The Objective
Economía

Tubos Reunidos no se podrá vender sin una quita de la SEPI, a la que debe 143 millones

El juzgado número 7 de Vitoria abrió este lunes el proceso de subasta, para el que no se espera ningún candidato

Tubos Reunidos no se podrá vender sin una quita de la SEPI, a la que debe 143 millones

Belén Gualda, presidenta de la SEPI imputada en la Audiencia Nacional por la trama Leire.

El Tribunal de Instancia número 7 de Vitoria publicó este lunes las reglas para la venta de Tubos Reunidos, entera o por partes, como solución a su desesperada situación económica. Sin embargo, nadie espera que haya ofertas por la empresa si la SEPI mantiene su actitud actual y no flexibiliza las condiciones para la devolución de rescate. Algo que parece muy complicado tras la imputación ayer también de la presidenta de la SEPI, Belén Gualda, precisamente por los amaños de la trama Leire en el caso de Tubos Reunidos.

«Sin negociar el crédito de SEPI no hay socio industrial posible para evitar la liquidación de Tubos Reunidos», explica una fuente conocedora de la situación. «Nadie se va a hacer cargo de una empresa que perdió 118 millones el año pasado y que tiene una deuda de 264 sin una refinanciación de la misma. Es absurdo esperar algo así», añade otra fuente.

Una refinanciación que tendría que implicar una quita de buena parte de esa deuda, puesto que la empresa no va a poder pagarla jamás. Pero, como informó THE OBJECTIVE, Tubos Reunidos se enfrenta a la negativa en redondo de la SEPI a renegociar la devolución del crédito de 112,8 millones con que la rescató en 2021 y que ahora es objeto de investigación por parte del juez Santiago Pedraz de la Audiencia Nacional.

Una deuda que alcanza ya los 143 millones, según las fuentes, al incluir los intereses devengados desde 2021. Estos intereses son crecientes —aumentan cada año— como en todos los rescates de la pandemia; fue una exigencia de la Unión Europea para no considerarlos ayudas de Estado. En la actualidad, alcanzan el 9,4% según la empresa, si bien Leire Díez asegura en sus agendas que alcanzan el 13%.

Y no solo se niega a una quita, sino a cualquier medida que alivie la asfixia financiera que le supone ese crédito, como un alargamiento de su plazo de vencimiento o una reducción de los intereses del mismo. De hecho, la contratación del también imputado Vicente Fernández para negociar la deuda fracasó.

Reconocer que no cumplía las condiciones

Una quita (es decir, perdonar parte del crédito) implica reconocer que la empresa es inviable y que el dinero del rescate no ha servido para nada. Cabe recordar que la normativa del fondo de rescate de la SEPI (Fasee) exigía que las empresas fueran viables y que tuvieran únicamente dificultades derivadas de la pandemia.

Esta inviabilidad quedó demostrada cuando los grandes bancos vendieron la deuda que tenían con la compañía a fondos buitre con pérdidas de hasta un 90% apenas seis meses después del rescate, porque ya entonces consideraban que no se recuperaría nunca. Por otra parte, esta negativa de la SEPI contrasta con el caso de Duro Felguera, al que sí ha concedido una ampliación del plazo y una rebaja de intereses de cuatro puntos.

«Con el tema de la quita efectivamente tienen un problema, porque Tubos Reunidos no cumplía los requisitos para recibir la ayuda pública, por lo que pueden achacar una acusación de malversación a los directivos de la SEPI», explica una fuente cercana al holding empresarial del Estado.

Y dicha acusación es lo que menos quiere ver ahora mismo Belén Gualda y el resto de directivos de la SEPI imputados ayer por sus conexiones con la trama de Leire Díez, Vicente Fernández (antecesor de Gualda) y Joseba Antxon Alonso en el citado rescate de Tubos Reunidos. Por tanto, las fuentes no tienen ninguna esperanza en que la SEPI vaya a flexibilizar su postura y, en consecuencia, en que aparezca algún comprador para la empresa.

Reglas para una venta utópica

Las reglas decretadas por el juzgado para la venta de Tubos Reunidos dan por hecho no solo que habrá un interesado, sino varios. Así, establecen que la valoración de esas improbables ofertas presentadas tendrá en cuenta, entre otros criterios como su impacto en la continuidad de la actividad, la cohesión del negocio y la maximización del retorno para el conjunto de interesados, primándose aquellas propuestas que supongan una transmisión unitaria de la unidad productiva o la compra de todas las compañías.

Ahora bien, abre la puerta a una opción menos improbable: la venta de alguna de sus unidades productivas por separado. Para ello, establece expresamente la posibilidad de que los potenciales ofertantes limiten su oferta a solo alguna de las unidades productivas, siempre que constituya una entidad económica que mantenga su identidad, «entendida como un conjunto de medios organizados a fin de llevar a cabo una actividad económica, esencial o accesoria».

En el escenario más probable hoy por hoy de que la SEPI no acceda a una quita y no aparezca ningún interesado, Tubos Reunidos se verá abocado a la liquidación, con lo que los acreedores se quedarán con los activos de la empresa; dado que el rescate de la SEPI tiene preferencia sobre el resto, pasaría a ser una empresa pública. Y es de esperar que el PNV, muy interesado en su salvación, maniobrará para evitar un ERE masivo.

Publicidad