El mundo ha cambiado y no necesariamente para mal
‘El Gris Importa’ analiza los efectos de la guerra de Irán para la economía española
La guerra de Irán ha dado lugar a lo que la Agencia Internacional de la Energía ha calificado como «la mayor interrupción del suministro de la historia». El bloqueo del estrecho de Ormuz ha obligado a varios países del Golfo a interrumpir su producción y, aunque Irak, Catar, Kuwait, los Emiratos Árabes, Arabia Saudí y otras naciones no OPEP han aumentado su ritmo de bombeo, la Agencia calcula que la oferta global cayó en marzo unos ocho millones de barriles diarios.
En Italia ya se discute abiertamente la posibilidad de racionar los carburantes. El Gobierno de Giorgia Meloni ha tenido que retrasar 13 años, hasta 2038, el cierre de las centrales de carbón que todavía funcionan, y ha dado instrucciones para que otras cuatro que ya no estaban operativas estén preparadas para reactivarse en cualquier momento.
En España, sin embargo, no se aprecia el mismo dramatismo. Más bien todo lo contrario. Los últimos datos de empleo muestran un mercado laboral muy fuerte. El de 2026 ha sido el mejor marzo de la serie en creación de puestos de trabajo. Hay que remontarse 18 años para encontrar un nivel de paro más bajo en marzo.
Y aunque el dato de PIB más reciente es el del cuarto trimestre de 2025, que se cerró con un más que impresionante aumento del 2,8%, Funcas cree que ese buen ritmo apenas se verá mermado en dos décimas este año por la guerra.
La única sombra es el IPC, que está en el 3,3%, pero la impresión general es de cauteloso optimismo. A diferencia de Italia, que tiene pocas renovables y depende mucho del gas del golfo Pérsico, los expertos destacan que España ha sabido diversificar su suministro energético y, sobre todo, ha avanzado mucho más en la descarbonización.
Pero ese mismo cauteloso optimismo presidió las reacciones inmediatas a la guerra del Yom Kipur, en octubre de 1973. Sus efectos no se manifestaron a nivel de calle hasta pasado un tiempo. Como ahora, la andanada inicial fue un aumento de la inflación, que pasó de una media del 11% en 1973 al 15% en 1974.
Pero a partir de 1975 llegarían las quiebras empresariales y, sobre todo, la irresistible ascensión del paro, que en 1982 se había instalado en los dos dígitos.
¿Esta vez va a ser diferente?
De todo ello debaten el profesor del IESE Javier Díaz-Giménez y el corresponsal económico de THE OBJECTIVE Miguel Ors Villarejo en este nuevo episodio de El Gris Importa.

