The Objective
Francisco Sierra

El Zapatero de 2007

«El que se consideraba gurú del socialismo español parece que también era gurú de presuntas tramas internacionales más oscuras»

Opinión
El Zapatero de 2007

Imagen creada con inteligencia artificial.

Se aventuraba una semana horrible para los socialistas, llena de citas judiciales y políticas por los diversos escándalos que asolan y tienen paralizada a España. Y lo ha sido. Había expectación porque entre los citados estaban algunas de las estrellas de máximo nivel en esta Champions de los escándalos. Solo algunas: hay muchas más.

Nuestra actualidad política se parece cada vez más a las famosas Lagunas de Ruidera, que aparecen y desaparecen en función de la carga de agua por los distintos desniveles y cauces. Nuestra corrupción es igual: Ábalos, Koldo, Cerdán, Begoña Gómez, Leire Díez y derivados aparecen y desaparecen de las portadas en función de la fase judicial en la que estén y de las informaciones periodísticas, policiales y judiciales.

Esos informes de la UCO o de la UDEF se han convertido, por su rigor, neutralidad y profesionalidad, en el auténtico BOE de nuestra democracia. El basurero que vive España tiene el enorme riesgo de llevar a la desafección política de la ciudadanía, haciendo crecer la desconfianza en los políticos y las administraciones. Y, sin embargo, y pese a todo, el Estado de derecho sigue funcionando.

Esta semana comparecían muchos de los que tienen que dar explicaciones creíbles sobre acusaciones o actuaciones muy cuestionables e incluso presuntamente delictivas. Ni uno solo ha dicho la verdad. Excusas, mentiras, olvidos y amnesias vergonzosas, junto con todo tipo de ingeniería lingüística y jurídica para no decir la verdad. Y de toda la agenda destaca por encima de todo un nombre: Zapatero.

Impacta escuchar la cinta de la declaración del imputado José Luis Rodríguez Zapatero, todo un expresidente del Gobierno, ante el juez Calama. Un mes ha tenido para preparar la defensa. Un mes para dar explicaciones públicas, imprescindibles políticamente, pero un mes después seguimos sin ellas. Decían desde su entorno que era porque estaba dedicado exclusivamente a preparar su declaración ante el juez. No lo ha sido.

Un mes para articular su defensa de los graves delitos por los que se le investiga y ha acabado negándolo todo o contestando que no se acordaba. No le consta, no lo recuerda, no lo sabe. Un agujero negro mental que no ha impedido conocer varias contradicciones graves. Mintió al decir que no sabe lo que son las sociedades offshore, cuando precisamente fue su Gobierno el que en 2006 aprobó leyes para combatir el fraude fiscal y endurecer el control sobre estas sociedades.

Mintió cuando dijo que no había hecho nunca ninguna gestión a favor de Plus Ultra y, en la misma declaración, se contradijo al reconocer que medió con el Santander para que recibieran a los responsables de Plus Ultra. No es fácil calificar la situación penal en la que ha dejado a sus dos hijas y a su secretaria de toda la vida. Las tres acabaron imputadas a las pocas horas de la declaración de Zapatero ante el juez.

Y sobre las «dichosas» joyas, también mintió. Lo hizo a través de su supuesto portavoz oficial, Luis Arroyo (pobre Ateneo), al decir que solo valían como máximo 50.000 euros y que procedían de herencias familiares y viajes, pero no de Arabia Saudí. Ahora la versión es otra, pero no la quiso contar Zapatero ante el juez. Sí lo hizo ese entorno sincronizado, contando que fue un regalo del rey de Arabia en 2007 y que se lo entregó en Madrid. No se sabe si es cierto.

Pareciera que prefieren reconocer que Zapatero se llevó a su despacho joyas por valor de 1,3 millones con tal de evitar el delito de contrabando y el fiscal por haber prescrito. Prefieren reconocer que delinquió fiscalmente a otras posibilidades.

¿A qué? Hay muchas preguntas que se hace el juez y se hace la ciudadanía. ¿Cuándo se hizo Zapatero realmente con los collares? ¿A cambio de qué? ¿Son recientes? ¿Son realmente de Arabia Saudí o de algún otro país musulmán? ¿Con qué país musulmán ha tenido siempre excelentes relaciones? ¿Pudo ser algún tipo de pago? ¿Qué se pagaba?

El juez Calama le había concedido un aplazamiento para que Zapatero preparara con tiempo su defensa. Incluso reservó dos días para la declaración. Al final, duró menos de dos horas. Fue un muro de silencio, de explicaciones contradictorias, de olvidos recurrentes y hasta de negativas a contestar alguna pregunta que no esperaba.

Mientras, Sánchez mantiene su apoyo a Zapatero. Podría parecer que en este caso ha decidido atar su futuro al del expresidente. Solo con su esposa, Begoña, y con su hermano, David, ha mostrado un apoyo total, sin razones ni explicaciones, pero total.

Hay que reconocer a Sánchez que es imbatible. Nadie supera su dominio de la mentira y de la media verdad. Su intento de justificar las joyas de Zapatero supera cualquier declaración. Sánchez dijo: «Yo creo que también hay que ser conscientes de que la España de 2007 no es la España de 2026, ni la legislación de hoy es la legislación de 2007». O sea, que en 2007 ¿te podías llevar joyas por valor de un millón de euros a casa?

Pero tiene razón Sánchez. En 2007 había todavía otra España. Otra forma de gobernar que emanaba todavía de la Transición. Los tres poderes del Estado, con sus tensiones, mantenían todavía un respeto y un equilibrio. Se gobernaba para todos los españoles, no solo para sus votantes. Los dos grandes partidos nacionales tenían la buena costumbre de cumplir el mandato constitucional de presentar en septiembre un proyecto de Presupuestos Generales. Se negociaban y se votaban. No había una colonización de instituciones. No se pactaba con los hijos políticos de ETA. España tenía una voz todavía escuchada en el ámbito internacional. Se creía en la igualdad de todos los españoles ante la ley y en la solidaridad e igualdad financiera de las comunidades autónomas. Era 2007.

Zapatero tiene en su haber grandes avances sociales y también tiene en su debe decisiones que han marcado, desgraciadamente, muchos de los años siguientes de la vida política española. Prometió de manera temeraria apoyar la reforma del Estatuto de Cataluña tal y como saliera del Parlament, sin tener la prudencia de esperar a la revisión del Tribunal Constitucional. Despertó el monstruo del independentismo.

Las buenas intenciones de su Memoria Histórica acabaron siendo las bases de una nueva división, el gran precedente del Muro de Sánchez. Zapatero, el presunto líder de una trama internacional de comisiones, el poseedor de joyas que superan el millón de euros, fue el presidente que en 2010, para hacer frente a la crisis financiera, redujo los salarios de los funcionarios y congeló las pensiones de jubilación. Y nunca olvidemos que Zapatero, ya como expresidente, fue el amigo de los narcodictadores de Venezuela. Los blanqueó y todo apunta a que hizo algo más.

Ahora, en la España de 2026, la verdad se va abriendo camino. La prensa libre y crítica investiga. La UCO y la UDEF mantienen, de momento, su labor rigurosa de policía judicial por encima de presiones políticas. Y la justicia, aunque lenta, juzga. Pese a los olvidos de Zapatero, el que se consideraba gurú del socialismo español parece que también era gurú de presuntas tramas internacionales más oscuras.

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