El déficit comercial con China crece un 15% en un año y ya asciende a 4.000 millones al mes
El saldo negativo con el gigante asiático sigue en aumento mientras se reduce el de EEUU a pesar de los aranceles

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa, Begoña Gómez, durante su visita a la sede de Xiaomi en Pekín el pasado mes de abril. | EP
Las importaciones de productos chinos siguen creciendo a un ritmo superior al de las exportaciones de las empresas españolas al mercado asiático, hasta el punto de que el déficit comercial con este país se disparó un 15% en marzo de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior. Según datos del último informe de comercio exterior del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, España exportó productos a la nación oriental por valor de 696,7 millones de euros a lo largo del mes, lo que representa un aumento del 12,7% en un año, pero apenas alcanza un 2% del mercado exterior en total.
España, a su vez, importó desde China mercancías valoradas en 4.695,3 millones de euros, un 11,7% de los suministros procedentes del extranjero y un 14,7% más que 12 meses atrás. La balanza resultante se cerró en negativo: 3.998,7 millones solo en marzo, unos 500 millones de euros más que hace un año, lo que indica que este 2026 podría marcar un nuevo récord con un déficit de entre 45.000 y 50.000 millones si se mantiene el ritmo actual.
En paralelo y contra todo pronóstico, el déficit comercial con Estados Unidos cayó a casi la mitad, pasando de 1.267 millones a 733,9 millones por un ligero crecimiento del 3% en las exportaciones y, sobre todo, por un hundimiento del 17% en las importaciones. La buena sintonía del Gobierno con Pekín y su manifiesta enemistad con Washington no parecen haber permeado de forma evidente en la esfera del comercio exterior, al menos en el periodo analizado.
Este último dato permite además tener la visibilidad completa de cómo evolucionaron las relaciones comerciales de España con sus socios en el conjunto del primer trimestre de 2026. En este caso, las exportaciones españolas a China retrocedieron un 4% hasta los 1.929 millones de euros, mientras que las importaciones aumentaron en cerca del mismo valor hasta los 12.520 millones, de modo que la balanza se siguió deteriorando hasta un saldo negativo de 10.591 millones de euros, en lo que se mantiene como una relación considerada pragmática por Pekín, pero que en realidad presenta un desequilibrio notable pese a las promesas de mayor apertura en este aspecto por parte del régimen.
En estos tres primeros meses del año, las exportaciones a EEUU descendieron un 6% hasta los 4.092 millones de euros y las importaciones españolas de productos estadounidenses se desplomaron un 19% hasta los 6.716 millones, una situación que puede corresponder con la percepción de esta potencia como un socio menos fiable ante los vaivenes de Donald Trump.
En cuanto a Marruecos, la tendencia es hacia una relación comercial cada vez más estrecha y favorable a los intereses del reino africano, como ya publicó THE OBJECTIVE. Esta evolución se ha hecho especialmente más evidente en el mes de marzo, ya que el significativo superávit que hace años beneficiaba a España prácticamente se ha esfumado, quedando reducido a tres millones de euros.
Las exportaciones a este mercado solo se han incrementado en el último año un 1% hasta alcanzar los 1.096 millones de euros, pero las importaciones han ascendido un 7% hasta los 1.093 millones. De mantenerse la tendencia actual, el dato de abril podría llegar a ser deficitario para nuestra economía, lo que sería inédito, puesto que el tipo de mercancías que suele enviarse a Marruecos tiene un mayor valor añadido en comparación con el flujo inverso, aunque en los últimos tiempos se ha disparado la llegada de productos agroalimentarios desde la nación magrebí.
En el conjunto de 2025, España contrajo un déficit comercial con China de 32.242 millones de euros, según la estadística oficial de Eurostat. Aunque este dato infravalora el desequilibrio en el comercio entre ambos países con respecto a las cifras recopiladas por el Ministerio de Economía —que lo eleva 10.000 millones—, la serie publicada por la institución europea permite observar cómo esta diferencia entre lo importado y lo exportado con el gigante asiático casi se ha duplicado desde 2018, con un crecimiento del 98%. En el último año, las importaciones de empresas españolas desde proveedores chinos ascendieron a 40.214 millones de euros, mientras que España solo consiguió vender 7.972 millones a este mercado. En comparación, en 2018 la principal economía exportadora del mundo colocó en nuestro país productos y servicios por valor de 22.579 millones, mientras que solo importó lo equivalente a 6.277 millones, resultando en una balanza negativa de 16.301 millones. En este periodo, tanto la exportación como la importación se han disparado, pero de una forma mucho más ventajosa para Pekín.
Justo antes de la última visita oficial de Pedro Sánchez, Pekín anunció una nueva estrategia comercial que sitúa a España como socio prioritario. El programa del Ministerio de Comercio del país asiático promete fomentar la entrada de productos extranjeros en su mercado, iniciativa que también pretende beneficiar a naciones como Reino Unido, Kazajistán, Kenia y Tailandia.
