Isabel Viña, médico: «Ni melatonina ni cualquier suplemento: para dormir bien lo único que necesitas es entender qué pasa en tu cuerpo»
No es lo mismo que «tu cerebro no se apague» a que tengas un desajuste horario

Una mujer con insomnio | Pexels
En los últimos años hemos construido todo un auténtico relato en torno al sueño o, mejor dicho, a la falta de sueño. El descanso es ahora una pieza fundamental de los nuevos paradigmas de cuidado del cuerpo y, a menudo, caemos en tentaciones. O en elevar falsos mitos y, a la vez, esperamos que cualquier tipo de suplemento nos resuelva la ecuación.
Sin embargo, más de una incógnita viene dada por qué hacemos y, sobre todo, por cómo lo hacemos. Siempre se debe entender nuestro organismo como un círculo que, en función de cómo nos comportemos, puede ser vicioso o virtuoso. El ejercicio, una dieta sana y equilibrada, un buen descanso, reducir el estrés, mantener buenas relaciones sociales… No hace falta unas clases de álgebra para comprender que forman parte del círculo virtuoso.
Pero lo contrario, como es lógico, nos lleva por el mal camino o por buscar atajos. Eso no quiere decir que, por ejemplo, los suplementos no puedan tener efecto, pero conviene saber qué nos pasa para ver si estamos yendo a la solución adecuada. Las alternativas que se ven en farmacias sobre suplementación para lograr un buen descanso son mucho más abundantes que hace años y eso también genera confusión.
Cómo entender el hecho de dormir, según Isabel Viña
A menudo se cree que la suplementación es la panacea, olvidando que hay problemas de fondo. Precisamente eso es lo que ha denunciado la doctora Isabel Viña en sus redes sociales, donde ha compartido una serie de realidades sobre el sueño que importan más de lo que parecen. De hecho, allí insiste en una dinámica relevante: «Probablemente no necesitas un suplemento para dormir, sino entender qué está pasando en tu cuerpo».

No toda la falta de sueño se produce por las mismas causas. El descanso no siempre se ausenta por un parámetro idéntico en ti, en tu vecino, en tu mejor amiga o en tu jefe… En muchas ocasiones, los motivos que nos llevan a dormir mal y, con ello, a todo lo que viene aparejado, pueden ser de lo más variopintos.
Al punto de que la doctora Isabel Viña, además, dejaba otra puntualización sobre dormir. Podríamos pensar que irrelevante, pero está lejos de ello: cumple con unos mínimos. En la guía sobre suplementación, específico que primero hay que estar «cumpliendo las medidas del estilo de vida». Recurrir a suplementos para dormir es, como podríamos decir, empezar la casa por el tejado si, por ejemplo, nuestras cenas son copiosas –o no cenamos–, consumimos alcohol, estimulantes por la tarde o nos exponemos a la luz azul antes de irnos a la cama.
Suplementación e insomnio, dos caras de una moneda desigual
En THE OBJECTIVE hemos hablado a menudo del insomnio, el cual tiene tintes casi pandémicos. Puede parecer una exageración. No en vano, lo cierto es que el 40% de los españoles lo sufre y que casi un 15% lo padece de forma crónica. De hecho, conviene recordar otro mensaje para saber de qué hablamos, como explicaba Isabel Viña: «Muchas veces no es falta de sueño, sino un estado de hiperactivación del sistema nervioso, del cortisol y del cerebro».

Vamos, un auténtico runrún al que no sabemos poner freno. Y, cuando lo hacemos, es yendo a los atajos y no a la raíz. Por eso, conviene también comprender que no todos los suplementos actúan igual. No solo porque no tengan los mismos componentes, sino por dónde participan y cómo se deben tomar.
En este sentido, por ejemplo, la doctora Isabel Viña indica que, al dormir, para esos momentos que «no puedes relajarte, especialmente físicamente», elige magnesio bisglicinato/malato por su alta biodisponibilidad. La razón es que «contribuye a potenciar el GABA cerebral, una de las señales clave para calmar al cerebro». Eso sí, recuerda que no es una pastilla y se acabó el problema, sino que se construye lentamente, con ensayos clínicos que corroboran su eficacia.
Si lo que sucede es que «tu cerebro no se apaga y sigue pensando como si estuvieras trabajando», el problema no es no dormir, sino la «incapacidad de desactivar el estado de alerta», para lo que recomienda l-teanina. Otro cantar es estar cansado y no poder dormir, período donde recomienda la glicina y que tiene, en este caso, un efecto semiagudo. No en vano, la literatura médica considera que puede tener «efectos antiestrés debido a la inhibición de la excitación de la neurona cortical».
Entonces, ¿la melatonina para cuándo?
Pues, realmente, para casi nunca. En unos años, pareció convertirse en la solución práctica para todo insomnio que no exigiera otros fármacos con prescripción médica, pero lo cierto es que tiene un uso mucho más limitado del que habitualmente le damos al dormir. Isabel Viña lo sintetiza con claridad, la melatonina solo debe tomarse cuando «hay un desfase en tu ritmo de sueño porque tienes jet lag o cambios de horarios».

De hecho, la producimos de forma natural. De ello se encarga la glándula pineal, que regula los ritmos circadianos, contándole a nuestro cuerpo que se ha hecho de noche y toca dormir. Por eso, explica, «no es un sedante» y por eso la evidencia científica la recomienda en caso de desajuste, no por hiperactivaciones del sistema nervioso.
No en vano, hay que insistir en que no es un recurso que se pueda alargar ad eternum. El cardiólogo Aurelio Rojas también ha explicado que «si la usas a largo plazo sin motivo claro, o tienes una enfermedad de corazón, lo sensato es hacerlo con supervisión médica».
