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Lexus presenta el TZ, un exquisito SUV eléctrico con tres filas de asientos

Ante las andanadas centroeuropeas y chinas, Lexus lanza un modelo ambicioso y de tirada limitada exclusiva

Lexus presenta el TZ, un exquisito SUV eléctrico con tres filas de asientos

El nuevo Lexus TZ.

Lexus siempre ha sido una marca elegante y casi discreta en todo lo que hace. Pero con su nuevo TZ da la sensación de que desea reescribir qué significa moverse en familia cuando el motor ya no hace ruido. La marca lo llama Driving Lounge, un salón rodante, y se nota que la palabra coche en algún momento dejó de servirles.

El Lexus TZ se presenta como el primer SUV eléctrico de tres filas de la firma japonesa, un coloso de 5,10 metros con seis plazas de las de verdad, tracción total y dos motorizaciones que aplican al suelo 313 o 408 caballos. Llegará a los concesionarios a finales de año, alrededor de noviembre y diciembre. Aspira a comerse parte del pastel premium que hoy se reparten Audi, BMW, Mercedes y, cada vez con más insistencia, unos dragones chinos cuyos colmillos vienen cada día más afilados.

El nombre TZ esconde dos siglas: Thoughtful Design y Zero Emissions. En el idioma de Espronceda, el de con diez cañones por banda, diseño bien pensado y cero emisiones. La declaración suena muy zen, pero, si miramos el coche, le pega. Con esa distancia entre ejes de 3,05 metros, sale una distancia suficiente como para que la tercera fila no obligue a contorsionistas propios del Circo del Sol. Le acompaña una segunda fila de asientos resuelta con dos butacas individuales tipo capitán, más propias de una cabina de jet ejecutivo que de un familiar de uso diario.

Por otro lado, Lexus quiere que el habitáculo deje de ser un puesto de pilotaje y se convierta en un espacio donde apetezca pasar tiempo, y para conseguirlo amontona recursos. Techo panorámico de un metro y medio cuadrado, calefacción radiante en las piernas del conductor, asientos otomanos con reposapiés en la primera y segunda fila, y un aislamiento acústico que la marca presenta como referencia absoluta de su gama. El silencio, asegura, será el propio de un estudio de grabación de música chillout. En el país que inventó la siesta, y a mucha honra, el detalle reporta dividendos.

El interior estrena la tecnología Lexus Invisible Tech, una suerte de salpicadero donde los iconos de los mandos solo se iluminan cuando la mano se aproxima. Los más maduritos y amigos de la música ochentera sonreirán al hacer sonar en el estéreo «Invisible Touch», del grupo Genesis. De forma paralela a la virguería, los interruptores mantienen respuesta física al tacto y se apagan en marcha para evitar distracciones. Una pantalla central de catorce pulgadas acompaña al conjunto, al igual que el cuadro digital de 12,3 pulgadas y la nueva plataforma de software Arene, que estrena Lexus para sus servicios conectados.

Los materiales merecen párrafo aparte. El TZ incorpora paneles de bambú elaborados con una técnica de capas exclusiva que de día parecen bambú natural, pero que de noche se iluminan con patrones cromáticos sincronizados con la iluminación ambiental. Este tipo de material tan poco frecuente convive con el aluminio reciclado. Entre los dos abrazan al sistema de audio Mark Levinson con 21 altavoces, disponible en la versión Luxury, con un modo específico para centrar el escenario sonoro en las plazas traseras. Si quieres concierto, que te lleve otro y tú quédate con Phil Collins y su banda.

Si nos quedamos en la puerta, el diseño exterior responde a lo que Lexus llama Provocative Simplicity, otro nombre exótico para una etiqueta que en este caso se traduciría de forma algo liberal como carrocería contundente, líneas afiladas, tiradores semienrasados y una firma luminosa que recorre la trasera de lado a lado. El frontal mantiene la parrilla spindle, ahora opacada como corresponde a un eléctrico, y los faros adoptan una geometría en doble L.

