Nueva jornada de movilización nacional en Francia ante la nueva reforma de pensiones

Política y conflictos

Nueva jornada de movilización nacional en Francia ante la nueva reforma de pensiones
Foto: Francois Mori

Los franceses vuelven a manifestarse. Quieren mantener la presión sobre el Gobierno de Emmanuel Macron, que mañana publicará su controvertida reforma de las pensiones. Una huelga que cumple seis días y paraliza gran parte del país.  Jean-Paul Delevoye, jefe del Consejo Económico, Social y Ambiental de Francia, quien redactó la reforma, defiende la creación de un «sistema universal» de pensiones, por puntos, que remplazará a partir de 2025 a los 42 regímenes de pensiones actuales. Para el Gobierno, se trata de un sistema «más justo», pero quienes se oponen a él temen una mayor «precariedad» para los futuros jubilados.

Jean-Paul Delevoye se reunió el lunes por la tarde con los sindicatos para tratar de salir del estancamiento. Pero los sindicatos están determinados a mantener el pulso. La jubilación es un tema muy sensible en Francia. El Ejecutivo tiene un serio desafío en un contexto social ya muy tenso, con la movilización desde hace más de un año de los llamados chalecos amarillos y el exacerbado descontento en los hospitales y las prisiones, o entre los profesores, los ferroviarios, los agricultores y los policías.

Tras el éxito de la primera movilización del pasado jueves, que sacó a más de 800.000 personas a la calle, se vuelve a convocar huelga, que afecta principalmente al transporte público en Francia. Nueve de las 15 líneas del metro de la capital francesa están cerradas y solo dos, automatizadas, funcionan con normalidad. La compañía nacional de ferrocarriles SNCF ha indicado que funcionarán «entre 15 y 20%» de su tráfico habitual, con un servicio internacional «muy perturbado», al igual que ocurrió el lunes. Por su parte, Air France ha anulado alrededor del 25% de sus vuelos domésticos y 10% de los vuelos de media distancia.

Ante la falta de transportes públicos, y con una mañana de fuertes lluvias, muchos no han tenido otra opción que tomar sus vehículos, lo que ha creado más de 600 kilómetros de atascos en la región parisina hacia las 08:30 horas, tres veces más de lo normal.

La huelga también afecta en gran medida a los comerciantes, que ven las fiestas de diciembre muy cerca y temen que los bloqueos en vías y la escasez de combustibles les puedan afectar. El primer día del paro ya provocó una caída del 30% en las ventas, según la Alianza de Comercio, que representa a 27.000 supermercados y tiendas de ropa y calzado con casi 200.000 trabajadores.

Por el momento, ni Macron ni los huelguistas parecen ceder ante sus objetivos.