The Objective
Economía

El Gobierno prevé diez años para que España deje de liderar Europa en desigualdad

La economía española despunta en concentración de riqueza y en pobreza por la vivienda y la precariedad laboral

El Gobierno prevé diez años para que España deje de liderar Europa en desigualdad

Pobreza en un parque de Madrid. | EP

España tiene un problema de desigualdad que el Gobierno aspira a que se revierta en la próxima década. Es un país de extremos, líder entre las grandes economías de Europa tanto en pobreza, que además ha ido en aumento en los últimos años, como en concentración de riqueza entre los más adinerados, lo que se traduce en un coeficiente Gini —el indicador más usado entre los economistas a nivel internacional para medir cuán desigual es una nación— relativamente elevado. En su «brújula de país», la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de País, un órgano directivo de Presidencia que asesora a Moncloa sobre los grandes retos del futuro, ha fijado como objetivo reducir este parámetro a su nivel más bajo de la historia en 2035, y del 31,2 actual hasta el 29 en el año 2050 con tal de «converger con los países más avanzados de la Unión Europea», remitiéndose a un gráfico elaborado por el extinto Alto Comisionado para España Nación Emprendedora.

Evolución del coeficiente Gini en España en los últimos años y el objetivo para las próximas décadas. | ONPE

El objetivo forma parte de España 2050, «un ejercicio de inteligencia colectiva y prospectiva estratégica» para pasar de estar en el grupo de países con un rendimiento medio de la UE a los de alto desempeño. Estos planes gubernamentales están lejos de convencer a todos los expertos. «Estos deseos no sirven para nada, la estructura social y económica no cambia con políticas, eso cambia si mejora la productividad y podemos pagar mejores salarios», asegura Rafael Pampillón, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad CEU San Pablo. Aunque en los últimos años se ha observado una ligera mejora en la productividad por hora trabajada, prácticamente equivalente a la caída en las horas trabajadas, el profesor apunta que «en España la productividad por trabajador no aumenta, está estancada». También considera que «esa desigualdad tiene que ver con la inmigración», ya que «el 70% que entra es de baja productividad», aunque «también los hijos pueden llegar a ser ingenieros y economistas». En este sentido, «ha entrado un aluvión de gente huyendo de Cuba, Venezuela y Latinoamérica, y España ha recibido muy bien a esa gente», observa.

Santiago Calvo, profesor de Economía Pública y Métodos Cuantitativos en la Universidad de las Hespérides, añade otro elemento: «El encarecimiento de la vivienda favorece que quien tiene vivienda aumente su patrimonio y su riqueza». Por otra parte, cree que la pobreza en parte «se debe a la bolsa de trabajadores que no son trabajadores todo el año», en referencia a los fijos discontinuos. «[Se les puede llamar] indefinidos, pero no implica que ganen más dinero; tienen asegurado el trabajo en ciertos periodos, pero tampoco les permite percibir un gran salario», añade. También identifica el «gran problema» de las horas trabajadas, que «no han aumentado» e incluso han protagonizado «un ligero descenso». La productividad se estanca y, con ella, los salarios, que se han revalorizado de forma muy escasa en los últimos años en términos brutos y que «[tampoco] aumentan en términos netos» por la mayor presión fiscal.

Además, Pampillón relaciona la desigualdad con otros factores como la formación o la brecha generacional. «El nivel de formación es dramático, nos hemos convertido en un país de turismo», advierte. Recuerda que la proporción de jóvenes que no termina la secundaria es superior en España que en el conjunto de la UE y que solo el 20% estudia formación profesional, frente al 45% de la media europea. «[España tiene] un problema, [al contrario que en] Europa, [España carece de] un nivel elevado de FP, [mientras tiene] muchos universitarios que no sirven para nada y difícilmente van a hacer una carrera profesional que les permita ganar dinero y comprar una casa, y en cambio falta gente en la construcción o para trabajar con máquinas y herramientas, que sería un recorrido más rentable», señala.

En paralelo, «hay gente que cobra 3.500 euros de pensión, no es ni el 1%, pero es gente que se ha jubilado tarde y ha pagado más cotizaciones a la Seguridad Social», de modo que «recibe más pensión», explica a THE OBJECTIVE el economista, que critica que el Estado haya hecho en las últimas décadas un esfuerzo financiero mucho mayor en revalorizar las prestaciones de jubilación incluso por encima de la inflación que en adecuar las infraestructuras por el aumento poblacional y el deterioro por el paso del tiempo. Tampoco se han hecho las reformas necesarias en cuanto a productividad, lo que a su vez enquista esa desigualdad: de ello alertó recientemente también el Fondo Monetario Internacional, que ha detectado que la brecha productiva entre nuestro país y Estados Unidos se ha multiplicado por más de 20 desde 1990.

En la comparación con la UE, nuestro país también sale mal parado, pero Pampillón subraya que tampoco este debería ser el referente, puesto que «Europa en sí misma es un desastre tecnológico», al igual que España, al haberse quedado atrás con respecto a China y EEUU en disciplinas como la computación cuántica, la biotecnología o los microchips. «No estamos en esta cuarta revolución industrial de la que habló el papa León XIV», lamenta.

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