Ibiza inaugura temporada mientras desaloja otro asentamiento de trabajadores sin vivienda
El inicio del verano deja en evidencia la falta de alojamiento asequible para quienes sostienen la actividad económica local

Fiesta en Ibiza | Archivo
La isla de Ibiza, que estos días inaugura temporada turística con las fiestas de apertura de sus famosas discotecas, volverá a vivir el desalojo de un asentamiento de caravanas, chabolas y tiendas de campaña ocupado por trabajadores sin ingresos suficientes para alquilar una vivienda.
Después de desmantelarse la semana pasada por orden judicial, a instancias del Ayuntamiento de Ibiza, el campamento de chabolas de Sa Joveria, donde el último verano llegaron a residir 400 personas, este miércoles será desalojado el terreno de la empresa Inmo Sirenis y de otros dos propietarios situado entre el estadio de fútbol y una carretera de circunvalación de la capital pitiusa.
De los últimos ocupantes de este solar, donde vivieron hasta 80 personas en caravanas, tiendas y chabolas, apenas quedaban el último fin de semana una decena. Algunos tuvieron que recoger con prisas sus pertenencias antes de volver esta semana al trabajo.
Este miércoles a las 10:30 horas está prevista la llegada de la comitiva judicial para ejecutar el lanzamiento con la ayuda de las fuerzas de seguridad que se «considere necesario en función de los problemas que prevean que puede haber», ha explicado a EFE el abogado de la propiedad, Mariano Ramón Suñer, sobre el dispositivo policial que podría actuar en el desalojo.
Imposible pagar una habitación
Uno de los últimos residentes es Julio Lambaré, trabajador de la construcción que antes vivía en una habitación que se le hizo «imposible» de pagar y que ha malvivido también «un tiempo en la calle» durmiendo «en el coche, en la plaza», una experiencia que le resultó «terrible».
En la actualidad habita con su pareja, Ceferina Florenciano, una caravana para la que pide un lugar donde instalarla a cambio de pagar un alquiler.
Según ha explicado, el resto de ocupantes ha abandonado el asentamiento «con mucha desesperación». «La gente no sabe dónde ir, no hay pisos y si uno consigue una habitación te cobran una fortuna, es insostenible para alguien que trabaja. Está pagando el pato la gente que trabaja» ha lamentado.
La pareja no quiere regresar a un piso compartido porque se «vive muy mal», ha apuntado Florenciano, camarera de piso. «La gente que te alquila abusa, te cobran hasta por caminar, quieres lavar una olla, te cobran, no te permiten cocinar; tienes que llegar temprano del trabajo, cuando si uno trabaja no tiene horarios», ha añadido Lambaré.
Ha criticado también que se persiga con multas a las caravanas y ha pedido al Gobierno de la isla que «ayude a la gente trabajadora». «La gente trabaja, gana poco y no puede sostener su alquiler. Es muy injusto», ha reivindicado.
«Nos tienen de un lado para otro»
Otro de los ocupantes, que no ha querido decir su nombre y también trabaja en la construcción, se instaló en este terreno tras ser expulsado de Can Rova II, otro asentamiento evacuado en abril de 2025. «Nos tienen de un lado para otro», ha lamentado mientras recogía sus residuos, algo que no hicieron otros de los ocupantes que ya dejaron el asentamiento. «Yo por lo menos hago mi parte», ha añadido.
En el terreno, casi despoblado en su totalidad, quedaban los restos de chabolas, tiendas de campaña abandonadas, algunas caravanas cerradas y multitud de residuos y elementos que, aunque deberían retirar «los que lo han puesto, no tendrá más remedio» que limpiar la propiedad, ha indicado el abogado.
Es el sexto desalojo que se ejecuta en Ibiza desde 2024, después de los asentamientos de Can Rova 1 y 2, Sa Carroca, Es Gorg y Sa Joveria, en el marco de una crisis de vivienda en que la isla está sumergida desde hace más de una década.
