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Opinión

La viuda de España. La madre de España. La gafe de España. La villana de España

Isabel Pantoja es digna diva de culebrón, la villana perfecta que planea un apoteósico regreso

La viuda de España. La madre de España. La gafe de España. La villana de España

Ilustración de Alejandra Svriz.

Sí, es Isabel Pantoja. Tarde o temprano teníamos que hablar de ella. Era inevitable. Porque la Pantoja es un género periodístico en sí misma. No entiendo cómo es posible que en Estados Unidos haya medios que tengan redactores jefe especializados en Taylor Swift y aquí no los haya en Isabel, esa mujer que lo mismo abre Cultura, Sociedad o Nacional. Como artista, es noticia cuando saca disco, para eso es la tonadillera oficial del país. Como socialité, ocupa hora de especulaciones en tertulias televisivas y cientos de portadas de revistas del corazón. Como corrupta, ha protagonizado su propia trama en Marbella en la que se ha mezclado política de baja estofa con blanqueo de capitales, cuernos matrimoniales y un romance con alcalde chorizo con tendencia a subirse los pantalones a la altura de los sobacos.

Por si fuera poco, tiene en casa un auténtico cuadro: un hermano dibujado por todos como la criada de Rebeca, un tipo siniestro que se pasa los días y las noches maquinando en las tinieblas de Cantora, la versión cañí de Manderley; una hija adoptiva que en cuanto pudo dio la espantada, se fue de casa, se quedó embaraza y empezó a vivir de las exclusivas, y un hijo DJ aficionado a los ictus y a pasarse de las rayas, que canta gracias al milagro del autotune y que reniega de su madre siempre que huele un cheque al portador. La Familia Monster, vamos.

Éramos pocos y parió Fran Rivera. El extorero, que siempre ha renegado de la prensa del corazón, incluso de manera agresiva, se ha puesto muy dicharachero cuando le han dado el aguinaldo. El dinero obra milagros, no me digan. «La época de mi padre con ella no es horrible, pero no es bonita», se explayó en Telecinco como invitado estrella del programa De Viernes. «La relación con esta señora nunca fue excepcionalmente buena. Había dos caras, una cuando estaba mi padre y otra cuando no estaba. Cuando él estaba delante, todo era ‘los niños, los niños’ y cuando no estaba mi padre delante, ‘fuera de aquí los niños’. O sea, era muy distinto. Cuando mi padre murió, todo era unos alardes que parecía que la única familia era ella y su hijo».

«Han pasado 14 años y, más que cansada, Isabel debe estar ahora hasta el moño de la familia Rivera»

Fran incluso se negó a pronunciar el nombre de la Pantoja: «Yo creo que trae mal bajío, no hay que nombrarla». Pero fue más lejos: «Yo creo que no es buena gente, no es buena persona. Por más vueltas que le doy, es que además ha vendido cosas… Tú dices, la viuda de España, ¿pero cuántas relaciones ha tenido desde que murió mi padre? Que me parece perfecto que rehaga su vida, pero que no siga vendiendo eso de la viuda de España. Ha tenido relaciones con todas las personas con las que ha estado en todos los ámbitos. Y cada vez que podía, una foto de mi padre. Usted está utilizando a mi padre, que es lo que ha hecho siempre. Y además se ha portado mal con sus hijos. Fatal. Jamás he entendido ese comportamiento, ese querer hacer daño». Y remató la faena con una puntilla letal: «El día que la esposan y la detienen, es el día del cumpleaños de mi madre. Acojona. Yo creo no sé si en el karma, pero sí en Dios. Creo que las cosas se pagan. No me gustaría estar en su pellejo el día que se muera y se encuentre a mi padre. Un ratito, porque luego creo que se irá al infierno».

El retrato que hace Fran Rivera es demoledor y entronca con la leyenda negra de la tonadillera, que la tiene. Porque, a pesar de todo lo que hemos visto de ella, tanto lo que ella nos ha mostrado como lo que se ha descubierto muy a su pesar, lo cierto es que intuimos que esconde mucho más: ¿hay acaso más sombras que luces en Isabel Pantoja? ¿Es una matrioska que esconde misterios que ni imaginamos? Seguramente. Lo cierto es que eso engrandece al personaje, pues no hay nada más aburrido que alguien del que lo sabemos todo y no hay nada más fascinante que quien nos pueda sorprender. Es digna diva de culebrón, la villana perfecta que planea un apoteósico regreso acompañado de una sublime venganza.

Tras la andanada de Fran Rivera, conviene recordar la mítica llamada de Isabel Pantoja al programa Bravo por tarde, de Canal Sur, en el año 2009: «Mi familia no ha salido a decir nada de la familia Rivera, nada. Lo tenemos todo callado. ¡Estoy cansada de la familia Rivera!». Han pasado 14 años y, más que cansada, Isabel debe estar ahora hasta el moño de la familia Rivera. Razones no le faltan.

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