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Transporte

El presidente de la comisión de Adamuz critica que se ha invertido en tren «mucho pero mal»

Ignacio Barrón defiende que el accidente fue fortuito y reclama integrar ADIF y Renfe en una sola empresa

El presidente de la comisión de Adamuz critica que se ha invertido en tren «mucho pero mal»

El Presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón de Angoiti, durante una comparecencia ante la Comisión de Investigación sobre el estado de la red ferroviaria en España.

El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Iñaki Barrón, ha explicado este lunes en el Senado que en los últimos años se ha invertido «mucho dinero» en las infraestructuras ferroviarias «pero mal empleados». Barrón ha inaugurado los turnos de comparecencia en la primera sesión de la Comisión del Senado -a instancia del PP, mayoritario en el Cámara Alta- que investiga el accidente de trenes en Adamuz (Córdoba), con 46 muertos, y el de Gelida (Barcelona), con un muerto.

Ha avanzado que él no firmará las conclusiones de la investigación de la CIAF, porque confía en que cuando esté concluido el análisis ya estará constituida la nueva Autoridad de Investigación de Accidentes e Incidentes (ferroviario, marítimo y de aviación civil), pero se ha mostrado convencido de que el presidente del nuevo organismo como el conjunto de la comisión harán un análisis «absolutamente independiente». Ha asegurado que con los elementos de análisis de que disponen no se puede decir de forma contundente que el accidente de Adamuz fuera evitable y que la causa principal que siguen analizando es un fallo de la infraestructura, en el carril o en la soldadura de la vía.

A preguntas de los grupos políticos, el presidente de la comisión que investiga el accidente ha explicado que están todavía a la espera de que la jueza de Montoro que lleva el caso autorice la contratación de los laboratorios que deben analizar el carril y la soldadura, para lo que ya han hecho una selección previa de dos. «Hay indicios de que esa soldadura o un punto cerca de esa soldadura ha fallado y eso no quiere decir que se hiciera mal», ha precisado. Sobre si las inspecciones previas en la vía siniestrada fueron suficientes, «ahora mismo no puedo asegurarlo», porque una inspección puede no detectar fallos y romperse la vía después.

Más mantenimiento

En su opinión, en la última década se ha dado mucha prioridad a la construcción de infraestructuras pero no debería ser incompatible con el mantenimiento: «Mi opinión es que se ha empleado mucho dinero pero mal empleado»; «Nunca he entendido que se hable de miles de millones, lo que me importa es para qué sirven y aquí hemos abusado del titular».

No obstante, a su juicio, «no se puede decir de manera categórica que un descenso en el mantenimiento tenga una implicación directa, o al menos inmediata, en la seguridad». «Todos los accidentes son evitables a posteriori, si supiéramos lo que iba a pasar», ha dicho Barrón, que ha considerado que en Adamuz hubo «una carga importante de mala fortuna, un descarrilo atípico y la mala fortuna de que circulara un tren en sentido contrario; y eso no sé si se podría haber evitado».

Preguntado si hubo alguna contradicción entre las primeras declaraciones del ministro de Transportes, Óscar Puente, y otras posteriores, que matizaban las primeras, ha afirmado que no cree que incurriera en contradicción, pero a veces «las explicaciones en caliente y a bote pronto no son del todo precisas».

«No estoy de acuerdo en la separación de ADIF y Renfe»

También ha considerado que en España «se ha vulgarizado» la alta velocidad porque «la hemos tomado como cosa de rutina para todas las regiones, pero eso no debería influir en la consistencia de la formación, de las inspecciones, del mantenimiento…». Ha insistido en varias ocasiones en que para el ferrocarril en España es fundamental un triple objetivo: una correcta planificación, un modelo de gobernanza y la gestión.

En el ferrocarril «están pasando muchas cosas, algunas buenas y otras malas; hay problemas de gobernanza y de gestión. No estoy de acuerdo en la separación de ADIF (el gestor de la infraestructura) y Renfe (el operador). Las orquestas tienen un director, pero no varios». Pese a sus críticas, ha sido contundente en la defensa de la seguridad del ferrocarril y ha añadido que las alertas de los maquinistas sobre vibraciones en las vías pueden hacer el viaje incómodo pero que, en la mayoría de los casos, no afectan a la seguridad.

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