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Economía

La alimentación prevé un nuevo desplome de las exportaciones a EEUU y se centra en China

Los aranceles de Trump, el tipo de cambio y la inseguridad regulatoria amenazan el primer mercado fuera de la UE

La alimentación prevé un nuevo desplome de las exportaciones a EEUU y se centra en China

Corte de jamón.

La industria española de alimentación y bebidas afronta un escenario internacional marcado por dos realidades muy diferentes. Mientras el sector mantiene la esperanza de recuperar parte del mercado chino tras varios años de ralentización —fundamentalmente por la peste porcina—, la preocupación crece respecto a Estados Unidos, donde la volatilidad política y la inseguridad jurídica se han convertido en el principal foco de inquietud para las empresas exportadoras.

A pesar de este contexto, la industria alimentaria cerró 2025 con cifras récord. Según los datos de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), las exportaciones alcanzaron los 52.564 millones de euros, un 3% más que el año anterior, mientras que el volumen exportado creció un 4,8%. El sector mantiene además un superávit comercial de 14.805 millones de euros, consolidando dieciocho años consecutivos de saldo positivo.

La Unión Europea continúa siendo el principal destino de las exportaciones españolas, con Francia, Italia, Portugal y Alemania a la cabeza. Durante el año pasado, las ventas a Francia crecieron un 3,2% hasta los 7.695,2 millones de euros, a Italia aumentaron un 3,1% hasta los 6.483,1 millones y a Portugal un 8,2% hasta los 6.244,6 millones de euros. Sin embargo, fuera del mercado comunitario, la situación es más compleja, especialmente en Estados Unidos y China, dos mercados estratégicos para la alimentación española. También Japón, donde las exportaciones han caído un 13,7% debido fundamentalmente a los aranceles y también a la peste porcina.

Un mercado imprescindible, pero cada vez más incierto

No obstante, y a pesar del contexto, Estados Unidos sigue siendo el principal destino extracomunitario para los alimentos y bebidas españoles, aunque en 2025 las exportaciones cayeron un 9,6%, hasta los 3.041 millones de euros. El descenso se explica por la política arancelaria impulsada por la Administración de Donald Trump, la evolución del tipo de cambio y la creciente inseguridad regulatoria. El mercado estadounidense ha sido históricamente clave para productos españoles de alto valor añadido como el aceite de oliva, el vino o las conservas. Durante la última década, las ventas crecieron de forma sostenida gracias al auge de la dieta mediterránea y al interés por los productos gourmet europeos.

Sin embargo, las tensiones comerciales y el endurecimiento de las políticas proteccionistas han frenado esa evolución. El conflicto arancelario iniciado durante el anterior mandato de Trump ya afectó especialmente al aceite de oliva y al vino español, dos de los sectores más dependientes del mercado norteamericano. Desde FIAB insisten en que Estados Unidos es un mercado «irrenunciable», pero reconocen que la incertidumbre política dificulta las inversiones y la planificación empresarial.

El director general de la organización, Mauricio García de Quevedo, ha advertido de que la volatilidad y la inseguridad jurídica generan una fuerte preocupación entre las empresas exportadoras. La inquietud del sector no se limita a la caída actual de las ventas, sino a la imprevisibilidad de futuras decisiones políticas o comerciales que puedan afectar todavía más a la competitividad de los productos españoles. Una situación que vaticinan que continuará durante este año.

China, mejores perspectivas

La situación en China es diferente. Las exportaciones españolas descendieron un 4,5% en 2025, hasta los 1.706 millones de euros, debido principalmente a la reducción de las importaciones porcinas y al aumento de medidas proteccionistas. China se convirtió entre 2019 y 2021 en uno de los principales destinos para la carne de porcino española tras la crisis provocada por la peste porcina africana, que redujo la producción local y disparó las compras exteriores. España llegó entonces a consolidarse como uno de los grandes proveedores de porcino para el mercado chino.

No obstante, la recuperación de la cabaña porcina china y la ralentización económica del país redujeron las necesidades de importación. A pesar de ello, el sector considera que el mercado chino ofrece más estabilidad y previsibilidad que el estadounidense. Desde FIAB creen que las exportaciones podrían estabilizarse en los próximos años y recuperar parte del terreno perdido, especialmente en productos cárnicos y aceite de oliva. Las expectativas respecto a China son moderadamente optimistas y el sector no espera un deterioro mayor. «Esperamos recuperar China pronto. Les gusta mucho la gastronomía española y están incorporando a mucha clase media cada año», apuntan desde FIAB.

Diversificar mercados para reducir riesgos

Ante este escenario, la industria alimentaria española busca nuevas oportunidades comerciales para reducir la dependencia de mercados sometidos a tensiones políticas. El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, así como la actualización del tratado con México, son vistos como oportunidades para ampliar la presencia internacional de los productos españoles. España mantiene además una posición sólida como potencia exportadora. Entre los productos más vendidos al exterior destacan la carne y los productos cárnicos, las frutas y hortalizas preparadas, el aceite de oliva, los productos pesqueros y el vino.

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