Renfe ha suprimido 172 trayectos de AVE y Larga Distancia desde el accidente de Adamuz
En abril registró 8.386 circulaciones frente a las 8.558 de diciembre del año pasado, semanas antes del trágico accidente

Trenes AVE de Renfe.
El mercado de la alta velocidad (AVE) y la larga distancia en España ha experimentado un importante ajuste en su capacidad operativa. Según los últimos datos de circulación de trenes de Renfe, el volumen de sus servicios se situó en 8.386 operaciones durante el pasado mes de abril de 2026, frente a los 8.558 registrados en diciembre de 2025, un retroceso del 2,01% (172 servicios menos), según los datos oficiales de puntualidad publicados por la compañía presidida por Álvaro Fernández Heredia.
La cifra consolida una tendencia a la baja que afecta tanto a la comparativa interanual como al balance de este cuatrimestre analizado. El impacto del accidente de Adamuz (Córdoba), que causó la muerte a 46 personas, ha intensificado la atención de ADIF y los maquinistas sobre el estado de la red. Esto ha generado múltiples limitaciones temporales de velocidad (LTV) ante posibles defectos en la red, provocando demoras en los trayectos. El aumento en las obras en las infraestructuras, además del cierre temporal de determinados tramos de la misma (como fue el caso de una parte de la línea Madrid-Málaga), ha obligado al operador ferroviario a reducir las frecuencias.
La pérdida de tracción es evidente al contrastar la actividad actual con los registros de hace 12 meses. En abril de 2025, la operadora pública se anotó 8.541 circulaciones, lo que supone que en el último año se han suprimido un total de 155 trenes, reflejando una reducción interanual del 1,81%. Este enfriamiento de la oferta ferroviaria no es un fenómeno aislado del periodo primaveral, sino la prolongación de un descenso sostenido desde que arrancó el ejercicio. La compañía cerró diciembre de 2025 con su pico más alto de actividad reciente, alcanzando las 8.558 circulaciones impulsadas por la campaña navideña.
Desde ese techo invernal hasta el cierre del pasado mes de abril, la oferta comercial ha encadenado un retroceso total de 172 operaciones en los paneles de las principales estaciones del país. Esta caída se traduce en una contracción de poco más del 2% entre enero y ahora, un periodo en el que la optimización de frecuencias y el incremento de plazas por convoy parecen haber ganado terreno frente a la apertura de nuevos horarios.
Evolución de los retrasos
Al comparar el primer cuatrimestre de 2025 con el mismo periodo de 2026, se observa un deterioro generalizado en la puntualidad. El retraso medio del total de trenes se mantuvo en 3,5 minutos en enero, por 2,6 en febrero, 5,6 en marzo y 4,9 en abril del año pasado. En cambio, las cifras de 2026 reflejan un incremento alarmante de la demora general: enero saltó a los 15 minutos de retraso promedio, febrero alcanzó su pico con 19,9 minutos, marzo se situó en 11,5 y abril logró moderarse hasta los 9,1 minutos.
Si se analizan exclusivamente los trenes que sufrieron demoras efectivas, la tendencia es idéntica, pero con magnitudes mucho más preocupantes. Mientras que en 2025 el retraso de los trenes demorados oscilaba entre los 11,9 minutos (febrero) y los 16,5 minutos (abril), en el año 2026 estas cifras escalaron a niveles críticos, registrando un promedio de 26,7 minutos en enero y 24,9 minutos en febrero, para luego descender paulatinamente a 16,4 en marzo y 14,5 en abril. Hay que subrayar que el accidente de Adamuz fue el más grave de la Alta Velocidad española y uno de los más graves en Europa, con una incidencia directa en las demoras.
El porcentaje de trenes con menos de cinco minutos de retraso (la franja de excelencia operativa) sufrió un desplome drástico, pasando de un 73,6% en 2025 (equivalente a 6.288 trenes puntuales) a un 53,1% en 2026 (apenas 4.456 trenes). En la categoría de demoras inferiores a los diez minutos, se observa una caída pronunciada al inicio de 2026 en comparación con las semanas estables de 2025, consolidando en el mes de abril una puntualidad acumulada de solo el 69,2%. Si ampliamos el margen a los 15 minutos, el año 2025 registraba un solvente 87,4% de éxito (7.469 trenes), mientras que en 2026 este indicador cayó al 77,8% (6.526 trenes).
El impacto del deterioro empieza a diluirse únicamente cuando se analizan los retrasos de gran magnitud. En el umbral de menos de 30 minutos, abril de 2025 reportó un 93,8% de puntualidad (8.015 trenes) frente al 91,9% de 2026 (7.709 trenes), reduciendo la brecha a menos de dos puntos porcentuales. Finalmente, en el rango de menos de 60 minutos, la situación llega a invertirse levemente: abril de 2026 cerró con un 98,5% de los trenes por debajo de una hora de retraso (8.259 unidades), superando el 97,4% registrado en 2025 (8.319 unidades). Esto demuestra que, aunque en 2026 se evitaron los colapsos masivos de más de una hora, se masificaron los retrasos sistemáticos y molestos de entre 5 y 15 minutos en las terminales de destino.
