Una abogada, sobre los 'royalties' de la familia Aragón por las canciones de Miliki: «Cobrarán el porcentaje exacto hasta enero de 2083»
Tanto su hijo Emilio como sus hermanas y su mujer han mantenido vivo el espíritu de Los Payasos de la Tele

Emilio Aragón junto a Antonio Banderas. | Gtres
La familia Aragón ha sabido, en todos estos años, labrarse su propio camino. Y es que, aunque fueron Miliki y sus hermanos, quienes pusieron la primera piedra, lo cierto es que tanto Emilio como sus hermanas han sabido poner su acento propio. Buena cuenta de ello son los negocios propios que han emprendido; desde crear una cadena de televisión hasta la publicación de varios libros, tanto infantiles como los de un cariz más maduro. Aunque eso sí, todos ellos, cada vez que han tenido la oportunidad, han puesto en valor el trabajo de Los Payasos de la Tele, que se convirtieron en un gran emblema dentro de la música infantil y cuya herencia todavía disfrutan sus hijos y sus nietos.
Pero ¿cómo se reparten los royalties de una canción? ¿Cuánto dinero se lleva la familia Aragón por aquellas canciones que compusieron Miliki, Fofó y Gaby? Para conocer más datos, desde THE OBJECTIVE hemos hablado con Clara Rodríguez Llárraz, doctora en Derecho y CEO de Evolvers, quien nos ha dado las claves para entender esa herencia económica. Aunque eso sí, cabe destacar que los detalles económicos más personales siempre han quedado en un segundo plano.
Qué sucede con los ‘royalties’ de las canciones de Miliki

Lo primero que hay que saber es que los royalties de las canciones se cobran «en función de los acuerdos que suscriba el autor, o bien con las plataformas de forma directa, o bien mediante la gestión colectiva de sus obras». En este último caso, «la entidad de gestión colectiva autorizada para los autores musicales es la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), si bien actualmente la legislación también permite la gestión por operadores independientes». Sobre el dinero que genera una canción, cuando sus autores ya están fallecidos, el tanto por ciento que llega a sus herederos es «el mismo porcentaje que se haya pactado con el autor, o bien de forma directa, o bien a través de la SGAE o cualquier otro operador de gestión independiente».
Y es que hay que tener en cuenta que los encargados de recaudar ese dinero es la SGAE que, también, se queda con una comisión de gestión antes de que ese dinero llegue a la cuenta bancaria. Para conocerlo, es importante distinguir «al autor musical, del artista, intérprete y ejecutante». Así, el porcentaje que genere una canción dependerá de «distintos aspectos». «Lo que la legislación establece es que los descuentos por la gestión y otras deducciones deberán ser razonables en relación con los servicios prestados, por lo que, en caso de no serlo, solo le corresponde al autor reclamarlo», apostilla la abogada.
La herencia de la familia Aragón
Sobre el dinero que se puede cobrar por cada canción, esto dependerá de los compositores y cantantes. Es por eso que no se puede saber «con certeza el precio», ya que depende «de muchas condiciones». «Entre ellas, el tipo de obra y dónde se comunica públicamente y si existen otros derechos implicados, como el de reproducción o el de distribución», apunta Clara Rodríguez Llárraz. «Incluso si la comunicación pública se produce en la modalidad de puesta a disposición o en streaming. También se tiene en cuenta el tipo de uso de la obra —significativo, principal o secundario—. No existe, por tanto, forma de determinar correctamente la remuneración del autor sin conocer el ámbito contractual particular de cada obra gestionada», apostilla. Y es que la forma en la que se divida el dinero dependerá de lo anterior, «así como de aquello pactado entre los autores y sus correspondientes acuerdos con los intérpretes, artistas y ejecutantes sobre su obra».
Sí que es cierto que que los tres hermanos compositores hayan fallecido puede cambiar las reglas del juego. «La legislación les sigue reconociendo como autores hasta 70 años después de su muerte». Y es que el reparto no se calcula tras el fallecimiento, sino que es «el mismo» que se pacta en vida con los autores. «Lo único que reciben la remuneración sus herederos o personas designadas por los autores. Por tanto, cada heredero o persona designada cobra el porcentaje exacto que le correspondía al autor fallecido, salvo pacto en contrario entre los herederos o cualquier otro acuerdo al que pudiesen haber llegado», cuenta la abogada.
Aunque eso sí, la fecha de fallecimiento de «los intérpretes y ejecutantes no es la fecha relevante para el cómputo de la vigencia de los derechos de autor». Por eso, sería necesario «tener en cuenta la fecha en que se produjo la primera comunicación pública de la obra y el modo en que se hizo». «En cuanto a los autores serían 70 años después de su fallecimiento, siempre que no hubieran fallecido antes del 7 de diciembre de 1987, en cuyo caso serían 80 años. No obstante, esto no implicaría la liberación de las obras de forma automática pues pueden concurrir más de un autor y también la figura del intérprete y ejecutante para lo cual la fecha del fallecimiento no es un dato relevante», aclara la abogada.
«El plazo final de desprotección sería el 1 de enero de 2083»
Si solamente les tenemos en cuenta como autor, «el plazo final de desprotección sería el 1 de enero de 2083, contándose 70 años desde la muerte del último autor (Miliki), entendiéndose como obra en colaboración». No obstante, esto solamente aplicaría a los «derechos patrimoniales», no «respecto de los derechos morales que, aunque las obras se encuentren en dominio público, permanecen vigentes».
