Prohibido votar
«Ningún presidente de ningún país normal del mundo aguantaría 24 horas la imputación de su amada esposa»

Ilustración de Alejandra Svriz.
Pedro Sánchez, ante la corrupción que le rodea, está dando pasos de gigante en su huida hacia la cárcel. Cuando ya no te quedan recursos ni discursos, solo te queda avanzar en la autarquía y usurpar al pueblo soberano su derecho a elegir. Para sobrevivir en el poder tiene que prohibir la democracia, que se sostiene sobre el derecho a votar. No convoca elecciones ni deja votar a los representantes del pueblo en la sede de la soberanía nacional. En una democracia representativa, usurpar el derecho al voto directo o al Congreso de los Diputados es un golpe de Estado propio de un dictador. Excepcional hasta para la autoridad incompetente.
La actitud de Sánchez y sus golpistas es doblemente dolosa porque atenta contra la democracia y contra la ciudadanía. Niega de todas las formas posibles la exigencia del Congreso que le insta a convocar elecciones generales. Con esa actitud autárquica niega el derecho fundamental propio de toda democracia representativa. Conducta que le convierte en un fascista —no por su ideología, sino por su actitud— por la usurpación totalitaria de un derecho fundamental.
La forma que tiene Pedro Sánchez de responder a las distintas vicisitudes penales de su círculo más personal, aferrándose al poder, lo convierte, cada día más, en el líder de la mayor estructura de corrupción de la democracia española. Están aflorando las consecuencias de ser «el puto amo», «el one» o «dios» de los chorizos, de la apropiación indebida, de los blanqueadores o el X, Y o Z de la organización criminal de la política española que lidera P. S.
Pedro Sánchez niega el ejercicio del voto. El voto es el momento en el que se hace real y se manifiesta la soberanía popular. El voto es el factor determinante de la igualdad entre los ciudadanos. Un ciudadano, un voto.
La gente desprecia el voto, pero es a través de él como se ejecuta la representación política del individuo. Cada voto termina convertido en las normas, leyes, ayudas, multas y sanciones que van a formar parte de la vida del individuo. Nada más y nada menos. A través del voto entregas a una tercera persona tu vida civil —seguridad, sanidad, salud, vivienda, fiscalidad…—, tu futuro durante cuatro años. Usurpar el derecho, alterarlo mediante modificaciones arbitrarias del censo o desarrollar metodologías de falsificación del resultado —como hizo dentro de su partido Pedro Sánchez— es propio de totalitarios fascistas o progresistas.
Pedro Sánchez ya perdió las elecciones en 2023. La realidad política de hoy es fruto de su ego, megalomanía narcisista y su corrupta forma de entender el poder. En su estulticia personal, piensa que, cometiendo los mismos errores políticos, personales y éticos, pueden conseguirse distintos resultados. Una prueba más de su amoralidad. Mantener en el tiempo su forma de ser y hacer aflora y multiplica por infinito sus vínculos y su realidad con la corrupción.
Lo que empezó con urnas falsas, puteros, ladrones, ambiciosos sin ética, acomplejados sociales, evasores fiscales, blanqueadores de capitales, corruptos por naturaleza y el peor tipo de gente está terminando como solo podía terminar. Esa es la familia de Pedro Sánchez y su PSOE. Por eso no sabemos si la próxima asamblea del PSOE va a celebrarse en Soto del Real o en la Audiencia Nacional. Esta es la historia del Partido Socialista de Pedro Sánchez.
Lo que queda de su entorno sin imputar e investigar es un equipo de mutilados físicos y morales, porque pusieron la mano en el fuego por Begoña y David —por ser como familia—, y luego por Ábalos y Santos Cerdán. Panda de mutilados. Ahora, para seguir siendo de la organización criminal, que es el entorno de Sánchez, tienes que haber subido a redes cualquier estupidez que incorpore #yoconBegoña. Más que una organización criminal, son una secta criminal destructiva.
Ningún presidente de ningún país normal del mundo aguantaría 24 horas la imputación de su amada esposa. Se borró del país cinco días diciendo que era para meditar sobre su amor y lo que hizo en ese tiempo fue que se organizara la corrupta cloaca política destinada a acabar con investigadores e informadores y todos aquellos que se dedicaran a profundizar en las prácticas económicas y profesionales de su entorno. Es que eran corruptas.
Pedro Sánchez, el mantenido de las saunas gais, es el motor de todos los delitos de su mujer. Si no hubiera conseguido asaltar la Moncloa, en Peugeot o Mercedes, ella no habría podido construir todo el entramado de influencias que presuntamente le ha permitido cometer tantos delitos. Ha financiado sus negocios desde la Presidencia del Gobierno. Ha remitido cartas de recomendación en favor de sus amigos, que hacían posible su máster, para que les adjudicaran contratos del Estado. Las grandes compañías como Google, Telefónica o Indra aportaron gratis a su cátedra un software que ella se apropió al margen de la universidad. Y todo utilizando personal de Presidencia pagado por todos los españoles. Begoña Gómez, como contable y controller de putiferios y saunas, habría ganado mucho dinero, pero no habría ascendido socialmente y profesionalmente a todo lo que ha hecho por ser la parienta del okupa de la Moncloa.
Es normal que Pedro Sánchez sea totalmente solidario con Rodríguez Zapatero y su familia como organización criminal. La realidad de Pedro Sánchez, cada día que estira su presencia en la Moncloa, se parece más a la realidad corrupta de los Zapatero. Consigue que todo su entorno, empezando por su hermano y después por su mujer, sea una organización criminal. Así es Sánchez. Un tipo que asaltó el poder con un discurso en contra de la corrupción y a favor de la democracia. Y su realidad de hoy es todo corrupción y nada de democracia.