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Fenomeno Roadster, solo 15 ejemplares del descapotable más salvaje de Lamborghini

THE OBJECTIVE estuvo en la presentación de lo último y más exclusivo que ha salido de la factoría en Santa Ágata

Fenomeno Roadster, solo 15 ejemplares del descapotable más salvaje de Lamborghini

El Lamborghini Fenomeno Roadster.

Solo quince ejemplares, 15 copias de un deportivo salvaje, en el que los artesanos de Lamborghini han puesto lo más avanzado de su tecnología. Con 1.080 caballos aplicados de forma híbrida en sus cuatro ruedas, es el descapotable más potente de la historia de la marca. ¿La pega? Aunque tengas el dinero, no podrás matricular uno: están todos vendidos.

THE OBJECTIVE estuvo presente en la segunda edición del Lamborghini Arena, en el Autódromo Enzo e Dino Ferrari, donde la marca italiana levantó el telón sobre su nuevo monumento descapotable. El evento, con una fiesta posterior amenizada por el DJ Benny Benassi, estuvo repleto de VIP, propietarios, coleccionistas y medios internacionales. Solo hubo dos españoles, y THE OBJECTIVE fue uno de ellos.

El Lamborghini Fenomeno Roadster nace como evolución abierta del Fenomeno Coupé desvelado en 2025. La marca se inscribe así en su tradición Few-Off —unos pocos ejemplares de un modelo icónico—, una estirpe iniciada en 2009 con el Reventón Roadster y continuada por nombres tan rotundos como Veneno, Centenario o Sián. Solo quince unidades, todas con dueño asignado antes incluso de ser presentadas, y a un precio orientativo que se mueve en torno a los cinco millones de euros… antes de que el Ministerio de Hacienda pase la gorra.

Bajo la cubierta transparente en su zaga respira un propulsor V12 atmosférico de 6,5 litros que entrega por sí solo 835 caballos a 9.250 revoluciones. A esta fuerza bruta hay que añadir la proporcionada por tres motores eléctricos, que elevan la potencia conjunta hasta los citados 1.080 CV. Es el descapotable más potente jamás fabricado por Lamborghini, lo que lo hace capaz de alcanzar el 0 a 100 en 2,4 segundos, y 6,8 para tocar los 200. Su velocidad punta supera los 340 kilómetros por hora.

La electrificación no se presenta como concesión normativa ni como gesto verde para la galería. Llega como una herramienta de rendimiento puro, integrada en una arquitectura que la marca denomina HPEV. Dos motores eléctricos viven en el eje delantero y aportan vectorización de par y tracción inmediata, mientras un tercero, alojado sobre la caja de ocho velocidades, asiste al bloque térmico y recupera energía en cada frenada. Una batería de iones de litio de 7 kilovatios hora completa el conjunto y permite desplazamientos cortos en silencio absoluto, perfecto para rodar por las Zonas de Bajas Emisiones más estrictas.

Uno de los últimos V12 atmosféricos

En tiempos en que la reducción de tamaño de los bloques y la turboalimentación han colonizado todos los espacios del automóvil deportivo, ofrecer un atmosférico que llega hasta las 9.250 revoluciones es un acto de rebeldía industrial. Por otro lado, convertir el Fenomeno Coupé en un descapotable de estas prestaciones tampoco ha sido un ejercicio menor. Arrancarle el techo a un superdeportivo de semejante fuste supone replantear flujos de aire, refrigeración, rigidez torsional y estabilidad a velocidades a las que la mayoría de los conductores jamás llegará.

El trabajo de ingeniería de la marca lleva al Roadster a mantener cifras de carga y estabilidad casi idénticas a las del Coupé. Las barras antivuelco, esculpidas en fibra de carbono, se integran detrás de los asientos con elegancia. Las ventanillas laterales con corte en L reducen turbulencias y permiten, según la marca, conversar a 150 por hora sin levantar la voz. No lo hemos podido comprobar, pero si ellos lo dicen, es porque debe de ser cierto.