Bajo el suelo, una batería de iones de litio de 95,8 kWh alberga la energía. La versión 450e firma 313 caballos y marca un cero a cien en 6,6 segundos. La 550e sube a 408 caballos y baja la cifra a 5,4 segundos. Ambas usan tracción total, con un motor en cada eje que entrega 227 caballos. La autonomía homologada se mueve entre los 530 y los 540 kilómetros, según versión y acabado, con carga rápida en corriente continua que llega hasta 150 kW.

Su arquitectura eléctrica es de 400 voltios, y esto condiciona la velocidad máxima de carga a tiempos de unos 35 minutos para pasar del diez al ochenta por ciento. Lexus compensa con un cargador embarcado de 22 kW, preacondicionamiento automático de batería, parabrisas calefactado y bomba de calor, todo orientado a maximizar la autonomía real.

La parte dinámica es donde Lexus se ha esforzado en marcar diferencias. Para mover a este gigante, Lexus estrena un sistema de dirección trasera que bautiza como DRS, Dynamic Rear Steering, acrónimo prestado del paddock de la Fórmula 1 con cierta guasa. Las ruedas traseras giran hasta cuatro grados, en sentido contrario a las delanteras a baja velocidad. El radio de giro pasa de 5,8 a 5,4 metros, una cifra de SUV compacto en un coche de cinco metros de largo.

La suspensión combina una McPherson delante y un multibrazo trasero desarrollado de manera específica para el modelo, y probado en el Nordschleife durante meses. Hay un modo Comfort dedicado a los pasajeros traseros que reajusta dirección, frenada y reparto de tracción para minimizar los balanceos laterales de los SUV grandes, que suelen torturar a quienes viajan detrás. Es un modo pensado para que niños, suegros y cuñados de todo tipo y pelaje lleguen a destino sin pedir parar en cada área de servicio.

Y luego está el detalle más exótico de todos: el TZ incorpora el Interactive Manual Drive. ¿Que qué es esto? Estrenado en el RZ 550e F Sport, se trata de una transmisión virtual de ocho velocidades que simula los cambios de marcha y los gestiona con levas en el volante; es como pilotar un F1, pero de garrafón… en el buen sentido de la palabra. Con cada cambio, los altavoces reproducen sonido de motor de combustión. Entre las opciones estará el sonido del machacante Lexus LFA, un coche de culto, considerado uno de los mejores deportivos de la historia.

Quien conduzca el TZ podrá decidir si quiere viajar en el silencio monástico de un eléctrico premium o si prefiere fingir que es Max Verstappen. Es una concesión emocional discutible, pero tiene su lógica: la marca admite que parte del público sigue echando de menos el cambio de marchas y el bramido de un buen escape. La solución es cuestionable, pero al menos es coherente con una marca que alberga el deseo único de dejar satisfechos a sus clientes.

Sin precios aún

Lexus aún no ha confirmado precios para España, aunque en Estados Unidos el modelo arrancará en torno a los 70.000 dólares. La marca proyecta vender unas 5.000 unidades anuales en Europa, de las cuales 300 se asignarán a nuestro mercado, una cifra modesta que cuadra con la idea de producto exclusivo. La garantía es de quince años o 200.000 kilómetros, ampliable a diez años o un millón de kilómetros para la parte eléctrica. Es una propuesta agresiva en un segmento donde la tranquilidad del cliente vale tanto como el equipamiento.

El Lexus TZ no viene a competir en la guerra del precio ni en la carrera de las prestaciones brutales. Viene a defender una idea: que el coche eléctrico premium puede ser, ante todo, un sitio agradable donde estar. Quien valore la electrificación como un medio para llegar más rápido tiene otras opciones. Quien la entienda como una excusa para viajar, mejor encontrará en el TZ uno de los productos más coherentes del segmento. Hey, Phil, ¿puedes tocar la de «Land of Confusion», la tercera del disco? Es para que la escuchen las demás marcas mientras ven este modelo.

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