Aún así, la recaudación se seguirá llevando a cabo por las vías tradicionales. Aunque esta también dependerá si las canciones de Los Payasos de la tele suenen en Spotify, en una película o en un anuncio de televisión. «Cada modalidad tiene una tarifa de remuneración diferente así como una licencia específica, en algunos casos, como sería el derecho de sincronización en anuncios o películas», explica Clara Rodríguez Llárraz. Y hay que tener en cuenta que, si una obra se utiliza de forma significativa, de forma principal o secundaria. «También puede tratarse de un uso como obra derivada, por ejemplo, en la verbena del pueblo, si se realiza un arreglo o adaptación de la obra. Pueden verse las tarifas de SGAE, o de cualquier otro operador de gestión autorizada, en las que se recogen todas estas particularidades y precios de cara a aquellas personas o entidades que deseen hacer uso de la obra», añade.
Los Payasos de la Tele fue el grupo cómico y musical más importante de la historia de la televisión española. Los hermanos Gabriel (Gaby), Alfonso (Fofó) y Emilio (Miliki) Aragón Bermúdez nacieron en el seno de una de las sagas circenses más antiguas de Europa —hijos del payaso Emig y sobrinos de los famosos Pompoff y Thedy—. Comenzaron a actuar juntos en España a finales de los años 30 —en el Circo Price de Madrid—, pero en 1946 decidieron cruzar el Atlántico. Lo que iban a ser unos meses de gira se convirtieron en más de un cuarto de siglo en América.Triunfaron de manera arrolladora en Cuba —donde descubrieron el poder de la televisión ya en 1949—, Puerto Rico,Venezuela y Argentina. En esa época americana se les unió la siguiente generación: Fofito —hijo de Fofó—.
En 1972 regresaron a España y, en julio de 1973, se estrenó en Televisión Española el programa que los consagraría para siempre: El Gran Circo de TVE. Cada tarde, el país se paralizaba para verlos entrar al plató con sus largas camisetas rojas. Nada más aparecer, lanzaban su grito de guerra: «¿Cómo están ustedes?», a lo que millones de niños respondían al unísono frente al televisor: «¡Bieeeeen!». La estructura del programa combinaba sketches humorísticos, números de circo y, sobre todo, canciones pegadizas.
Los Payasos de la Tele marcaron a toda una generación
Los Payasos de la Tele revolucionaron la música infantil. Sus temas, compuestos en su mayoría por ellos mismos, forman parte del cancionero popular español. ¿Quién no ha cantado alguna vez Hola, don Pepito, Susanita tiene un ratón o Mi barba tiene tres pelos? A lo largo de los años, el grupo fue cambiando de integrantes. En pleno éxito del programa, Fofó falleció inesperadamente a los 53 años debido a una enfermedad. Fue una tragedia nacional; toda España lloró su pérdida. Para continuar con el espectáculo, el grupo tuvo que sobreponerse al dolor y mantener el formato vivo de cara a los niños. Tras la muerte de Fofó, al trío restante (Gaby, Miliki y Fofito) se unió más tarde Milikito —Emilio Aragón hijo, que hacía de payaso mudo tocando el cencerro— y, posteriormente, Rody —el hijo pequeño de Fofó—.
Traducir el éxito de Los Payasos de la Tele a números es hablar de dimensiones históricas, ya que arrasaron tanto en la era del formato físico —en vinilos y casetes— como en la revolución digital actual —YouTube y plataformas destreaming—. Durante los años 70 y 80, tener un disco de Los Payasos de la Tele era casi obligatorio en cualquier hogar con niños en España y Latinoamérica. Se calcula que a lo largo de su carrera conjunta —y los posteriores discos en solitario de Miliki en los años 90— la familia Aragón superó con creces esta barrera. Solo el disco de regreso de Miliki en 1999, titulado A mis niños de 30 años —donde regrabó los clásicos con artistas como Alejandro Sanz o Celia Cruz—, vendió más de 1.500.000 de copias en España, logrando 5 Discos de Platino en un momento en que el mercado musical ya estaba en crisis.
Las canciones no se han quedado en el baúl de los recuerdos; las nuevas generaciones de padres las ponen en bucle a sus hijos a través de las pantallas. En los canales oficiales de la familia y en plataformas infantiles —como El Reino Infantil—. La Gallina Turuleca es el hit absoluto. El vídeo infantil de esta canción supera los 1.200 millones de reproducciones en YouTube a nivel global. Además, en la plataformas de audio en streaming, las cifras siguen siendo altísimas, impulsadas tanto por escuelas como por la nostalgia de los adultos. El perfil oficial de Miliki mantiene de forma estable más de 500.000 oyentes mensuales en Spotify. Sus canciones más populares en la plataforma —como las versiones de Hola Don Pepito o Susanita— acumulan entre 15 y 25 millones de escuchas individuales cada una.
El impacto de sus grabaciones musicales fue tan respetado por la industria que Miliki y la saga de los payasos consiguieron 2 Premios Grammy Latinos —en las ediciones de 2000 y 2001— en la categoría de Mejor Álbum Infantil, consolidando unos números y un palmarés que muy pocos artistas de pop o rock en español han logrado alcanzar.
