrá de un huerto escolar.
Podrá acceder a un gimnasio completo, piscina, pistas de tenis, campos de fútbol y baloncesto, además de salas dedicadas a disciplinas como yoga, pilates, atletismo o voleibol. A pesar de su estatus real, Sofía de Borbón estará sujeta a las estrictas regulaciones de convivencia de la Cité Universitaire. El acceso al campus está controlado para velar por la protección de los residentes. Existen horarios rígidos de silencio, control estricto de las visitas y la exigencia de autorizaciones previas para fiestas o reuniones multitudinarias con el fin de asegurar el bienestar común.
