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La gran industria pide a Ribera energía barata tras el plantón de eléctricas en la subasta verde

Afirman que hasta que no llegue esa entrada masiva de renovables se les garantice un precio estable, un compromiso que la ministra aceptó hace unos meses

La gran industria pide a Ribera energía barata tras el plantón de eléctricas en la subasta verde

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera. | Europa Press

«Seguimos esperando». La gran industria española, que reúne a gigantes de la metalurgia o siderurgia de nuestro país, pide a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, activar las subastas inframarginales (aquella energía más barata que producen las grandes energéticas), que pese a que fueron anunciadas por el Ejecutivo jamás han sido puestas en marcha. Ellos lo tienen claro: «Queremos acceder a toda esa energía inframarginal con precios de largo plazo, eso es lo que demandamos«. Aunque esta posibilidad estuvo sobre la mesa de Ribera hace escasos meses-y fue muy meditado por su equipo más próximo- finalmente las energéticas convencieron a la ministra de no llevar a cabo las subastas porque estas ya habían comprometido esa energía con otros clientes.

Sin embargo, y tras la condescendencia de la ministra hace unos meses con las energéticas, la mayoría de estas decidió plantar hace dos días a Ribera y no asistir a su subasta de energía renovable. La razón de esto se debió a que el precio del pool está mucho más alto que el precio al que ha fijado el Gobierno la subasta. Lo que ha empujado a las eléctricas a dejar desierta la puja y optar por otras alternativas para rentabilizar su inversión como, por ejemplo, con contratos PPA (es decir, compraventa a largo plazo de energía renovable entre una generadora y una comercializadora, lo que genera ingresos para los primeros y precio estable para los segundos).

Desde la gran industria, aun así, rechazan el argumento que esgrimen las energéticas para evitar las subastas inframarginales. «Ellos dicen que esa energía ya la tienen vendida, sin embargo, el propio real decreto instrumentaba plazos razonables, ya que los contratos son generalmente en torno a un año para que no se comprometa esa energía a futuro. En la medida en que esto no se active permitirá a las energéticas seguir comprometiendo a futuro dicha energía», apuntan.

Para ello, piden a Transición Ecológica que se actúe. «Las subastas de las renovables están pensadas para el medio plazo (2025 y 2026). Hace falta una entrada masiva de renovables y hay que acelerarla porque permitirá acceder o desacoplarnos de la señales de precio de la energía térmica. Pero lo que está claro es que nuestra industria lo que necesita -antes de que llegue ese estado de energía renovable masiva- son medidas que nos desacoplen del precio del gas, sobre todo viendo las perspectivas de precios que se observan para el año que viene y que trasladan una gran incertidumbre por la alta volatilidad del precio del gas», aseguran fuentes de la gran industria a THE OBJECTIVE.

Medidas estructurales

Desde la gran industria relatan que «el principal problema» que tiene la actual configuración del mercado es que «el precio de gas se traslada inmediatamente al precio eléctrico a pesar de que la producción de gas para generar electricidad es ampliamente minoritaria».

«Las subastas inframarginales son una demanda recurrente. Nosotros lo que demandamos son señales de precios enfocadas en el largo plazo. La industria lo que necesita son precios estables, asequibles y para eso la respuesta es mirar los precios a largo plazo. Acceder a toda esa energía inframarginal en unas condiciones con precios de largo plazo es lo que demandamos desde la industria», sentencian.

No obstante, otros expertos en el sector energético tratan de corregir las intenciones de la gran industria relatando la posibilidad que le ha dado el Ejecutivo a corto plazo. «El Gobierno sacó dos minoraciones de ingresos. En la subasta inframarginal, las industrias no van a conseguir un mejor precio que el que están consiguiendo con la minoración de ingresos. Las energéticas ya están vendiendo por debajo de los 67 euros el megavatio hora porque si no tienen que devolver parte de los ingresos. Si hacen una subasta, va aflorar el valor del mercado, que no es 67 euros el megavatio hora. Les van a salir precios más caros a las industrias. En una subasta sale el precio de mercado y este no es 67 euros, sino que está por encima».

No obstante, esta medida del Ejecutivo es temporal. Las mismas fuentes afirman que cuando se acabe la intervención, de nuevo, la subasta inframarginal volverá a tener sentido. Un escenario, este último, que es la razón por la que la gran industria reclama el regreso de las subastas de energía barata porque, argumentan, su lucha son precios estables a largo plazo y no a corto plazo.

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