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Economía

China aprovecha la regularización de Sánchez y crea una agencia de validación de documentos

Pone en marcha la sociedad China Visa Service Center Sucursal, dependiente de una compañía afincada en Alemania

China aprovecha la regularización de Sánchez y crea una agencia de validación de documentos

Una bandera de China | Europa Press

China ha aprovechado la regularización extraordinaria masiva de inmigrantes promovida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para poner en marcha en España una especie de agencia para la validación y certificación de documentos, además de para procesar los visados.

El régimen asiático ha puesto en marcha hace unas semanas China Visa Service Center Sucursal en España, dependiente de su sociedad en Alemania. Las operaciones comenzaron el 17 de abril, un día después del pistoletazo de salida para la regularización, proceso por el que podrían obtener la residencia hasta 1,2 millones de extranjeros, según datos de los servicios sanitarios.

Esta firma, según explica su página web, es una organización de servicios comerciales registrada conforme a las leyes y reglamentos locales y reconocida por una Embajada o Consulado General de China para gestionar el procesamiento diario de solicitudes de visado ordinarias, además de prestar otros servicios a los ciudadanos. De acuerdo con su información, opera de forma independiente de las misiones diplomáticas y no es una sucursal ni un organismo afiliado.

Registrada el pasado 23 de abril

La compañía se registró el 23 de abril, una vez que ya había arrancado su actividad. En la actualidad, las embajadas y consulados de los países extranjeros tienen que tramitar una oleada de documentos para certificar datos de los inmigrantes que pretenden regularizarse. Uno de los asuntos más importantes a la hora de la regularización es la validación de antecedentes penales.

La comunidad china supera las 230.000 personas. Es uno de los colectivos de foráneos más elevados. Buena parte de sus componentes trabajan como autónomos, sobre todo en bares o bazares y se estima que el 80% provienen de una misma provincia del gigante asiático.

Lazos del Gobierno con el país asiático

Tanto el inicio de este centro en España como la regularización masiva se lanzaron días después de la última visita oficial de Sánchez a Pekín con el fin de estrechar las relaciones entre ambos países, pese a los recelos de Estados Unidos y de la Unión Europea. Los casos más claros son el de la tecnológica Huawei, investigada por supuestos espionajes, y el de Xiaomi. A cargo del refuerzo está el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que mantiene estrechos vínculos con el régimen comunista asiático. En esta última visita de Sánchez, como en ediciones pasadas, el presidente tuvo encuentros empresariales organizados con firmas tecnológicas e industriales, algunas de las cuales están vinculadas al lobby de Zapatero.

Este empuje está dando sus frutos: el año pasado, la inversión directa china en nuestro territorio se disparó un 331% con respecto a 2024; una de las más elevadas en el flujo de capital extranjero. Alcanzó los 643 millones de euros, solo detrás de Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Canadá, Bélgica, México y Singapur.

Avalancha de regularizaciones de inmigrantes

En las semanas de vigencia del proceso se ha producido una avalancha de solicitudes de regularización. Ante esta situación, la secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela, pidió hace unos días «tranquilidad» porque se atenderán, dijo, todas las peticiones que se presenten hasta que expire el plazo, el 30 de junio. Además, anunció que aumentarán las oficinas de Correos para la atención presencial «si es necesario».

Cancela aportó datos sobre la evolución del procedimiento. Apuntó que se habían registrado más de 130.000 solicitudes presenciales y telemáticas, así como 500 peticiones de entidades para colaborar. Las citas físicas se atienden en 371 oficinas de Correos, 60 oficinas de la Seguridad Social y cinco de extranjería.

Llegada de extranjeros en los últimos años

España ha incorporado 4,7 millones de inmigrantes en apenas cuatro años, cifra que prácticamente reproduce el volumen registrado durante toda la expansión de la burbuja inmobiliaria, cuando entre 2000 y 2007 llegaron 4,9 millones de personas. Lo que entonces se distribuyó a lo largo de ocho años se ha concentrado ahora en la mitad de tiempo.

Tras este aluvión, España supera ya los diez millones de residentes nacidos en el extranjero, cerca del 20% de la población total si se incluyen los nacionalizados. El colectivo de foráneos se ha consolidado como motor del crecimiento demográfico en un país en el que el saldo natural —nacimientos menos defunciones— es negativo de forma estructural.


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