The Objective
La semana por delante

Vito Quiles es mejor que Sánchez

«Quiles se paga su propia fiesta, las de Sánchez se las pagamos nosotros con los impuestos que nos levanta Hacienda»

Vito Quiles es mejor que Sánchez

Imagen generada con IA.

Sería estupendo que hoy mismo Vito Quiles interpelara a José Luis Ábalos antes de que declarara en la Sala II del Supremo. Son viejos conocidos y muy probablemente se pudieran extraer de esta entrevista, supone que alterada, mejores consecuencias que de la propia manifestación del ex número dos de Sánchez, José Luis Ábalos. Pero, claro, vanas ilusiones; no hay lugar. Ábalos, en su calidad de reo, acudirá esta mañana al Tribunal Supremo fuertemente resguardado por las fuerzas del orden. Vito es más un activista informativo que un periodista de carné. Muchos puristas le desdeñan por esta circunstancia, pero la verdad es que este influencer ilicitano, en otro país, también en otro hemisferio, sería muy celebrado. Porque, verán: ¿Qué es lo que hacen todos los días el Bild en Alemania y el Mirror en el Reino Unido? ¿Dirían que eso es prensa amarilla? De acuerdo, todo lo amarilla que quieran, pero ¿tienen derecho a sobrevivir? Pues sí: todo el tiempo que quieran sus lectores. Vito se haría millonario en los países citados, pero aquí, España, nos la cogemos con papel de fumar y le catalogamos como un provocador inaguantable. Y les digo: muchas de las cuestiones con las que él aprieta a sus elegidos nos gustaría formularlas a muchos de nosotros. Ahora, en este país, solo tienen derecho a preguntar los medios y periodistas afectos al poder. Que los demás se busquen la vida. Y yo pregunto, por tanto: ¿Es mayor respeto a la libertad de expresión el que ejerce el Gobierno eligiendo a sus interlocutores de cabecera y negando al resto la posibilidad de preguntar, que el modelo Vito consistente en acudir donde nadie va para conseguir la respuesta que casi todo el mundo quisiera escuchar?

Un ejemplo de esta semana pasada. Se ha abierto una polémica nacional sobre esta disyuntiva: ¿Fue Vito Quiles el que agredió a la esposa del presidente, Begoña Gómez, o al revés? Hasta el momento solo contamos con las imágenes de un video en el que el activista periodístico es zarandeado por las damas de corps de la primera dama, hasta el punto de que una de ellas le hace una corbata que, más bien, parece el estrangulamiento de la glotis. La oficialidad anuncia una querella contra Quiles porque aseguran que existe otro documento en el que se constata que, efectivamente, doña Begoña de Sánchez ha sufrido un ataque feroz por la persona de Vito. ¿Dónde está el documento? Chi lo sá. Estamos a la espera de que, probablemente, el ejército de asesores pueda fabricar un momento histórico para el periodismo español y también para el Mundial. Mientras tanto, como los menesterosos de Godot, la pieza teatral insufrible de Samuel Beckett, seguimos a la espera.

Mientras tanto, nadie nos aclara si el gran provocador nacional, Sánchez, va a tener a bien comparecer ante el público y responder, una a una, a las tremendas imputaciones de Aldama y también en menor cuantía a las de Koldo. Existe una diferencia entre el periodismo aficionado que ahora practica Sánchez y la espontaneidad arriesgada de Vito Quiles. Él se paga su propia fiesta, mientras que las de Sánchez, con sus vídeos horteras que avergonzarían a cualquier vecino del quinto, se las pagamos nosotros con los impuestos espeluznantemente confiscatorios que nos levanta Hacienda de nuestra cartera. No es moco de pavo la diferencia entre uno y otro. Quiles y Aldama, no importa el orden, le tienen a Sánchez con un ataque de nervios al borde de la patología. El presidente —aún— del Gobierno manda, para despistar al personal, a sus ministros más fieles. Esta semana le toca al pequeño Albares, que, según todos los anuncios oficiosos, va a perpetrar una denuncia clamorosa contra el Gobierno de Israel porque este no ha dejado acercarse a sus costas a esa flota de perdularios que asaltan los mares cantando las excelencias de Hamás e Hezbulá. Pero, vamos a ver: ¿Qué vende la flotilla antijudía? Pues, como ahora Gaza está pacificada mal que bien, lo que se trata es de poner en solfa a un tío Sam lejano, Donald Trump, que se ha atrevido a intentar poner orden en Venezuela, aunque vamos a ver si remata la jugada, a intentar que Irán no pueda terminar su arsenal nuclear, o que la próxima, Cuba, rinda por fin el castrismo asesino. ¿Quién dejaría entrar en su casa a unos «flotillos» de esta condición?

Y es que esta semana es como para recuadrar: empieza hoy con el regreso a las plazas judiciales del novillero Ábalos, sigue en el Supremo con las declaraciones de testigos y, según se cree, para el próximo fin de semana estarán cerradas las conclusiones. En la Audiencia Nacional se dirime la Kitchen después de que el peor ministro del Interior que haya tenido nunca el Partido Popular asegure, como va a asegurar, que él nunca se enteró de nada, que sus policías de confianza perpetraban guarrerías, que diría Chiquito de la Calzada, sin que él supiera de la misa la media. El 5 le toca al empresario Rivas, metido hasta las trancas en los hidrocarburos, el gran agujero socialista de la corrupción. Seguro que nos vamos a divertir, más aún si por algún lado aparece Vito. Del otro provocador, Sánchez, sugiero un consejo: cada vez que nos retransmita una chapa, no tiren un zapato contra el televisor. Es inocente; el culpable duerme en la Moncloa.

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