Trump monta una cruzada contra el hidrógeno verde mientras Sánchez sigue revitalizándolo
El gas ha desaparecido del Departamento de Energía de EEUU, mientras que España lo prioriza para nuevos proyectos

El presidente de EEUU, Donald Trump. | EP
El Departamento de Energía de Estados Unidos (DoE, por sus siglas en inglés) ha sepultado los proyectos incipientes para que despegue el hidrógeno verde. Se convirtió en una de las puntas de lanza de la anterior Administración, la de Joe Biden, pero los trabajadores encargados del impulso de esta tecnología en EEUU están hoy «aislados», mientras observan cómo se potencian otras fuentes de energía, como el carbón, el gas y el petróleo.
Una realidad muy distinta a lo que ocurre en España, donde el Gobierno trata de revitalizar una tecnología —calificada en varias ocasiones por el sector energético de bluf— dándole prioridad en los nuevos proyectos a la red, por encima incluso de los mediáticos centros de datos. De hecho, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya respondió hace más de un año a la mediática frase de la Administración Trump, «Drill, baby, drill» («perfora, cariño, perfora»), con la frase «Green, baby, green» («verde, cariño, verde»).
Fuentes del sector aseguran que la Directiva de Energías Renovables (RED III) debería estar ya traspuesta en los países europeos; sin embargo, hay retraso con esta trasposición. En España, esta directiva ya está en consulta pública y se espera que esté aprobada para el próximo verano. En Alemania, en cambio, se va a retrasar más su puesta en marcha. Una situación que pone a España «en el vagón primero» de los países europeos.
La regulación del hidrógeno
Por otro lado, faltan algunos detalles a nivel regulatorio con el hidrógeno. Con respecto a la seguridad y todo aquello que podría preocuparle a la sociedad, ya está completado (se lleva trabajando más de siglo y medio con el hidrógeno). El problema, y donde hay algunas lagunas, es en materia de almacenar, manejar y mover más volumen de hidrógeno. Allí es necesario ajustar regulaciones.
También hace falta regulación con las nuevas categorías dentro del hidrógeno (como el azul), el de los combustibles sintéticos de origen no biológico (hidrógeno verde y el hidrógeno renovable), y el del hidrógeno blanco (natural). Sobre el hidrógeno blanco, hay ahora un proyecto en la zona de Teruel (Aragón) donde se ha encontrado hidrógeno a nivel de gas y se está analizando dicha explotación.
Guerra de Irán
La guerra de Irán no debería afectar al impulso del hidrógeno, aunque sí puede haber complicaciones para algunos proyectos por la cadena logística si tienen compromisos en la zona afectada, como Emiratos Árabes. De extenderse, el escenario bélico obligaría a las empresas a aumentar sus costes porque necesitarían hacer nuevos viajes de más distancia para evitar las zonas peligrosas.
En el sector energético existe cierta incertidumbre con la empresa Fertiberia, comprada por un nuevo fondo. Se trata de una compañía llamada desde el principio a ser uno de los principales jugadores del hidrógeno verde. De hecho, sigue habiendo dudas sobre la capacidad que existe de consumidores reales para este gas verde, aunque se espera que la industria del acero dé el paso para reemplazar el coque con hidrógeno. Por otro lado, tanto Enagás como Moeve han enseñado músculo con el avance de sus proyectos faraónicos en esta materia.
Los fondos de inversión siguen mostrando interés por el hidrógeno verde, pero sigue habiendo problemas por no fabricar nuevos electrolizadores (la máquina clave para producir hidrógeno) a nivel mundial para generar economías de escala que ayuden a reducir costes. El sector cree que los objetivos del Ministerio de Transición Ecológica, que apuntan a 12 gigavatios en 2030, no se lograrán; estima que se situarán en torno a los siete gigavatios.
