Cronología de la relación entre la infanta Cristina y Urdangarin: de Atlanta a una playa de Bidart
La hija pequeña del rey Juan Carlos ha roto cualquier relación cordial con su exmarido Iñaki

La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin | Gtres
Todo comenzó en el verano de 1996, durante los Juegos Olímpicos de Atlanta. Allí, la infanta Cristina conoció a Iñaki Urdangarin, el jugador estrella de balonmano del FC Barcelona que aquel año se colgó la medalla de bronce con la selección española. El encuentro fue el inicio de una historia que muy pocos años después llevaría a los altares. Se dice que la infanta quedó prendada de aquellos ojos azules y que él, por su parte, dejó a su novia de entonces para iniciar esa nueva relación.
La relación avanzó con rapidez. El 29 de abril de 1997, la Casa Real española anunció oficialmente su compromiso, y el tres de mayo de ese mismo año la pareja posó por primera vez juntos ante los medios en el Palacio de la Zarzuela. El propio rey Juan Carlos resumió su aprobación con una sencilla frase: «Me parece muy bien, porque a ella le parece muy bien».
Una boda de cuento en Barcelona ante la realeza mundial
El cuatro de octubre de 1997, Barcelona se convirtió en el epicentro de una de las bodas reales más mediáticas de la historia reciente de España. La ceremonia se celebró en la catedral de la ciudad y reunió a representantes de más de 40 casas reales europeas, con un total superior a 300 invitados de la realeza mundial. Una semana antes del enlace, el rey Juan Carlos les concedió el título de duques de Palma como reconocimiento al vínculo de la familia real con la ciudad mallorquina.

Cuatro hijos y una vida familiar en Barcelona
Durante sus primeros años de matrimonio, la pareja construyó una vida familiar en uno de los barrios más exclusivos de Barcelona, Pedralbes. La infanta Cristina trabajaba en La Caixa e Iñaki, ya retirado del deporte, se dedicaba a sus negocios. Sus cuatro hijos llegaron entre 1999 y 2005: Juan Valentín nació el 29 de septiembre de 1999; Pablo Nicolás, el seis de diciembre de 2000; Miguel, el 30 de abril de 2002; e Irene, el cinco de junio de 2005.
El caso Nóos: el principio del fin de una vida de ensueño
En febrero de 2006, ante las primeras sospechas sobre los negocios de la consultora Nóos, Urdangarin fue apartado de la institución real a instancias de la Casa del Rey y pasó a trabajar como consejero en Telefónica. En 2009, la familia al completo se trasladó a Washington, donde Iñaki fue nombrado presidente de la Comisión de Asuntos Públicos de la empresa en Latinoamérica. Sin embargo, la investigación judicial ya había comenzado.

En noviembre de 2011, el Palacio de la Zarzuela apartó definitivamente a Urdangarin de las actividades oficiales por su falta de ejemplaridad y, en diciembre de ese mismo año, fue formalmente imputado por corrupción en lo que se conoció como el caso Nóos o caso Palma Arena. El matrimonio y sus hijos regresaron de Washington y en 2013 se instalaron en Ginebra, mientras Iñaki realizaba frecuentes desplazamientos a Barcelona para cumplir con el proceso judicial.
La infanta Cristina también fue imputada y se convirtió en el primer miembro de la familia real española en sentarse en el banquillo de los acusados. La acusación popular —el Sindicato Manos Limpias— solicitó para ella ocho años de cárcel por supuesta cooperación en dos delitos fiscales. Sin embargo, el 3 de marzo de 2016 fue absuelta de todos los cargos. Iñaki no corrió la misma suerte: el 18 de junio de 2018 ingresó en la cárcel de Brieva, en Ávila, condenado a cinco años y diez meses de prisión. La infanta se mantuvo a su lado en todo momento y le visitó en la cárcel en numerosas ocasiones. «Confío plenamente en él y en su inocencia», declaró.

La semilibertad, Vitoria y el encuentro con Ainhoa Armentia
En septiembre de 2019, Urdangarin comenzó a realizar labores de voluntariado con personas con discapacidad en Madrid, lo que le permitía salir de prisión un par de días a la semana. En enero de 2021 se le concedió el tercer grado penitenciario y se instaló en Vitoria, en casa de su madre, en la urbanización Ciudad Jardín, desde donde acudía diariamente al bufete de abogados Imaz Asociados. Fue precisamente en ese despacho donde conoció a Ainhoa Armentia, su compañera de trabajo.
Durante ese periodo, la pareja aún mantuvo apariencias. En octubre de 2021 se les vio juntos —aunque con actitud seria y distante— en el primer partido de su hijo Pablo con el Barcelona de balonmano. Ese mismo mes celebraron su 24 aniversario de boda. Y en Navidad, toda la familia pasó las fiestas reunida en Vitoria. Sin embargo, lo que nadie sabía entonces es que la relación ya estaba rota por dentro.

Las fotografías que lo cambiaron todo y el comunicado de separación
En enero de 2022, unas imágenes de Iñaki Urdangarin paseando de la mano de Ainhoa Armentia por una playa de Bidart, al sur de Francia, saltaron a todos los medios de comunicación y encendieron todas las alarmas. Poco después, el 24 de enero de 2022, la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin emitieron un comunicado conjunto anunciando que habían decidido interrumpir su relación matrimonial: «De común acuerdo, hemos decidido interrumpir nuestra relación matrimonial. El compromiso con nuestros hijos permanece intacto. Dado que es una decisión de ámbito privado, pedimos el máximo respeto a todos los que nos rodean. Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin».
Así se ponía fin a 24 años de matrimonio, apenas unos meses antes de que hubieran celebrado sus bodas de plata. Desde entonces, Iñaki continuó su relación con Ainhoa Armentia, con quien pasó sus primeras vacaciones en las playas de Bidart en agosto de 2022 y posteriormente en Formentera. Por su parte, la infanta Cristina se refugió en su familia, especialmente en sus hijos y su hermana la infanta Elena.
La última hora
Recientemente, se ha podido saber que la infanta ha roto toda relación cordial con Urdangarin debido a las memorias publicadas por él mismo y por su presencia en Barcelona con Ainhoa Armentia, en palcos y tribunas. Cristina no esperaba encontrar en sus páginas algunos detalles de su vida privada ni reflexiones sobre los años más difíciles de la pareja. Específicamente, fue muy dolorosa la sensación de que se trasladaba la responsabilidad de lo ocurrido a ella y a su entorno familiar, mientras que ella siente que algunas decisiones fueron exclusivamente responsabilidad de Urdangarin. También le sorprendió no encontrar una autocrítica más profunda ni un perdón. Según fuentes próximas a la infanta, la publicación reabrió heridas que nunca llegaron a cerrarse del todo.
En los últimos meses se han dado coincidencias que no estaban programadas y que han molestado a la infanta Cristina. Ella seguía el encuentro desde la grada, pero, en un momento le informaron de que Urdangarin llegaba acompañado de Ainhoa Armentia. Ni se saludaron. Actualmente, tienen una relación prácticamente inexistente. Si coinciden, ni se saludan. Ya no existe la sensación de normalidad que habían conseguido construir durante los últimos años.