El chasis emplea la arquitectura monofuselage inspirada en la aviación estrenada por el Revuelto, pero refinada y personalizada para este modelo. Los ingenieros han logrado igualar la rigidez del coupé con apenas diez kilos añadidos al conjunto, una hazaña notable si se considera que se ha eliminado el techo, que forma parte de la estructura.

Por dentro, se materializa una filosofía que Lamborghini denomina Feel Like a Pilot. La fibra de carbono asoma por todas partes, y la acompañan el tejido Corsatex y el Carbon Skin, una piel sintética desarrollada por la marca que reviste salpicadero y asientos. Tres pantallas digitales con gráficos hexagonales presiden el puesto de mando, junto a botones y conmutadores inspirados en cabinas aeronáuticas. Si Tom Cruise se bajase de su Hornet y se subiera en este coche, apenas notaría la diferencia.

Frenos de carreras y ruedas monstruosas

Si puedes correr, has de poder frenar, así que para retener semejante artefacto son necesarios frenos a la altura. Los discos emplean una estructura tridimensional de fibras largas de carbono embebidas en una matriz de carbono, con un recubrimiento específico que aumenta su durabilidad y resistencia térmica. Bridgestone, socio técnico de la casa, ha desarrollado dos compuestos Potenza a medida en dimensiones 265/30 ZRF21 delante y 355/25 ZRF22 detrás. Hay apartamentos de dos dormitorios más pequeños que la garganta de esas ruedas.

La paleta cromática de la unidad presentada tampoco es accidental. El azul intenso Blu Cepheus que domina la sección superior es un homenaje directo al Miura Roadster de 1968, mientras que el Rosso Mars que recorre los bajos remite a los colores históricos de Bolonia. El programa Ad Personam permitirá a cada propietario reinventarla con más de cuatrocientos colores exteriores disponibles. En cifras de la firma, el 95 % de los clientes añade algún rasgo único a sus coches.

El DJ internacional Benny Benassi es un entusiasta de la marca y amenizó la fiesta de presentación.

¿El precio? Bueno, el Reventón Roadster salió en 2009 a 1,1 millones de euros y alcanzó en subasta los dos millones quince años después. El Veneno Roadster marcó récord en 2014 con 3,3 millones, el Centenario Roadster superó los dos millones en 2017 y el Sián Roadster rebasó los tres en 2020. La curva ascendente convierte cada Few-Off en un activo financiero camuflado de superdeportivo.

La elección de Imola como escenario para el debut tampoco fue casualidad. El trazado, bautizado con los nombres de Enzo y Dino Ferrari, no es solo un templo del motor italiano. Es también la antítesis territorial perfecta para que Lamborghini reivindique su propia identidad frente a su vecino más célebre, el del caballo.

Un biplaza único para quince personas únicas

Stephan Winkelmann, presidente de la compañía, describió allí al Fenomeno Roadster como la expresión más pura de los valores de la casa, una declaración que en cualquier otra firma sonaría hiperbólica, pero que en Sant’Agata resulta cierta. Pero… ¿tiene sentido racional un coche así? Probablemente no, y esa es justo su grandeza. Las estatuas tampoco se ponen en las plazas por su utilidad, sino para ser admiradas y recordadas.

El Fenomeno Roadster no compite con un Porsche Taycan Turbo GT ni con un Ferrari SF90 Spider; compite consigo mismo y con el legado de la marca. Es la última ventana abierta para escuchar un V12 atmosférico al aire libre, justo antes de que la electrificación reescriba por completo las reglas.

Para quince coleccionistas privilegiados puede que sea una pieza de inversión; para el resto del mundo, una oda rodante a un sonido que acabaremos echando de menos. Por cada Lambo que se deje de fabricar, un ángel perderá sus alas. Para eso al Fenomeno le quitaron su techo, por si alguno cae en el asiento del copiloto. Viajará con una enorme sonrisa a pesar de haberse despedido de sus apéndices.

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